LigaPro.
Equipos sin hinchadas, clubes insolventes y poquito dinero de derechos de TV: en la Serie A no hay espacio para tantos equipos. Una muestra es Vinotinto, que duró una temporada en la serie principal.cortesía

LigaPro: una multitud de 16 equipos que genera crisis

Opinión | Desde 2019 se mantiene un formato inflado, con clubes sin recursos. Reducir la Serie A es una necesidad

Es inútil debatir sobre virtudes y defectos del sistema de campeonato de la LigaPro si antes no se plantea una duda mucho más profunda: la cantidad de equipos participantes.

Podríamos gastar horas diseñando una competencia ideal y apasionante, pero todas esas buenas intenciones chocan contra una realidad inescapable: 16 equipos son demasiados para un medio precario como el nuestro.

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En 2018, con el nacimiento de la LigaPro, el entonces socio televisivo, GolTV, planteó la exigencia de que el torneo tuviera 12 equipos y 44 jornadas. El hecho de que nunca se haya implementado ese modelo es, precisamente, parte del proceso por incumplimiento de contrato que la televisora lleva adelante en el TAS contra su exsocia.

El camino tuvo imprevistos de la magnitud de la pandemia, pero también hay que sumar la “ingenuidad” -por llamarla de alguna manera- de la dirigencia que, en plena competencia, aceptó subir de 12 a 16 equipos y eliminar el descenso. Sí, en 2019 se cambiaron las reglas a mitad de campeonato: así se salvaron El Nacional y Guayaquil City, y ascendieron Mushuc Runa, América de Quito, Olmedo y Fuerza Amarilla. ¿De qué sirvió tanta generosidad? De nada.

Tecnico Universitario
Técnico Universitario firmó su descenso a la Serie B al perder 3-2 ante Manta el sábado 29 de noviembre de 2025.API

El Nacional descendió en 2020, regresó tras dos temporadas y hoy es uno de los clubes económicamente más inviables. Guayaquil City bajó con el tiempo y ahora es un actor secundario. De los cuatro beneficiados con aquel ascenso extraordinario, solo Mushuc Runa permanece en Serie A; dos cayeron casi de inmediato y hoy penan en la segunda categoría de sus provincias, y el cuarto desapareció por completo.

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Sin embargo, las 16 plazas siguen vigentes desde entonces. Hay dirigentes que en 2019 apoyaron el aumento y luego se arrepintieron ante el clamor de los hechos. En el Consejo de Presidentes que definió el sistema actual, celebrado en septiembre del año pasado, Barcelona propuso la reducción efectiva a 12 clubes. José Delgado, entonces presidente de Delfín, afirmó en esa misma reunión que tener 16 competidores en Serie A era una de las principales causas de la crisis del fútbol nacional. Entonces, ¿por qué, si antes y ahora existen voces que claman por reducir el número de equipos, esto nunca se ejecuta?

Toda propuesta en ese sentido ha chocado con la mayoría de dirigentes que prefiere mantener el statu quo: no bajar a 12, pero tampoco subir a 18 o 20 equipos, como varias veces ha insinuado el presidente de la LigaPro, Miguel Ángel Loor. Sí, 20 invitados en la máxima categoría en medio de carencias que saltan a la vista.

Los 16 equipos parecen ser un consenso silencioso para no perder espacio político ni económico. Los inconformes seguirán clamando en el desierto una propuesta que implicaría una modificación brutal y dejaría damnificados en el camino. ¿Quién estaría dispuesto, por ejemplo, a eliminar ascensos desde la Serie B y bajar cuatro equipos de la Serie A para jugar al año siguiente con solo 12? Ecuador, sabemos, es un país donde todo cambio exige negociación, tiempo y consensos, y las medidas de shock se miran con pavor.

Un fútbol desordenado y en crisis económica

Así, la realidad no es terreno fértil para un viraje necesario. Sí presenta, en cambio, oportunidades para al menos ordenar la temporada futbolística. Por ejemplo, la Copa Ecuador debe dejar de ser un torneo informal que se juega cuando y cómo se puede; esa es una responsabilidad exclusiva de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).

Vinotinto
Vinotinto fue el primer equipo que descendió a la Serie B de la LigaPro en la temporada 2025.HENRY LAPO

¿Por qué sucede esto? Porque la FEF y la LigaPro, en medio de la guerra civil en la que han transformado el fútbol nacional, no han sido capaces de sentarse cara a cara, revisar los calendarios locales e internacionales y articular sus torneos.

Ejemplos de esa descoordinación sobran; basta un caso actual: mientras Liga de Quito jugó el viernes por LigaPro y el miércoles recibirá a Emelec por la semifinal de Copa Ecuador, su rival recién juega esta noche por el torneo local. Resultado: 48 horas de descanso a favor de uno de los contendientes, todo por ese interés mutuo de hacerse daño entre los entes rectores. Las causas profundas de esta pelea quedan para otro análisis.

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Mientras tanto, el fútbol ecuatoriano ya no genera riqueza y solo administra carencias. Que los derechos de televisión hoy ingresen 15 millones de dólares cuando en su mejor momento llegaban a 35 millones debería ser argumento suficiente para plantear cambios estructurales antes de discutir cómo se juega el torneo.

Hoy es irrelevante hablar de figuras como el todos contra todos, hexagonales, cuadrangulares, finalísimas o cualquier posición meramente estética. Dieciséis equipos en Serie A son insostenibles porque no existe mercado, afición ni interés real suficiente para mantenerlos. Y mientras no se ataque esa raíz, todo lo demás seguirá siendo maquillaje y tramoya.

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