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Diario Expreso Ecuador

Precio de los combustibles

Alza del diésel golpea a la pesca: sector advierte paralización por costos

La exportación de pesca no puede trasladar el incremento de costos del diesel al precio final por su dependencia del mercado internacional

El trabajo de la pesca que se realiza en Manta, para exportar ese alimento.

El trabajo de la pesca que se realiza en Manta, para exportar ese alimento.Alejandro Giler

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • Golpe directo a la pesca por el diésel: El alza de 2 dólares en el diésel pesquero eleva los costos en unos 9 millones de dólares mensuales, poniendo en riesgo la operación de embarcaciones y miles de empleos en el sector.
  • Sin margen para subir precios: Al ser un sector exportador, la pesca no puede trasladar el incremento a sus compradores internacionales, lo que obliga a absorber pérdidas o reducir actividad.
  • Presión fiscal y efecto en cadena: El encarecimiento de combustibles impacta subsidios, finanzas públicas y precios internos, con efectos que ya se sienten en transporte, alimentos y crecimiento económico.

El impacto de la crisis internacional ya golpea a la economía ecuatoriana. El encarecimiento de los combustibles, impulsado por el conflicto en el Medio Oriente, amenaza con frenar a uno de los sectores más dinámicos en generación de divisas: la pesca. La exportación de enlatados de pescado en 2025 sumó 1.848 millones de dólares, con un incremento de 10 % en valor y en volumen, 9 %, según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor). 

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Este lunes 13 de abril de 2026, el presidente de la Cámara Nacional de Pesquería, Bruno Leone, mantendrá una reunión con representantes del Gobierno para exponer el golpe económico que enfrenta la industria tras el incremento del diésel pesquero.

La nueva lista de precios de Petroecuador, vigente desde el 12 de abril, elevó el diésel pesquero en dos dólares por galón, pasando de alrededor de $ 2,75 a $ 4,75, dijo a Diario EXPRESO Leone.

El ajuste contrasta con el diésel automotriz, que se mantiene en 2,80 dólares, pese a que representa cerca del 65 % del consumo nacional. En cambio, la pesca apenas concentra el 4 %.

Para Leone, la medida carece de proporcionalidad. “Se está afectando a un sector que genera empleo, divisas e impuestos, por un impacto fiscal relativamente pequeño”, cuestionó.

Nueve millones que pueden frenar una industria

Según estimaciones del gremio, el consumo anual de diésel en Ecuador ronda los 1.350 millones de galones. De ese total, la pesca utiliza unos 54 millones.

Con el alza de 2 dólares por galón, el sobrecosto mensual para el sector alcanza los 9 millones de dólares. “Por apenas 9 millones de dólares se puede poner en riesgo toda la industria”, advirtió Leone.

El cálculo es claro, dijo Leone: cerca de 4,5 millones de galones mensuales multiplicados por el incremento reflejan un golpe directo a la estructura de costos.

Sin margen para trasladar el costo

A diferencia de otras actividades, la exportación de pesca no puede ajustar precios con facilidad. La mayor parte de su producción está destinada a vender al mundo, donde los precios los fija el mercado internacional.

“No podemos decirle al comprador internacional que pague más porque subió el combustible. Simplemente compra en otro país”, explicó el dirigente.

Este escenario deja a las empresas con pocas opciones: absorber pérdidas o reducir operaciones.

Riesgo de paralización y desempleo

El efecto podría ser inmediato. Algunas embarcaciones ya evalúan detener faenas ante la imposibilidad de cubrir costos, según Leone.

La preocupación se extiende al empleo. Una eventual paralización afectaría a miles de trabajadores, tanto en la flota industrial como en actividades vinculadas.

El impacto también llegaría al mercado local. El pescado destinado al consumo interno podría encarecerse, afectando a los hogares.

El sector pesquero llevará a la mesa de diálogo un pedido concreto: recibir un tratamiento similar al del transporte.

“Si al sector automotriz, que consume el 65 %, se le mantiene un precio, pedimos el mismo trato para una actividad que, aunque la pesca consume el 4 %, aporta significativamente a la economía”, señaló Leone.

La reunión de este lunes será clave para definir si el Gobierno ajusta la política de precios o mantiene una medida que, según el sector, podría detener una de las principales fuentes de exportación del país.

Carmen Solis, una de las comerciantes de pescado que ha encontrado el alimento más caro por el incremento del precio de los combustibles.

Carmen Solis, una de las comerciantes de pescado que ha encontrado el alimento más caro por el incremento del precio de los combustibles.Gerardo Menoscal

La pesca para el mercado interno

Los lunes algunos comerciantes de pescados para los mercados internos se encontraron con la sorpresa de que el alimento está más caro. "Tendremos que cobrar más, antes una gaveta de tilapia costaba 20 dólares y ahora está a 30 dólares", manifestó Carmen Solis, comerciante.

Compradores señalaron que la libra de picudo que antes valía 4 dólares, hoy se ofrecía a 5 dólares.

"No son cifras abstractas"

En una entrevista en Ecuavisa, el exministro de Finanzas Fausto Ortiz trazó un panorama claro: los precios actuales de los combustibles no tienen precedentes en el país.

La gasolina extra y Ecopaís subieron a 3,02 dólares por galón, el diésel llegó a 2,96 dólares y la súper alcanzó los 4,57 dólares, con un incremento de más de un dólar en apenas un mes. “No son cifras abstractas, es dinero que sale del bolsillo y no regresa”, advirtió Ortíz.

El impacto más fuerte se concentra en el diésel. Ecuador importa cerca del 85% de este combustible, lo que lo vuelve altamente sensible a los precios internacionales.

El resultado: pérdidas millonarias para el Estado. Solo en abril, el país podría enfrentar un déficit superior a los 150 millones de dólares por la importación y venta interna de diésel, borrando los ingresos obtenidos en meses anteriores, destacó Ortíz.

Subsidios bajo tensión

El sistema de subsidios también entra en estrés. Aunque el Gobierno mantiene compensaciones para el transporte público, el costo real del combustible supera ampliamente el precio de venta local.

Esto obliga al Estado a cubrir la diferencia, reduciendo recursos disponibles para otras áreas clave.

“Es una carga fuerte para la caja fiscal, en un momento en que los dólares están contados”, señaló Ortiz.

El golpe también alcanza a las finanzas públicas. Aunque el petróleo sigue siendo una fuente de ingresos, los impuestos hoy representan una porción mucho mayor.

En el primer trimestre, Ecuador recaudó más de 4.500 millones de dólares en tributos, frente a unos 400 millones provenientes del petróleo.

Ante este escenario, Ortiz anticipa posibles ajustes: recortes de gasto, mayor recaudación e incluso nuevas medidas tributarias para sostener el equilibrio fiscal.

El problema, adviertió, es la duración del conflicto. Si la crisis se prolonga, los efectos podrían intensificarse: menor crecimiento, presión inflacionaria y afectación a sectores exportadores.

La guerra no se libra en territorio ecuatoriano, pero sus efectos ya se sienten con fuerza. Sin explosiones ni sirenas, el impacto llega a través de los precios: en cada tanque lleno, en cada producto transportado, en cada decisión económica. Y, como advierten los analistas, quien termina pagando la cuenta es el ciudadano.

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