Contaminación: El huésped que nadie quiere en el vecindario
El canal de Cumbres Bajas de Los Ceibos infecta al barrio y lo pone en riesgo. Veinte años lleva la comunidad pidiendo ayuda sin suerte

El canal está ubicado al pie de la calle Guayasamín. La zanja divide la ciudadela Cumbres Bajas de Los Ceibos, de Santa Cecilia.
El calvario que experimentan los habitantes de la ciudadela Cumbres Bajas de Los Ceibos es el mismo hace 20 años. Debido a la presencia de un extenso canal de aguas lluvias que cruza el vecindario, de cuya estructura se percibe mal olor, los residentes no pueden comer, ni dormir. Incluso no pueden ni caminar. Y es que el canal es tan grande que apenas queda espacio en la calle para que circule o se estacione un auto. Pero no siempre hay suerte. Más de un conductor, en su intento de lograrlo, ha caído en la profundidad.
Raquel Chedraui vive en la ciudadela hace 22 años y lleva la cuenta de los pedidos que ha hecho al Cabildo para que hagan un ducto cajón y cierren el canal, de casi 370 metros de extensión, de la misma manera que hace unos años lo hicieron con sus vecinos de Las Cumbres.
“No sé si el Municipio o Interagua está esperando a que un residente pierda la vida para que actúe como debe. Necesitamos del ducto cajón y que se amplíe la calle. No tenemos espacios para caminar y la poca que hay se está cayendo. Es una lucha titánica la que tenemos con las autoridades”, sentenció Chedraui, quien -con documentos- evidencia que en el 2017 ya el Cabildo solicitó a Interagua que se analice la construcción de la obra.

Con indignación el residente Raúl Falquez muestra el estado en el que se encuentra el canal.
Según consta en los papeles, Interagua precisó que si bien no era necesario cerrar la zanja, sí podían hacerlo y que de hecho tenían los estudios para lograrlo. El costo de la obra era de aproximadamente de $ 2’ 800.000. Pero solo eso se supo.
“En la época de Jaime Nebot, que fue quien gestionó que el ducto se levante, hicimos ya el pedido, sin embargo todo quedó en nada. Hemos mandado un escrito a la alcaldesa Cynthia Viteri, ella sabe de la situación. Le hemos enviado las fotos hasta de la gente que se ha caído, pero no hemos obtenido respuesta a nada”, asegura.
El canal
Sobre estos pedidos y las razones por las que la solicitud no ha logrado tener luz verde, aún cuando en la urbanización vecina (Las Cumbres), separada de Cumbres Bajas por solo una puerta, el mismo canal fue transformado en un parque lineal, que además de árboles, tiene una caminera, bancas y faroles; EXPRESO solicitó información al Cabildo y a Interagua, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuestas.

Este es apenas uno de los daños que es visible en la calzada.
¿Cuáles son las razones técnicas por las que en Las Cumbres sí se pudo ejecutar la obra y no en este vecindario? Fue uno de los cuestionamientos que hizo este Diario.
“Realmente quisiera entender qué diferencia a un punto del otro o qué privilegios tienen ellos, porque a simple vista los problemas que tenemos son los que tenían nuestros vecinos antes. El parque lineal debió tener continuidad”, advierte Iván Cuesta, residente que habita en el lugar hace 8 años.
Y eso no es todo. Carlos Guaranda, otro residente que habita al pie de la zanja, en la calle Guayasamín, guarda videos del riesgo con el que viven a causa de ella durante el invierno. Por recibir el agua que cae de los cerros que rodean el área, cuando llueve su nivel aumenta a tal punto que las arterias se convierten en una especie de río. “Desde la ventana, veo la fuerza con la que corre. Es desesperante”, piensa.
Pero el hecho de que se salgan las aguas no es el único problema que experimentan. Hay uno todavía más grande y que además les está generando gastos: la erosión. Por estar el terreno húmedo gran parte del año, las rocas que bordean la zanja y sostienen las vías se han ido quebrando en pequeñísimas partes. “Lo que para muchos puede ser imperceptible, a nosotros nos está generando daños. Mi casa, por ejemplo, ya tiene fisuras. He tenido que hacer reparaciones”, denuncia Raúl Falquez, otro de los moradores que hace pública su queja a esperas de un ansiado cambio.
Mientras EXPRESO recorre el lugar junto a un grupo de residentes, se puede observar además cómo la vía y las aceras se han ido rompiendo o hundiendo por la erosión; y cómo en todo el tramo hay maleza que, en algunos puntos, supera los dos o hasta tres metros de altura.

En la imagen es posible observar el parque lineal de Las Cumbres. Apenas una puerta los separa de Cumbres Bajas, pero en este vecindario la obra no continúa.

El residente Iván Cuestas muestra el parque lineal del vecindario aledaño al suyo. Él anhela que un panorama similar.
“Al tener todo esto encajonado, habrá menos olores, moscos y roedores. Hemos tenido invasión de ratas, las culebras entran a las casas. Se habla de aprovechar el espacio para el peatón, pero aquí eso no se cumple. Aquí se podría salir a caminar, tener un espacio para nosotros. En noviembre de 2020, Emapag se refirió a este tema señalando que era preferible que el canal esté abierto para que las aguas libremente funcionen mejor. Si fue así, ¿por qué en Las Cumbres sí lo cerraron? No tiene lógica, se están burlando de nuestra inteligencia”, sentencia Falquez.
Emapag.
En los próximas días, según detalla Cuestas, en el vecindario se recogerán firmas que serán enviadas a la alcaldesa para que tome en cuenta el pedido.
De no ser este atendido, agrega Chedraui, los residentes saldrán a las calles o hasta quemarán llantas. “¿Dónde está el dinero que por tantos años hemos pagado en impuestos? ¿Para qué es? ¿No es acaso para las mejoras de una ciudadela y no para que se desvíe a otro lado? Exigimos respuestas”, argumenta.

Las aguas del canal emanan mal olor. Estas, no permiten en ocasiones ni comer, ni dormir. El olor se percibe en todo el vecindario.