
El parque de la laguna de Ingahurco no es aprovechado
Vecinos alertan abandono, inseguridad y escaso mantenimiento. Varios espacios siguen cerrados.
Sentada al filo de la laguna, Isabel Flores observa el agua con una mezcla de nostalgia y preocupación. Es oriunda de la parroquia Picaihua y recuerda cómo era el Parque de La Laguna cuando su hija era pequeña, hace unos 15 años. “Antes había juegos, canchas y espacios donde los niños podían distraerse. Veníamos seguido”, cuenta.
El parque, ubicado en el sector de Ingahurco, al norte de Ambato, fue durante años un punto de encuentro para familias, jóvenes y adultos mayores. Fue inaugurado en la década de los 60 y se convirtió en uno de los espacios más visitados de Ambato, gracias a su laguna central y los paseos en bote.
En los años 90, el agua fue drenada y el parque dio paso a estructuras de cemento, con canchas y juegos. Isabel lamenta que muchos de esos espacios recreativos hayan sido retirados.
Reconoce que la recuperación de la laguna fue una buena idea, pero considera que se dejó de lado a varios grupos. “La idea es buena, pero no se cuida. El agua ya no es cristalina, se ve verdosa, hay lamas flotando, renacuajos y a veces malos olores. Es una pena”, comenta.
Para la madre de familia, el problema no es solo estructural. “Si no cuidamos estos espacios, ningún parque va a durar”, reflexiona.
Limpieza dos veces a la semana
Rómulo Supe, habitante del barrio Juan León Mera, cercano al parque, asegura que el descuido es evidente, sobre todo en las tardes y noches. Dice que suele salir a caminar, pero hay zonas donde ya no se siente seguro. “Hay locales vacíos que en la noche se vuelven peligrosos. Antes había canchas, máquinas para hacer ejercicio y áreas para los niños. Todo eso se quitó”, señala.
Recuerda la antigua pileta, donde se podía recorrer la laguna en pequeñas barcas, un atractivo familiar. “Eso se perdió. Ahora ni las piletas se prenden con regularidad”, lamenta.
Carmen Ortiz, vecina de Ingahurco, coincide en que el problema también está en la falta de cultura ciudadana. Aunque existen tachos de basura, asegura que muchas personas arrojan los desechos en la calle. “El viento se los lleva directo a la laguna. Falta conciencia”, dice.
Luis Sánchez, habitante del sector La Merced, señala que en 2023 se recuperó la esencia del parque, pero que no se le da el cuidado que necesita. También cuestiona que el área destinada para ventas permanezca cerrada.
Salomé Fuentes, estudiante universitaria, observa otro problema: la suciedad tras los días de feria. “Los informales dejan basura y todo termina en las piscinas. Al final, el parque se deteriora más”, comenta.
Según el proyecto, el parque cuenta con seis locales comerciales, una fuente seca, un puente central y un parqueadero para 30 vehículos. La inversión alcanzó los 1,4 millones de dólares. Tres años después de la última remodelación, varios espacios siguen subutilizados.
Javier Acurio, jefe de Mantenimiento y Equipamiento de Infraestructura Municipal, explicó que el mantenimiento se realiza dos veces por semana. Indicó que el volumen de agua es grande y que existe una especie de pez que debe ser cuidada. “Retiramos material de la superficie y del fondo. No se puede vaciar completamente la laguna porque se necesitarían unos 340 tanqueros para llenarla”, detalló.
Agregó que la poda de árboles cercanos provoca que hojas y ramas caigan al agua, lo que acelera la acumulación de material orgánico. Informó que existen 19 piletas activas, con horarios específicos, ya que no pueden operar de forma continua. Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía para que cuide los espacios verdes.
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