Edyka coffe
Edyka Coffee, el emprendimiento que arrancó sobre ruedas, ahora conquista paladares en Sauces 4 con su propuesta urbana.Instagram: @edykacoffe

Edyka Coffee: el café urbano que nació en un auto y conquista Sauces 4

Desde un auto en Sauces 4, Edyka Coffee ofrece café de autor y una experiencia urbana distinta en Guayaquil

Eder Calderón, junto a su esposa Katherine, ha propuesto en Guayaquil una forma distinta de vivir el café. Su emprendimiento, Edyka Coffee, rompe esquemas al llevar la experiencia cafetera directamente a la calle: desde el maletero de su vehículo, ubicado en Sauces 4, ofrecen bebidas que combinan técnicas profesionales con mezclas de sabores poco convencionales.

La iniciativa se ha convertido en una parada obligatoria no solo para los vecinos de Sauces 4, sino también para personas que llegan desde diferentes sectores de Guayaquil atraídas por la propuesta artesanal y la cercanía con la que se sirve cada taza. Más que vender café, Edyka Coffee busca ofrecer una experiencia accesible, dinámica y urbana, en un formato que rompe con el modelo tradicional de cafetería.

Cada viernes, sábado y domingo, entre las 17:00 y las 22:00, la pareja estaciona su pequeño vehículo azul en la acera de la avenida Rodrigo Icaza Cornejo, en pleno Sauces 4, al norte de Guayaquil, consolidando así un punto de encuentro que ya forma parte del paisaje local.

Un nombre que nace de la unión y la pasión

El nombre del proyecto surge de la unión de los nombres de sus creadores. Según explica Calderón, la marca representa no solo un juego de iniciales, sino también una afinidad compartida: “Significa la unión de dos personas que estamos apasionadas por el café. Mi nombre es Eder y mi esposa se llama Katherine, entonces de las iniciales de Eder y Katherine formamos Edyka Coffee”, señala. De esta forma, la identidad del negocio se construye desde lo personal hasta lo comercial, consolidando una marca que empieza a posicionarse en la escena cafetera local.

Edyka coffe
Edyka Coffee: una marca que nace de la pasión compartida de Eder y Katherine por el café.Instagram: @edykacoffe

El origen de una vocación marcada por la memoria familiar

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Detrás del emprendimiento hay una historia marcada por la tradición y la memoria familiar. El vínculo de Eder Calderón con el café nació en su infancia, influenciado por su abuela, a quien recuerda tostando el grano en la Costa ecuatoriana. “Me enamoré del café porque me recordó cuando mi abuelita tostaba café en Manabí”, relata. Aquellas escenas, observadas desde niño —cuando la veía moler el café con sus manos—, sembraron una curiosidad que con el tiempo se transformó en vocación.

Ese interés inicial se profundizó años después, cuando Calderón descubrió el potencial del café ecuatoriano desde una mirada profesional. “Ahí entendí que el café de Ecuador no necesita sabores artificiales, porque por su tierra y su proceso ya bota sus propias propiedades”, explica, al referirse al inicio de su formación en barismo y a su acercamiento al café de especialidad.

Impulsado por esa pasión, decidió profesionalizarse en el área y hoy cuenta con cerca de 20 años de experiencia como barista, trayectoria que respalda la calidad y el cuidado en cada preparación.

Del primer intento a la consolidación en Sauces 4

El proyecto tomó forma en 2023, cuando Calderón comenzó a vender su denominado café de autor desde su vehículo en Mucho Lote 1. Sin embargo, factores externos obligaron a una pausa: la inseguridad en la zona y la falta de acceso a energía eléctrica para operar las máquinas llevaron a suspender temporalmente el servicio. Posteriormente, el emprendimiento tuvo un breve paso por Playlamp Park, donde operaron alrededor de tres semanas, hasta encontrar finalmente un punto estable en Sauces 4.

Desde su llegada a ese sector, la acogida ha sido significativa. Según Calderón, la ubicación céntrica y el movimiento comercial han sido claves para el crecimiento del negocio. No obstante, subraya que la aceptación del público no se explica únicamente por el lugar, sino por una propuesta construida desde la creación propia. “Mi café es de autor porque yo mismo creo las recetas, pruebo, cambio proporciones y busco que cada bebida tenga identidad”, explica.

Ese proceso creativo está estrechamente ligado al concepto de café de especialidad, una línea que Calderón defiende desde el conocimiento técnico. “Trabajamos con café de especialidad, cuidando el grano, el tueste y la preparación. No es un café genérico, es un café pensado”, señala. En ese sentido, recalca que su objetivo no es replicar sabores comerciales, sino resaltar las características naturales del producto. “El café ecuatoriano ya tiene notas propias, no necesita que le pongamos cosas artificiales para que sepa bien”, añade.

El origen de la cafetería sobre ruedas

La idea de montar una cafetería móvil no surgió de manera improvisada. Antes de instalarse en el maletero de un vehículo, Eder Calderón imaginó su proyecto en un triciclo, una propuesta que finalmente descartó por convicción personal. “Vi que había un colega que ya lo había hecho y no me gusta hacer copia de otras cosas que ya han hecho”, explica.

El giro llegó gracias a una conversación familiar. Fue Katherine, su esposa y socia, quien propuso aprovechar el auto que ya tenían. “Ella me dijo: ‘ya compramos el carro, montémonos en el carro’, y me pareció una buena idea”, recuerda. A partir de ese momento, la cafetería comenzó a tomar forma desde lo cotidiano, casi por casualidad.

El punto de inflexión ocurrió cuando Calderón compró una bicicleta a un amigo y descubrió que los asientos del vehículo podían reclinarse por completo. “Yo no sabía que los asientos se hacían reclinables, que se convertían como en una camioneta. Cuando vi eso dije: aquí es la idea”, relata. 

Con esa certeza, adaptaron el automóvil para convertirlo en un espacio funcional. Mandaron a fabricar un mueble de madera a medida, que se ajusta al maletero cuando los asientos se reclinan. “Hicimos un mueble donde entra la máquina, el molino, los siropes, las jarras; algo muy bonito, muy innovador”, detalla. 

Cafetería movil
Edyka Coffee nació en el maletero de un auto, tras una idea familiar que transformó lo cotidiano.Instagram: @edykacoffe

Así, Edyka Coffee se consolida como una propuesta que combina movilidad, técnica y autoría, en la que cada bebida responde a un proceso previo de experimentación y criterio profesional. Para Calderón, ese enfoque ha sido determinante para fidelizar a los clientes y diferenciarse dentro de la oferta cafetera urbana de Guayaquil.

Las bebidas que definieron la identidad de Edyka Coffee

Entre las bebidas que han marcado la identidad del emprendimiento está el latte de especias, resultado de una mezcla propia. “Combino las especias y las transformo en un sirope; es una explosión de sabores”, comenta. A ello se suma el latte de caramelo frío, una de las preparaciones que mayor alcance tuvo en redes sociales y que atrajo a nuevos clientes. “La gente llegó, grabó videos y el latte de caramelo se volvió viral”, recuerda.

En los últimos meses, la propuesta se ha ampliado con bebidas de temporada que refuerzan la idea de innovación constante. Para la época navideña, Calderón creó un latte con ron y especias, una preparación que modifica incluso la textura del café. “No es tan líquido, es más sedoso y consistente; la idea es que la gente pruebe algo que no va a encontrar en ningún otro lado”, afirma.

Un emprendimiento sostenido en familia

El emprendimiento no solo se sostiene en la propuesta cafetera, sino también en el trabajo conjunto de la pareja. Mientras Eder Calderón se encarga de la creación de las bebidas y del proceso barista, su esposa Katherine cumple un rol clave en la producción complementaria del negocio. “Mi esposa me ayuda con los siropes, ella hace postres. Vendemos dulce de tres leches, de moca chino; por temas de espacio no llevamos muchos más, pero ella me ha ayudado un mundo”, destaca.

El proyecto es atendido únicamente por ambos, una decisión que responde tanto a la dinámica familiar como a las dificultades que han enfrentado desde sus inicios. “Somos los dos. Ha habido momentos muy duros para reunir el dinero, para comprar las cosas”, reconoce Calderón. Antes de consolidar Edyka Coffee, Katherine elaboraba postres que vendían en parques del norte de Guayaquil, una estrategia que permitió reunir capital para invertir en el negocio. “Ella hace productos, hace postres, y eso nos ayudó mucho para que este sueño se haga realidad”, señala.

Katherine
Katherine elabora y vende postres como parte esencial de Edyka Coffee, fortaleciendo el emprendimiento familiar.Instagram: @edykacoffe

Pese a los obstáculos, la visión de crecimiento se mantiene clara. Para 2026, la pareja proyecta expandir el modelo de cafetería móvil hacia otros puntos de la ciudad. “El tema de expansión lo tenemos: comprar dos carros más y ponerlos en diferentes sitios, por ejemplo en el norte, sur y centro”, adelanta Calderón, quien ve en este formato una alternativa sostenible para seguir posicionando el café de especialidad ecuatoriano.

Así, Edyka Coffee se proyecta más allá de un emprendimiento itinerante. Es una iniciativa familiar que combina esfuerzo, creatividad y planificación, con la mira puesta en crecer sin perder el sello artesanal y de autor que hoy distingue su propuesta en Sauces 4.

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