Guayaquil

Coronavirus en Ecuador: El mal trato a los muertos pasa factura

Los casos de fallecidos “resucitados” y las decenas de familias que buscan sus cuerpos dejan al descubierto los problemas que el Gobierno ya reconoció

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Cementerio. Ampliación en el Parque de la Paz de Pascuales.Christian Vásconez / Expreso

Las familias guayaquileñas viven un nuevo capítulo de angustia. De la desesperación de vivida en marzo y abril, cuando sus muertos no eran retirados de los hogares por días enteros, han pasado a no hallar el lugar de descanso de los fallecidos, debido al trato de cadáveres durante el periodo más crítico de la emergencia sanitaria por el COVID-19.

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Jorge Wated, el jefe de la Fuerza de Tarea Conjunta, formada para recoger e inhumar a los fallecidos, confirma que hasta hace pocos días eran 131 cuerpos los que todavía no pueden ser identificados, esto aunque ya ha pasado más de un mes de que hayan fallecido.

Se conoce hoy que hubo negociado con los cadáveres (se cobraba para buscarlos y para otros trámites), que se confundieron cuerpos y que se perdieron identificaciones.

De hecho, hay una investigación abierta en Fiscalía contra tres hospitales por haber incumplido los protocolos en el manejo del tema muertos en sus instalaciones. Esto aunque el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, negó abiertamente en una entrevista con este Diario que haya habido problemas de ese tipo.

De los cadáveres que faltan por identificar, un grupo está en Campo Eterno, en Pascuales, y otro, en contenedores en el Hospital del Guasmo. A la gran mayoría (un 70 %) ya les tomaron las huellas y con eso, los expertos hacen los cruces de información en el sistema para dar con la identificación.

Si llega a haber un repunte de muertes, ahora podremos tener capacidad para recoger y sepultar fallecidos al mismo tiempo.

Jorge Wated, jefe de la Fuerza de Tarea Conjunta

Wated fue el encargado de coordinar el retiro de casas y hospitales de más de 2.000 cadáveres. De esa cifra, hay más de 1.300 sepultados por su equipo y a otros 1.000 solo se les entregó el certificado de defunción a las familias, que decidieron enterrarlos por su cuenta. A esos rubros deben sumarse los 130 que estaban como NN y que están siendo identificados poco a poco, explica el funcionario.

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Entierros. Una imagen de los féretros de cartón acumulados en Pascuales.Cortesía
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La cifra se aproxima al número de una base de datos de familias en busca de cuerpos que maneja el concejal Héctor Vanegas, experto en leyes, quien a propósito de esta emergencia, junto a su equipo jurídico, ofreció ayuda gratuita para orientar a los deudos y coordinar resultados.

“Ellos tienen 130 cadáveres no identificados. El Departamento de Criminalística ha tomado las huellas digitales, pero aún no se sabe a quién pertenece. Con la investigación que hemos emprendido, podrán tener los nombres que no tenían”, resume el funcionario.

Vanegas armó la base de datos con el nombre del fallecido y los datos de la familia, propone buscar las cartillas del Registro Civil y comparar las huellas. “Muchos cadáveres están totalmente descompuestos, porque hay contenedores a los que no les funciona el aire. Lo sé por mi investigación”.

Hay sanciones administrativas para esta negligencia que hubo, como el cese del cargo, por violaciones a la Ley del Servicio Público.

Eduardo Argudo,

máster en Derecho Penal y Criminalística

Vanegas ha solicitado a Gobernación y la Presidencia, así como al Municipio de Guayaquil, que se pronuncien al respecto.

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“Dicen que la culpa no es de ellos, sino de los hospitales, cuando se sabe ya que el protocolo no se ha cumplido. Al retirarse los cuerpos debieron asegurarse de que estén identificados, darles sepultura y que los familiares reconozcan físicamente el cadáver”, analiza.

Al respecto, Jorge Wated explica que al inicio hubo problemas porque no tenían un terreno para inhumar, y dice que eso ya está solucionado. Respecto a la demora de reconocer fallecidos, indica que es un proceso que demanda tiempo.

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Desaparecidos. Por semanas los deudos han ido a los camposantos a pedir información de sus fallecidos.Christian Vinueza / Expreso

El colapso mortuorio de la segunda quincena de marzo y comienzos de abril mostró nuevos episodios de la tragedia que han tenido que vivir los guayaquileños a causa de la pandemia. El más alarmante, las surreales ‘resurrecciones’ que se han conocido estos días, de pacientes dados por muertos que, en realidad, estuvieron durante todo este tiempo en un hospital de la ciudad.

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El lunes 4 de mayo, a las 09:00, las familias se citan en el exterior de Criminalística para hacer un plantón y reclamar sus cuerpos. “Las familias han sido engañadas. Los cadáveres ni siquiera salieron de los contenedores en algunos casos”, critica el concejal Vanegas.

Familiares de fallecidos esperan respuestas y se han comunicado con este Diario para un pronunciamiento.

  • El ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, dijo a EXPRESO que la gente murió en casa porque tenía “miedo de acercarse a los hospitales”, y que no cree que hubo desatención. Este Diario ha confirmado con historias que muchos no pudieron acceder a atención médica.
  • El funcionario atribuyó en el encuentro con EXPRESO a “un descuido” el caso de la primera paciente resucitada, pero dijo que no puede hablar de desorganización. Hoy se sabe que no solo hubo desorden, sino coimas por hallar cuerpos.
  • El presidente Lenín Moreno y el viceministro de Salud, Xavier Solórzano, han aceptado que hubo problemas en el manejo de fallecidos. Al cementerio de Pascuales se trasladaron varios contenedores con cadáveres durante la primera quincena de abril.