Guayaquil: el arte conquista lo urbano

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Guayaquil: el arte conquista lo urbano

Artistas se levantan tras la pandemia y recuperan sus espacios. Algunos incluso han llegado al malecón Simón Bolívar, algo impensable hace unos años

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Destrezas. Luna ejecuta sus piruetas ante la mirada de conductores y transeúntes del norte de Guayaquil.Christian Vasconez

Las expresiones artísticas callejeras cada vez se multiplican en Guayaquil y conquistan su espacio. Ya sea en plazas, reducidas aceras o bajo los semáforos, sus protagonistas demuestran sus talentos y, en la mayoría de casos, lo hacen con una alta dosis de riesgo de sufrir una fractura, o de improvisar si aparece un contratiempo. Cada segundo vale y no les importa estar por tantas horas bajo el sol, pues concuerdan que son los sitios donde ganan unas monedas y hasta contratos particulares.

Ellos son malabaristas, músicos, acróbatas o estatuas humanas que no dejaron morir su oficio cuando la pandemia azotó a Guayaquil. Reconocen que soportaron días difíciles, sobre todo cuando se endurecieron las normas, pero el escenario ahora es alentador, pese a las actuales restricciones, pues regresó el dinamismo a las principales vías. Y más durante este mes festivo.

Uno de ellos es Pedro Luna, más conocido como el Hombre Araña de La Garzota, quien está en Guayaquil desde hace tres meses y ha mantenido con el ‘corazón en la boca’ a más de un conductor o transeúnte.

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Es venezolano y, ataviado con un gorro navideño sin dejar el pantalón de Spider Man, desfila sobre una fina cuerda atada a dos árboles de la avenida Las Aguas, en Urdesa. No pierde el equilibrio y, al llegar al centro, empieza la acción. Da saltos y en el aire realiza piruetas, que son grabadas por los ciudadanos que aguardan la luz verde. Rápidamente se baja y se pierde entre los automotores, recolectando aplausos y dinero.

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Música. En zonas del malecón Simón Bolívar, los músicos ya pueden instalarse, como Luis Bonoso con su saxofón.christian vásconez / expreso

Esta disciplina se llama slacklining y la practica sin ningún elemento de seguridad desde hace nueve años. Se considera un profesional y realiza sus presentaciones también en La Garzota y hasta hace pocas semanas en la avenida de las Américas. “Cuando pasó el caso del asalto con cuchillo, los metropolitanos nos retiraron a todos y no dejaron trabajar a nadie, pero siento que hay una mayor empatía hacia el arte callejero”, afirma.

Cuenta que cuando la urbe pasó al semáforo verde, las personas volvieron a llenar las calles, y así fue que comenzó a tener mejores días, como antes de la llegada de la pandemia. “Ya muchos han visto mi talento, pero me siguen apoyando”, confiesa el extranjero, quien le agrada ver cómo más expresiones artísticas se toman las vías.

Bienal. María Fernanda López camina en Nuevo Ceibos, donde se ejecuta el proyecto artístico.

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Pero eso no solo es visible durante estas últimas semanas. El repunte de las expresiones artísticas llega a espacios donde hace años no era posible. Es el caso del malecón Simón Bolívar, donde un puñado de músicos le dan vida al sitio turístico, ya sea con su voz o con la manipulación de algún instrumento musical.

AutorizaciónLos artistas callejeros deben cumplir con normas básicas de convivencia, como no caer en actos obscenos, indicó Jaime Dávalos, director de la Policía Metropolitana.

En 9 de Octubre y Malecón resalta Luis Bonoso con su clásico saxofón. Él interpreta villancicos que son del agrado de decenas de caminantes y familias que se fotografían con las letras corpóreas de Guayaquil, al pie del río Guayas. Él lleva 14 años en el oficio y recorre las calles céntricas del Puerto Principal, pero llegó al malecón hace poco, y lo mejor fue que el personal que labora allí se contactó con él.

“Ellos me llamaron. Me dijeron que demuestre mi talento en un video. Les pasé mis redes sociales y ya tengo mi espacio”, relata el artista, quien subraya que sigue llevando su talento a avenidas o plazas como la San Francisco.

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Muestra. Las estatuas humanas también se multiplican.Cortesía

En otros puntos del malecón también se levantan estatuas humanas y cantantes incluso de países hermanos. Al respecto, Marcela Campuzano, gerente de Comunicación del sitio, explicó que la llegada de artistas forma parte de la cruzada ‘Guayaquil brilla otra vez’, que apunta a que los exponentes se presenten allí y en el malecón del Salado. A la fecha, son 100.

Para el músico Luis Hidalgo, el principal obstáculo que enfrentan es la delincuencia. Pero al consultarle si algún uniformado lo ha retirado, dice que actualmente hay una mayor apertura. “No es completa, pero hay una diferencia con respecto a años atrás, cuando ni bien un artista aparecía, los policías metropolitanos nos retiraban. Eso se ha suavizado”, sostiene.

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Bonoso anhela que con los proyectos que anuncia la nueva directora de Cultura, Helen Constante, para que el arte esté en las calles, se multipliquen las manifestaciones urbanas. “Sería positivo que esta apertura, que se ha ganado, crezca y con ello se formalicen los permisos”.

En otras zonas, como en el puente que enlaza con la calle Portete, un grupo de bailarines urbanos destaca cuando los automotores paran la marcha. Con temas de hip hop marcan sus pasos y acrobacias, que son del agrado incluso de quienes van en bus.

“Me gusta ver que haya más arte urbano en las calles, sobre todo porque son chicos que no están haciendo cosas indebidas. Más bien hay que darles un soporte y apoyarlos”, opina Gaby Duarte, de la ciudadela Los Esteros, quien a diario ve a más personas que se esfuerzan para que estas expresiones culturales no mueran en Guayaquil.