Ciudadelas del sur se vuelven inseguras por los informales
Los vendedores se apoderan de las aceras de las viviendas. Los moradores han optado por colocar rejas para frenar la delincuencia y reducir la bulla

Los informales se ubican en la avenida Ernesto Albán y han formado un mercadillo en la zona.
Llegan a todas horas para ofrecer una variedad de productos, que van desde mascarillas hasta víveres de primera necesidad. Son vendedores informales que causan desorden en los alrededores de varias ciudadelas del sur y su presencia es aprovechada por los delincuentes para volver insegura la zona. Y estos se camuflan, cada vez más, entre los comerciantes.
María León, de 50 años, quien desde hace 30 habita en la ciudadela Guangala, dice que en los últimos seis meses ha sido asaltada dos veces en los alrededores de las avenidas 25 de Julio y Ernesto Albán, a un costado de un centro comercial ubicado en el sector.
“En una ocasión los vecinos atraparon al ladrón que se hacía pasar por vendedor de frutas. Llegaron los policías y se lo llevaron, pero no supimos nada más de él”, narra la mujer.

Los conductores también son víctimas de los delincuentes, quienes aprovechan el cambio de luz de los semáforos para cometer las fechorías.
Y es precisamente en esta última avenida donde se asientan otras ciudadelas como la Morejón Almeida, Huancavilca, El Periodista y El Maestro, cuyos vecinos están preocupados por la presencia de los informales que han convertido a la zona en peligrosa y ruidosa.
La gente vive atemorizada. “Caminar por aquí se ha vuelto un calvario. Debemos estar pendientes de nuestras pertenencias, soportar el grito de los vendedores y pasar rápidamente para no ser robados”, menciona temerosa Carmen Moncayo, quien habita desde 20 años en la ciudadela El Maestro, y la semana pasada fue asaltada por alguien que también se hacía pasar como vendedor.
Los negocios instalados, en forma desordenada a lo largo de la avenida Ernesto Albán, se han convertido en un mercadillo que impide visualizar la existencia de las casas. Muchos de ellos sirven de guaridas de los delincuentes.
“El comercio es un caos, nadie lo regula; mientras que el congestionamiento vehicular nos roba la tranquilidad”, añade Magdalena Vicuña, presidenta del comité de moradores de la ciudadela Morejón Almeida, quien revela que los ‘vendedores’ se aprovechan de las paradas de buses donde se apostan los pasajeros, y cerca de los semáforos donde los carros deben mermar la velocidad, para sustraerse las pertenencias.

Los comerciantes se han tomado las aceras de las viviendas de las ciudadelas del sur y obstaculizan el paso de sus habitantes.
Los robos no solo se dan en las calles, sino también dentro de las peatonales, lo que ha obligado a los residentes a cerrarlas y poner rejas para disminuir la delincuencia.
Pero basta poner un pie fuera del cerramiento para experimentar el miedo al asalto y el peligro de ser atropellados por algún bus o tricimotos que hacen paradas en la parte posterior del mall.
Según estadísticas de la Policía, la mayor infracción en estos sectores es el robo a personas. En lo que va del año se han registrado 27 casos de ciudadanos asaltados. A este delito le siguen el hurto a vehículos con 20 denuncias, en el robo de autos se reportaron 19 casos. Las horas críticas son de 14:00 a 16:00 y a partir de las 19:00.
Ojos de Águila @cscgye captó actividad de @PoliciaEcuador por personas sospechosas en Cdla. Guangala - Avenida Ernesto Albán y Peatonal 8SO. Trabajamos #PorTuSeguridad pic.twitter.com/oVN0tbg4ph
— CSCG (@cscgye) September 29, 2020
En la ciudadela Huancavilca también hay venta y consumo de drogas, denuncia un habitante que prefiere el anonimato. Dice que existe un sector conocido como El Hueco, ubicado entre las manzanas 34 y 35, cerca de la escuela Juan Montalvo, en donde venden las sustancias psicotrópicas.
Este testimonio es corroborado por otra moradora, quien menciona que en la calle Julio Zaldumbide también existe este problema; mientras que en los callejones de la ciudadela El Periodista, hay presencia de arranchadores.
Dato
La Policía asegura que hace patrullajes; pero aclara que el Municipio debe realizar controles respectivos para evitar que proliferen los informales.
EXPRESO consultó al Cabildo sobre este tema, pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta.