
La historia de Vanessa Arauz: la DT ecuatoriana que llevó su talento a Chile
Once años después de su clasificación mundialista, Arauz reflexiona sobre el crecimiento y evolución como DT fuera del país
Vanessa Arauz es una de las figuras clave en la historia del fútbol femenino ecuatoriano. Su nombre quedó marcado al clasificar, por primera vez, a la selección femenina de Ecuador a un Mundial. Once años después, su carrera ha trascendido fronteras: hoy dirige en Chile, donde ha fortalecido su perfil internacional y analiza, con perspectiva, la evolución y los desafíos actuales de este deporte.
Desde aquella histórica clasificación, Arauz no se ha detenido. Su trayectoria incluye pasos por la Tri, Colo Colo de Chile, Independiente del Valle y, actualmente, la selección chilena, consolidándose como una de las entrenadoras ecuatorianas con mayor proyección en el exterior.
Con ese recorrido, regresó a Guayaquil, su ciudad, pero esta vez defendiendo otros colores. Al frente de la selección sub-17 de Chile, llegó para disputar amistosos ante Ecuador. En ese contexto, EXPRESO conversó con la estratega de 37 años sobre su presente y el crecimiento del fútbol femenino.

- ¿De vuelta a Guayaquil, a su ciudad, pero con otra camiseta?
- Sí, nunca pensé que me tocaría estar en ese lugar, con otra selección, la verdad.
- ¿Estamos hablando de que Ecuador está exportando entrenadoras?
- Al principio fui por Colo Colo. Ahora estoy en la selección de Chile desde el 2020.
- ¿Y qué tal es trabajar fuera del país?
- Es fuerte, porque uno se tiene que adaptar al entorno, a la cultura, que es distinta. Chile tiene una cultura diferente, pero de alguna manera el desafío te motiva bastante, el poder adentrarte en un espacio en el cual no naciste o no te pertenece, por así decirlo, y adaptarte a las jugadoras, que también tienen otra cultura.
- Desde el 2015 se han registrado muchos cambios en el fútbol femenino...
- Desde que clasificamos al Mundial con Ecuador, se ha dado un giro súper grande en el país. Ahora ya tienen dos clasificaciones a mundiales: la sub-17 y la sub-20 hace poco. Siento que cuando estuve yo y los entrenadores anteriores, nos tocó un trabajo súper duro y han cambiado mucho los tiempos. Hay más apoyo que antes no había.
El fútbol femenino ha recibido más apoyo
- ¿Antes no había apoyo?
- No, no había mucho, pero ahora hay muchos programas de Conmebol y de FIFA, donde al final pueden acoger recursos para desarrollar más el fútbol femenino.

- Hablamos ya de seis años trabajando con la Selección de Chile...
- Pensé que iban a ser tal vez dos años, pero llegó la pandemia y fue duro. Nunca me imaginé que me iba a ir y me iba a tocar estar encerrada tanto tiempo en casa. Al final fue una buena experiencia, pero no imaginé que luego iba a volver y quedarme mucho más tiempo.
- ¿Qué es más difícil, trabajar en clubes o en selección?
- Hay una diferencia grande, porque el club compite todos los fines de semana y tienes a las jugadoras toda la semana para trabajar. En selección no las tienes siempre; puedes elegirlas, pero no están todo el tiempo, entonces la adaptación es menor. La exigencia se da en momentos determinados, que son los torneos, y ahora es más duro, porque en la sub-17 hay torneos cada año para clasificar al Mundial. Antes podías esperar dos años, tener un proceso más largo; ahora no. Tu trabajo es evaluado cada año, y se vuelve mucho más exigente y competitivo.
- ¿Ha estado en un Mundial, qué más le falta?
Siempre me he querido dedicar más a una jefatura técnica. Sé que todavía soy joven y puedo estar dentro de las canchas, pero también me gustaría gestionar proyectos completos, organizar y aportar desde otro punto de vista.

- ¿Han pasado 11 años del Mundial, qué recuerda de esa experiencia?
La primera vez que salimos al estadio y vimos toda esa locura de cómo se vive un Mundial, cantar el himno allá, ver a las jugadoras con esa emoción. El partido que más recuerdo es contra Japón. Fue ese partido en el que uno sintió para qué fuimos allá. Muchos esperaban un marcador muy abultado, pero me agradó saber que se podía hacer algo distinto si uno confiaba en el trabajo realizado.
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