
Municipio de Guayaquil clausura "casino" Club del Sol por falta de permisos
Justicia y Vigilancia intervino el local del Hotel Sheraton por no tener la licencia y tras la polémica en redes
La Dirección de Justicia y Vigilancia del Municipio de Guayaquil clausuró la noche del jueves 13 de febrero el establecimiento "Club del Sol", ubicado en las instalaciones del Hotel Sheraton, en el norte de la urbe. La medida administrativa se ejecutó debido a que el local operaba sin la Licencia Anual para el Funcionamiento de Establecimientos (LAFE) ni los permisos de uso de suelo correspondientes, según confirmó el Cabildo tras un operativo interinstitucional.
Intervención rápida tras la polémica
La intervención municipal ocurre 24 horas después de que imágenes del sitio se viralizaran en redes sociales, generando cuestionamientos ciudadanos sobre el retorno de la actividad de casinos, prohibida por consulta popular en 2011. Aunque la administración del lugar argumentó estar amparada bajo la figura de una fundación benéfica y el artículo 236 del COIP, la autoridad local procedió al cierre basándose en incumplimientos regulatorios básicos para cualquier comercio en la ciudad.
El despliegue contó con delegados de diversas áreas municipales que verificaron la documentación del negocio. Pese a que la Fundación Ecuatoriana de Fibrosis Quística había emitido un comunicado defendiendo la legalidad de sus "sorteos con fines sociales", el establecimiento no pudo justificar su operación comercial ante los inspectores de Justicia y Vigilancia.
La falta de la LAFE implica que el local abrió sus puertas al público sin haber completado el proceso de regularización que exige el Municipio para garantizar la seguridad y el orden urbano.
Un cierre administrativo en medio del debate penal
Si bien la clausura responde a un tema de trámites municipales, el fondo de la discusión sigue siendo la viabilidad jurídica de la actividad. Como explicó previamente el abogado penalista Diego Zavala a EXPRESO, el artículo 236 del COIP crea una "zona gris" al penalizar la simulación del lucro, pero dejando tácitamente la puerta abierta a las organizaciones benéficas reales.
Sin embargo, Zavala advirtió que operar bajo esta interpretación del código no blinda a los establecimientos de la fiscalización ni elimina los riesgos legales. Según el experto, la línea entre la beneficencia legítima y la "simulación de no lucro" —que el COIP castiga con una pena agravada de tres a cinco años de cárcel— es delgada y está sujeta a la interpretación de las autoridades de control, como ocurrió anoche con la intervención municipal.
Hasta el cierre de esta nota, los representantes del Club del Sol no se han pronunciado sobre los sellos de clausura colocados en sus puertas de vidrio.
