La historia de nunca acabar
Los guayaquileños hacen un nuevo llamado al Cabildo para que repare las vías con baches. Se quejan de que todos los años el escenario sea el mismo

Avenida Quito. En esta arteria, al pie del Cementerio General, en varios tramos ese es el panorama que se observa desde hace seis meses.
El escenario poco ha variado. Circular por las calles de Guayaquil sigue siendo un dolor de cabeza para decenas de conductores que, a diario, deben lidiar con los baches que a veces resultan ser tan grandes, que son imposibles de esquivar.
Hace apenas dos meses, EXPRESO recorrió el Puerto Principal y constató que los huecos estaban en decenas de avenidas. En esa ocasión, los ciudadanos reclamaron que el Municipio no haya aprovechado que las vías estaban prácticamente vacías (debido al confinamiento) para ejecutar los trabajos de bacheo. Hoy, tras un nuevo recorrido, este Diario ha observado que si bien algunos están cubiertos y en otros se han colocado, lo que más de uno denomina, “parches”; existe otra gran parte donde los ‘cráteres’ están a la vista de todos.
Para el taxista Diego Valle, quien se dedica a este oficio 12 años, esa situación refleja que el Cabildo, pese a las necesidades de la población, aún no retoma sus competencias.
Cuestionados sobre este punto y el tipo de labores que se han ejecutado en las vías, este Diario envió una serie de preguntas al Municipio, pero aseguraron que basándose en la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública contestarán el requerimiento en el plazo de diez días, el mismo que puede prorrogarse por cinco días más, “por causas debidamente justificadas e informadas al peticionario”.
Valle asegura tener registrados en la mente los sectores más afectados. Enumera los baches de la avenida Carlos Julio Arosemena, y la calle Costanera, cuyos agujeros ubicados en la intersección con la calle Primera, han hecho caer, detalla, a los motociclistas.
Se han dado cuenta que las calles de guayaquil actualmente son un desastre, baches por todos lados, calzadas desgastadas, sin mantenimiento, en menos de un año cambie amortiguador y sus bases, qué pasó con el "modelo existoso" se acabó?@CynthiaViteri6
— Xavier Aroca (@XavierAroca) July 3, 2020

Calle Costanera. Ese es el estado en el que se encuentran esta vía, sobre todo en las intersecciones en las que se conecta con Mapasingue.
“Recorrer la Costanera, sobre todo las vías transversales que conectan a Mapasingue con Urdenor, es una pesadilla. Implica ir a 15 kilómetros por hora, sortear los huecos o hacerte de la idea que vas sobre rocas”, se queja.
Valle lamenta que las autoridades "no estén priorizando como se debe el tema”. Advierte no tener dinero para, este año, cambiar los amortiguadores. “Por la llegada del virus, he tenido gastos extenuantes. No puedo gastar ahora, no quiero. Me cansa ver siempre afectado mi bolsillo”.
Guayaquil, sentencia el motociclista Stalin Ulloa, más que agua en el río, tiene baches. Cuestiona el hecho de tener que pagar “tantos impuestos”. “Entiendo que ahora por la pandemia, pueda haber dificultades para mejorar la carpeta asfáltica, sin embargo, este no es un problema nuevo. Que nadie se atreva a decir que por ello, los mantenimientos no son más frecuentes, ya que por años hemos vivido igual”. Esta es la historia de nunca acabar, condena.
Ulloa, como en repetidas ocasiones han advertido los especialistas en movilidad consultados por EXPRESO, apunta a que las razones por las que el escenario se repite (incluso a los pocos meses de haberse realizado los trabajos de bacheo), están en que el asfaltado no tiene una buena compactación y el material que se usa tampoco es de buena calidad.

El Cóndor. En esta ciudadela del norte de Guayaquil, ese es el estado en el que permanecen algunas vías internas.
Para el arquitecto y planificador urbano Johnny Cóndor, una de las medidas para lograr que las superficies permanezcan en buen estado más tiempo, radica en que se utilicen otro tipo de maquinarias. Pone como ejemplo las que se usan en Europa, cuya tecnología es “avanzada”.
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“Allá tienen máquinas más modernas que permiten usar otras técnicas y colocar asfalto en un mayor grosor. Las de Guayaquil están buenas, pero han cumplido su ciclo”. Napoleón Garcés, experto en movilidad, coincide con él. “Si queremos que la piel de Guayaquil permanezca bien, bonita, lisa, no solo por 6 meses o un año, se debería invertir en otro tipo de herramientas. Sería una buena inversión”, sugiere.
Medio Guayaquil deberian arreglar, que bestia para existir baches por todos lados. Ustedes no pagan el arreglo de los carros @alcaldiagye @CynthiaViteri6 https://t.co/Dqsmzkc7ka
— AS90 (@ASalazar_90) May 25, 2020
En el Puerto Principal, otros puntos afectados por la proliferación de baches, son las calles Fidel Miranda Robalino, en la ruta que divide a las ciudadelas Comegua de Acuarela del Río; la avenida Quito, cerca de la puerta 8 del Cementerio General, donde los huecos son tales que los vehículos se ven obligados a treparse prácticamente a las veredas. Y el tramo de la calle 49 SE, desde la avenida Domingo Comín hasta la Galo Plaza Lasso, en cuyas 7 cuadras, relata el residente André Jarrín, se han chocado decenas de autos.
“Por la ciudadela La Pradera, a la que pertenece la ruta, circulan camiones que van y vienen de las fábricas del entorno, y que no necesariamente son de la ciudad. Por lo tanto, estos hoyos los agarran desprevenidos: frenan y el que viene atrás ¡pum! He sido testigo de varias colisiones”, dice, al detallar que a escasas cuadras, en la calle 47 SE, al menos el panorama ya es otro.

La Pradera. Hace dos meses, así de desgastado estaba el asfalto en la calle 47 SE, en el sur de la ciudad.
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Allí, hasta marzo, en una extensión de no más de 500 metros, este Diario contó 17 baches. Hoy ya no existen, sobre ellos hay asfalto. “Pero a medias, puesto que el relleno se ha hecho solo en los hoyos y no en toda la arteria”, manifiesta resignada, Susan Campo, habitante que convivió con esos 17 ‘vecinos’ al menos dos años.
- Los conductores. Solicitan que las alcantarillas mantengan un nivel uniforme en relación a las vías, para evitar los hundimientos que en algunos tramos se observan.

Hecho. Los conductores solicitan que las alcantarillas no queden sobre o por debajo del asfalto. Detalles como esos también dificultan la movilidad.
Para Cóndor, si bien es necesario que se mejore la técnica para ejecutar estas labores, en los últimos meses sí se han realizado trabajos viales en arterias como la Juan Tanca Marengo, Las Aguas, la San Jorge y la Perimetral. El Municipio, a través de sus comunicados, en mayo informó que la obra pública no se había paralizado en octubre (mes de las protestas), ni ahora con el coronavirus; aunque una gran mayoría argumente lo contrario.
“Durante este periodo de un año, se ha continuado con el trabajo de asfalto, bacheo y reconformación de vías sin interrupción por un total de 2’300.000 metros cuadrados abarcando toda la ciudad, con una inversión de más de 15’200.000 dólares. Hasta finales del 2020 está planificado ejecutar 234 proyectos de asfaltado, relleno, construcción de veredas”, publicó.
Ante ello los afectados, entre quienes constan también los peatones que habitan en El Cóndor y Los Rosales, en el norte, esperan que sus barrios sean “tomados en cuenta”, siempre que los resultados del trabajo perduren. No quieren que les pase lo que ahora se observa en la calle Esmeraldas, donde pese a la reciente reparación, según los líderes del barrio del Salado, el terreno ha empezado a desgastarse.