Guayaquil

José Jouvín: “Estoy dispuesto a aceptar que Salud nos pague con bonos”

El presidente de Solca busca cambios que permitan mejorar el panorama, al que ha calificado como deplorable.

José Jouvín - presidente de Solca
El pasado 15 de noviembre, Jouvín envió una carta al presidente Lenín Moreno para darle a conocer la situación por la que atraviesa Solca.Amelia Andrade / Expreso

El pasado 15 de noviembre, José Jouvín, presidente de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer del Ecuador (Solca), envió una carta abierta al presidente de la República, Lenín Moreno, para darle a conocer la crisis por la que atraviesa la institución —a nivel nacional— a causa del monto que todavía le adeuda el Ministerio de Salud Pública (MSP). Jouvín espera respuestas favorables y cambios que le permitan mejorar el panorama, al que ha calificado en varias ocasiones como deplorable.

EXPRESO lo visita para saber si el Estado ha logrado reducir en algo la deuda que tenía con ellos. En ese entonces, debido a la situación que experimentaban, no habían podido comprar equipos ni tampoco habían adquirido tecnología de punta. A continuación, este Diario profundiza en estos puntos y en lo logrado con la carta.

El lunes, mediante un comunicado, aseguró que el presidente Lenín Moreno se manifestó favorablemente frente a su reclamo por la demora de la transferencia de fondos. ¿Qué implica esto?

Muchas cosas. A raíz de que publicamos la carta abierta, hemos tenido acogida por parte de él y el ministro de Finanzas. Hoy, hay una sensibilidad y agradecimiento de nuestra parte en función de que en la nueva propuesta de Ley Orgánica de Simplicidad y Progresividad Tributaria, que se está analizando en la asamblea, nos han incluido con el artículo 45; que establece que nos devuelvan el impuesto de Solca, que fue precisamente uno de nuestros pedidos.

Es decir, que de aprobarse la propuesta, se daría solución a un problema que percibían desde el 2008...

Así es, el impuesto vendría nuevamente directo a Solca y ya no a través del presupuesto general del Estado, como lo estableció el expresidente Rafael Correa, quien incluso le cambió el nombre al impuesto; no siendo ya de Solca, sino de enfermedades catastróficas, lo que hizo que percibamos solo un 50 % de este. Y que llegaba mal, tarde o nunca. En la carta le explicamos esto al presidente, le hablamos también de cómo todo se nos complicaría si no nos pagaban.

¿Hoy la deuda sigue siendo la misma de hace cinco meses, es decir de casi $ 20 millones?

No, es de más. De casi 25 millones. Sin embargo, el Ministerio de Salud Pública (MSP) nos ha hecho la propuesta de querernos pagar en bonos y estoy dispuesto, como matriz Guayaquil (cada núcleo de Solca se maneja de forma independiente), a aceptarlo.

¿Qué implica que les paguen de esa manera?

Que recibiré papeles del Estado, que tendré que negociarlos a través de la Bolsa de Valores. Perderé sí, un 3 % o 4 %. Pero prefiero perder ese porcentaje del total de $ 25 millones, que no tener nada. Tendremos por lo menos dinero, ahora no tenemos nada.

¿Tienen ya una fecha prevista para acceder a este proceso?

Tenemos que esperar a que se apruebe el proyecto de ley y una vez listo, buscaremos cita con las personas del caso o el mismo ministro de Finanzas, Richard Martínez, para definir cómo se dará todo.

¿Qué ha pasado con el IESS? ¿Cómo va la deuda que tienen con ustedes?

Con ellos los acuerdos se mantienen. En este momento se está haciendo un convenio para que no den $ 10’800.000 de una deuda de $ 21 millones. Nos van a dar un adelanto. Con otras entidades, como el Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol), asimismo, estamos llegando a acuerdos de pagos.

Pero, teniendo en cuenta que las deudas siguen, ¿se ha logrado atender a pacientes derivados de otras instituciones?

Sí, eso no lo hemos cambiado. No he cortado la atención ni a los pacientes del MSP ni a los del IESS. Con los que sí hubo un poco de restricción, por un tiempo, fue con los del Isspol y el Issfa (Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas), puesto que ambas entidades llegaron a ciertos niveles que nos obligaron a restringirlos. Hoy todo ha vuelto a la normalidad.

¿Y qué ha pasado con la adquisición de nuevos equipos con tecnología de punta? La falta de dinero, hasta junio, evitó que puedan adquirir más aparatos.

Así es, tuvimos que aguantar la compra y eso fue duro para nosotros, puesto que es algo en lo que siempre invertíamos. Con el nuevo dinero que nos va a ingresar, que por historia y derecho es nuestro, vamos a adquirir tecnología de punta, pero también lo utilizaremos para capacitar a los médicos e invertir en infraestructura. Nosotros apuntamos a convertirnos en un referente regional y para lograrlo nos vamos ayudar de todo esto.

Debido a la reconstrucción del edificio que resultó afectado en el terremoto del 2017, algunas áreas de Solca se trasladaron al Hospital de la Mujer Alfredo G. Paulson. ¿Siguen ahí?

Sí, y estaremos hasta fines de diciembre que el edificio será habilitado. Ya estamos trasladando equipos. Afortunadamente, la falta de dinero no nos afectó. Teníamos una reserva espacial y eso nos ha permitido no atrasarnos. Hemos logrado administrar la crisis con éxito.

Solca prevé construir el hospital oncopediátrico Hope. ¿Cómo lo harán si aún prevalecen los problemas financieros?

Lo haremos gracias a que esta obra se financiará únicamente con donaciones. Tenemos una asesoría del hospital americano de niños y adolescentes con cáncer St. Jude, con el que tenemos también un pacto de asistencia recíproca. La aspiración para levantarlo está en armar un fideicomiso, que está en vías de elaborarse. Estamos trabajando.

Pese a todo y con las reacciones obtenidas por diversos lados, ¿se podría decir que tienen entonces algunas luces para salir adelante?

Es correcto y me siento orgulloso. Nuestro equipo está respondiendo y está dando resultado. Ha salido adelante, pese a todo. Las campañas de prevención han seguido. Incluso vamos a implementar una unidad oncológica en Galápagos. Esa es una buena noticia, los pacientes para hacerse tratar se tenían que desplazar a Quito o Guayaquil. Es un gran avance.