Andrés Yánez
Andrés Yánez, coleccionista y dueño de la marca Bee Vinyl, junto a su macota HollyDanielle Marcillo

Bee Vinyl: un espacio musical de coleccionistas, para coleccionistas en Guayaquil

En una era dominada por lo digital, lo analógico encuentra su paso en las calles de la ciudadela Miraflores en Guayaquil

En Guayaquil, el espacio Bee Vinyl se ha consolidado como un punto de encuentro para coleccionistas y amantes de la música en formato físico, un lugar donde los discos no solo se venden, sino que se escuchan, se comentan y se convierten en el centro de una comunidad que crece en torno al vinilo, en contraste con la era dominada por el streaming.

En las calles de la ciudadela Miraflores, el local dirigido por Andrés Yánez nació hace casi una década como una tienda virtual creada a partir de una necesidad personal: encontrar discos que no estaban disponibles en el mercado local. Lo que comenzó como un proyecto impulsado por la melomanía del propio Yánez pronto se transformó en una red de pedidos por encargo y, posteriormente, en un espacio físico que hoy recibe a coleccionistas de distintas ciudades del país.

Un espacio pensado para quedarse

Yo soy coleccionista, yo también buscaba dónde comprar.

Andrés Yánez

Dueño de Bee Vinyl

Bee Vinyl fue concebido más como una casa que como una tienda tradicional. La iluminación cálida, los muebles cómodos y la posibilidad de escuchar discos dentro del local responden a una propuesta que prioriza la experiencia del visitante. 

El objetivo es que quienes llegan no solo compren música, sino que permanezcan, conversen y compartan recomendaciones con otros aficionados.

La propuesta se complementa con la posibilidad de acompañar la escucha de un vinilo con café o cerveza artesanal, reforzando la idea de permanencia y de encuentro social alrededor de la música. En un contexto donde la mayoría de consumos musicales ocurre en plataformas digitales, el local plantea una experiencia distinta basada en el contacto directo con el formato físico.

Comunidad antes que comercio

Con el tiempo, Bee Vinyl se ha convertido en un punto de reunión para coleccionistas que antes compartían su afición únicamente en redes sociales. Visitantes de ciudades como Machala llegan al local no solo para adquirir discos, sino también para encontrarse con otros fanáticos, intercambiar recomendaciones y escuchar juntos nuevas adquisiciones.

“Conozco el caso de un chico de Machala que saber venir a comprar en persona y se hizo súper amigo de alguien que vive acá… ahora es como su punto de encuentro”. Entre vinilos y conversaciones, desconocidos se vuelven cómplices musicales.

Café Bee Vinyl
Acompañar la escucha de un nuevo vinilo con un café, una cerveza artesanal, etc.; forma parte de la visión de confort de Yánez.ChristoPher Zambrano

El contacto directo con el vinilo —su diseño, calidad de impresión y fidelidad de sonido— es parte central de la experiencia, así como el diálogo con el propio Yánez, quien atiende desde la perspectiva de coleccionista y no únicamente como vendedor. Esta cercanía ha contribuido a generar una relación de fidelidad distinta con los clientes, basada en el intercambio de conocimiento musical y en la construcción de una comunidad.

Un nicho cultural en crecimiento

Entrada de Bee Vynil
La primera vista del local recoge títulos clásicos , contemporáneos, ediciones especiales y vinilos de 7".Danielle Marcillo

Lejos de competir con el streaming, Bee Vinyl se posiciona como un espacio especializado que responde a quienes buscan una relación más tangible con la música. El crecimiento del formato físico, impulsado por artistas y sellos que continúan lanzando ediciones especiales, confirma la vigencia de este nicho cultural.

Con iniciativas como listening parties y la proyección de integrarse a eventos internacionales como el Record Store Day, el espacio busca consolidarse como un referente local para los coleccionistas.

Vinyl
Espacio de reproducción de vinilos dentro de la tienda.Danielle Marcillo

Esto es un nicho”, explica, comparándolo con otros mundos de coleccionismo; así como hay quienes prefieren un libro físico a un Kindle, hay quienes buscan la experiencia material de la música: portadas, colores, fotografías, pósters y el ritual de poner un disco per se.

En ese sentido, el crecimiento del formato no es una moda pasajera, sino una forma distinta de relacionarse con la música, una que incluso sigue expandiéndose, impulsada por artistas y sellos que continúan apostando por lo tangible; en este punto Andrés utiliza a Taylor Swift como ejemplo, quien destaca por sus múltiples versiones en formato físico.

Bee Vinyl (Taylor's Version)
Taylor Swift ocupa su propio segmento del la tienda, al ser una de las artistas con más ventas en formatos físicos a nivel global.Danielle Marcillo

En una ciudad donde los espacios dedicados a la música física son escasos, Bee Vinyl no solo vende discos: está construyendo un lugar donde la música se escucha, se comparte y se vive. Un refugio para quienes siguen creyendo que la cultura también se toca con las manos.

Bee Vinyl
El espacio al lado del mostrador de la tienda expone varios géneros musicales, en diferentes formatos véase: box sets.Danielle Marcillo

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