Guayaquil

Coronavirus: los objetos que atemorizan a Guayaquil y están en las calles

Persiste el abandono de colchones y muebles de pacientes o sospechosos de tener COVID-19. Médicos advierten que el riesgo depende de la superficie

colchones abandonados contaminados
Situación. La mala disposición de estos desechos enciende las alarmas de los vecinos y autoridades.Freddy Rodríguez / Expreso

El coronavirus no da tregua en Guayaquil y sus efectos siguen siendo visibles en las calles. Un ejemplo de ello es el abandono de colchones, bases de camas y otros muebles que pertenecían a fallecidos o sospechosos de tener el virus, en las esquinas y parterres. Una situación que persiste y acentúa la intranquilidad de ciudadanos y autoridades.

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Hace pocos días, en las calles 38 y Portete, en el sur de la ciudad, un colchón y la estructura de una cama fueron arrojados junto a otros desperdicios. Los vecinos del sector coincidieron en desconocer quiénes fueron los responsables, pero expresaron su preocupación de que estos objetos puedan estar contaminados, favoreciendo así a la propagación del virus.

Solange Macías, moradora del sector, indica que en algunos casos ha visto que estos objetos han sido recogidos por recicladores. “Y lo peor es que la gente los deja tranquilamente en las esquinas o calle por el mismo miedo de contraer la enfermedad”, añade.

Similares escenas se registraron a lo largo de la calle 29, y en la autopista Narcisa de Jesús, en el norte. En esta última, el parterre central, a la altura de Vergeles, no solo acumulaba fundas de desperdicios, sino también esponjas y alfombras.

Francisco Caicedo, residente de la ciudadela Las Orquídeas, ha sido testigo de que, a diario, estos desechos han sido abandonados en distintos sectores. Incluso ha tomado fotografías y las ha compartido en su cuenta de Twitter en un intento de fomentar la conciencia ciudadana, una materia que, a su juicio, es difícil de aplicar en el Puerto Principal.

“Puede resultar insuficiente si se mantienen las mismas costumbres de desaseo, de falta de control hacia quienes arrojan todo tipo de desperdicios que pueden estar contaminados”.

Caicedo no es el único que ha llevado su queja a las redes sociales. Por ejemplo, el sábado pasado el usuario @jmurillo77 publicó que atrás del mercado de Sauces 9 “botan colchones, no sabemos si es de alguna persona infectada, el carro de Puerto Limpio no lo lleva, moradores están vulnerables al contagio”.

Ya no se puede pedir de favor que seamos cultos; la cultura hay que exigirla con las sanciones que la ley permita y con un control efectivo que realicen las autoridades.

Francisco Caicedo, habitante de las Orquídeas.

Ante ello, Karla Aguas, vocera del consorcio Puerto Limpio, confirma a EXPRESO que continúan los reportes de la mala disposición de los desechos contaminados, en especial de gran tamaño. Pero argumenta que estos no pueden ser recolectados por las unidades de la institución, sino que los usuarios deben trasladarlos a cualquiera de los cuatro centros de acopio que han sido autorizados por el Municipio. Dice que “la idea es que ellos los lleven hacia los centros, es gratuito, y así se puedan deshacer de estos desechos y eviten dejarlos en la vía pública”.

Aguas sostiene que no basta con la labor que llevan a cabo los trabajadores del Consorcio, sino que también debe existir el “compromiso y participación de los ciudadanos para que haya ese orden y limpieza en Guayaquil”.

¿Pero qué riesgo representan estos materiales para las personas? El médico epidemiólogo Francisco Andino recuerda que el virus puede durar en superficies de no calor hasta cinco días, pero que los rayos ultravioleta son el mejor esterilizante antimicrobiano que existe.

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“Lo primero es que esta situación es atentatoria al aseo de la ciudad. Hay que sancionar a quienes incumplen con las normas sanitarias. Por el tema del COVID-19, estos microorganismos pueden existir hasta cinco días en superficies. Si el virus se encuentra bajo el sol, es menos posible el contagio, a menos que la gente esté en contacto; pero el Municipio tiene que tomar cartas en el asunto”, indica.

En la manzana 39 de Vergeles hay una cama que tiene casi una semana botada. No sabemos si realmente es de una persona que tenía el virus. Nos preocupa.

Robert Vera, residente de Vergeles.

En tanto que para el médico Mario Paredes, especialista en Epidemiología y Medicina Tropical, el peligro dependerá del sitio donde se encuentren los objetos contaminados. Así como Andino, explica que el virus al estar en una superficie al aire libre no sobrevivirá mucho tiempo. “En colchón, camas o tela, el virus sobrevive un promedio de cuatro días y si ha estado a la intemperie, supongamos que bajo lluvia o radiación ultravioleta, la posibilidad no es muy alta”, explica.

No obstante, considera que lo que habría que revisar es la producción de “lixiviados, que significa el líquido que proviene de la putrefacción de los cadáveres. Lo que podríamos tener quizá es una contaminación de carácter bacteriano, pero las bacterias se nutren en presencia de seres vivos, y si no hay uno cerca, no pueden formar una colonia, y el ambiente o intemperie no es bueno ni para virus ni para bacterias”.