Música en vinilo
En la actualidad, varios artistas han apostado por el formato físico como parte de su propuesta creativa.FREEPIK

Lo análogo vuelve: música, fotografía y la pausa frente a lo digital

La música en vinilo o las cámaras de rollos ya no son un gusto exclusivo de coleccionistas que rebuscan tesoros vintage.

¿Se ha dado cuenta que vivimos rodeados de pantallas que no descansan? Deslizamos, tocamos, miramos y volvemos a deslizar, mientras la vida pasa en videos de alta definición y notificaciones constantes. Y en medio de ese ruido digital, algo inesperado está ocurriendo: lo análogo vuelve a cobrar sentido. No como un gesto nostálgico, sino como una declaración consciente.

Cámaras de rollo que obligan a esperar, fotos polaroids que nos dan imágenes únicas e irrepetibles, vinilos que suenan imperfectos pero reales, DVDs rescatados del olvido y celulares básicos que solo llaman y escriben. Estos objetos, que parecían destinados al archivo de los recuerdos, hoy reaparecen como símbolos de pausa, intención y presencia.

Es que, volver a lo análogo es elegir menos inmediatez y más experiencia. Es aceptar el error, el tiempo y la sorpresa. Es mirar una foto sin filtros ni retoques, escuchar un disco completo sin saltar canciones, vivir el momento sin la urgencia de documentarlo todo. En un mundo saturado de tecnología, lo antiguo se reinventa como un acto de resistencia elegante, silencioso y profundamente necesario.

Vinilos vs. CDs

La música en vinilo ya no es un gusto exclusivo de coleccionistas que rebuscan tesoros ‘vintage’. Según datos de la empresa estadística Statista, las ventas tocaron fondo en 2006, cuando se vendió menos de un millón de discos en Estados Unidos. La expansión ha sido sostenida: en 2010 se vendieron cerca de 2,8 millones de unidades; en 2015 la cifra subió a 11,9 millones; en 2020 alcanzó los 27,5 millones; y en 2024 la industria vendió 43,6 millones de discos de vinilo, marcando el año número 18 consecutivo de crecimiento.

Este auge no solo ha reposicionado al vinilo frente a lo digital, sino que incluso lo ha puesto por encima del CD. Así lo afirma datos de Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos, que confirman que desde 2020 las ventas de vinilos superan a las de CDs, algo que no ocurría desde la década de los 80.

Además, para 2024, el vinilo generó alrededor de 1.400 millones de dólares en ingresos con 43,6 millones de unidades vendidas, mientras que los CDs sumaron 541 millones de dólares con 33 millones de unidades. Esto nos asegura que, más que un regreso, el vinilo se consolidó como una de las formas favoritas de escuchar música para distintas generaciones.

Artistas que lideran el vinil

En la actualidad, varios artistas han apostado por el formato físico como parte de su propuesta creativa. Taylor Swift se ha convertido en una de las figuras más influyentes en el mercado del vinilo, con lanzamientos recientes dominando las ventas en este formato. Junto a ella, Sabrina Carpenter, Lady Gaga, Kendrick Lamar y Billie Eilish también han lanzado ediciones en vinilo en los últimos cinco años, reafirmando el valor del objeto físico en una era dominada por el streaming.

Francis Tama
Francis Tama es un fotógrafo ecuatoriano que disfruta la fotografía análoga.CORTESÍA

El valor de esperar la luz

Para el fotógrafo Francis Tama, la fotografía análoga no es un gesto decorativo ni una moda añadida al trabajo digital, sino una extensión natural de su forma de mirar. Comenzó hace nueve años trabajando con cámaras digitales réflex, fascinado por la posibilidad de congelar no solo instantes, sino emociones.

Con el tiempo, entendió que detrás de cada clic existe un proceso invisible hecho de técnica, intención y sensibilidad. Ese vínculo se profundizó hace pocos meses, cuando durante una visita familiar en Barcelona encontró una cámara Yashica analógica en perfecto estado. Fue un hallazgo casi simbólico. Heredada y cargada de historia, esta cámara transformó su relación con la imagen, llevándolo a un ritmo más lento, consciente y conectado con el acto de fotografiar.

“Vivimos en una era post-pandemia saturada de micro-estímulos, contenido efímero, sobreexposición digital y una presión constante por proyectar un ‘lifestyle’ perfecto. Todo ocurre rápido, se consume rápido y se olvida igual de rápido”, analiza.

Por eso, para Tama, lo analógico aparece entonces como una pausa consciente. “Para mí, implica estar realmente presente: elegir el lugar, esperar a que la luz cambie o mejore, observar el entorno y decidir cuándo disparar. No es automático. Es un proceso más lento, tangible y emocional. En ese gesto, el momento, la elección y la emoción te pertenecen por completo, y eso transforma la relación con la imagen”.

Escuchar despacio, sentir más

SHALOM MENDIETA
La cantante Shalom Mendieta cree que escuchar música en vinilo es una experiencia integral.INSTAGRAM

Para la cantante ecuatoriana Shalom Mendieta, consumir vinilos va mucho más allá de escuchar música. “Es una experiencia completa que empieza desde la elección del disco: la carátula, los créditos, la calidad del material y la intención detrás de cada canción. Una vez en casa, el ritual continúa al sacar el vinilo del empaque, preparar la tornamesa y sentarse a escuchar con atención”, relata. 

Además, para ella, la diferencia también es técnica y emocional: el vinilo no comprime el audio, es análogo y no pierde información, lo que se traduce en una escucha más rica y cercana. “Tener la obra físicamente crea un vínculo distinto, casi íntimo, al sentir que se posee una parte real del proceso del artista”.

Finalmente, Mendieta confiesa que le encantaría ver su música convertida en un disco de vinilo porque materializar algo intangible como una canción en un objeto físico le parece una experiencia que trasciende el nacimiento de la obra. 

Eso sí, reconoce que producir vinilos implica una inversión alta y que su venta suele dirigirse a un nicho específico, ya que no todos tienen acceso a este formato.

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