
FEF vs LigaPRO: Reestructurar ya no es un capricho, es una urgencia
Ecuafútbol debatirá el 26 de febrero una reforma que plantea menos equipos, jerarquizar torneos y redefinir el sistema local
La Federación Ecuatoriana de Fútbol tiene la oportunidad de pagar una deuda histórica en su próximo congreso ordinario del 26 de febrero. Por primera vez, tras décadas de administrar sin comprometerse realmente con su obligación de potenciar la actividad, se propone reorganizar los torneos del fútbol profesional.
El principal mérito de la propuesta de la FEF es que el nuevo orden puesto a discusión va de abajo hacia arriba. Es decir, empieza por cambiar el sistema de competencia de la Segunda Categoría, torneo que tiene casi la misma estructura desde los años setenta del siglo pasado y que se ha deteriorado al punto de ser un atentado al fútbol.
Un error histórico que se busca corregir
Todas las reorganizaciones anteriores, incluyendo las de la era Chiriboga y la que se generó al irrumpir LigaPro, fueron meramente dirigidas a la Serie A, olvidando que en cualquier país el sistema del fútbol profesional es uno solo y se edifica a partir de las categorías que tributan a la principal. Increíblemente, un concepto tan básico fue omitido y sus consecuencias están a la vista.
La propuesta actual es perfectible, pero destaca una de sus intenciones: reordenar la Segunda Categoría, dándole un carácter regional, limitando el número de equipos participantes y poniendo así un filtro necesario que limitará a las instituciones golondrina, esas que nadie sabe cómo llegan, cómo se financian y cuáles son los verdaderos objetivos de su presencia.
En cuanto a la Serie B, suena excesivo lo de 20 contendientes para la competencia anual y se percibe una finalidad política, pues el torneo dejará de ser organizado por LigaPro y pasará a la FEF, que así suma más equipos a su amparo directo, aquel que semana a semana se efectiviza durante la competencia. Eso implica obligatoriamente más cercanía, afinidad y hasta dependencia del ente federativo.
LigaPro y la reducción a 12 equipos
LigaPro quedará, en el transcurso de las próximas temporadas, con un territorio reducido de 12 clubes participantes. Dentro de lo estrictamente deportivo, es una reforma necesaria, de la cual depende hasta la supervivencia del torneo. Todo aquel que tenga opinión formada sobre el fútbol ecuatoriano sabe que jugar con 16 equipos -o más, como pretenden determinados actores- solamente ha servido para devaluar el campeonato.
Siga leyendo: (Estela Parra, la costurera mexicana que se ganó el corazón de los Chicago Bulls)
Y los más calificados para sostener este criterio son aquellos que, precisamente, más contribuyen a la competencia: los clubes grandes. Actualmente, el fútbol ecuatoriano tiene tres instituciones realmente importantes: Barcelona, Independiente del Valle y Liga Deportiva Universitaria de Quito. Citadas en orden alfabético para no herir sensibilidades.
Ellos saben que la actual abundancia de participantes mata y que esa abundancia solo sirve para mermar sus ingresos por derechos de televisión, rubro que, de ser manejado por su propia cuenta, supondría más dinero que no tendría que pasar por intermediarios.
"La FEF y la LigaPro son para desempleados"
— Afición Central (@Aficion_Central) January 26, 2026
Luis Chango, presidente vitalicio de Mushuc Runa, descarta dirigir a los organismos deportivos
El dirigente tampoco analiza al momento aspirar a un cargo políticopic.twitter.com/mceFzcLi8f
Más allá de la rivalidad deportiva y de las puyas que suelen enviarse entre una dirigencia y otra, a estos clubes los une un criterio sólido: el torneo de 16 equipos es inviable. Barcelona, incluso, llevó al Consejo de Presidentes de LigaPro de septiembre de 2024 la propuesta de reducción a 12 equipos. No funcionó entonces, pero cabe esperar que la coherencia de sus directivos se mantenga en el próximo Congreso de la FEF.
Tensiones políticas y un desafío de credibilidad
Obviamente, a LigaPro no le conviene el cambio que puede ejercer la FEF. Miguel Ángel Loor se ha sentido amenazado y sus constantes intervenciones en redes sociales reflejan lo incómoda que es su situación. El martes, por ejemplo, arremetió contra periodistas que opinaron favorablemente ante el torneo de 12 equipos y acusó a los mismos, sin base alguna, de ser parte de una “campaña” orquestada. Casualmente o no, inmediatamente otros periodistas, todos ellos de la vertiente de la empresa dueña de los derechos de televisión, aparecieron para respaldar las bondades del actual sistema.
Loor sabe que LigaPro es inquilina de la FEF y que la supervivencia del organismo que preside depende de la máxima entidad rectora. Sus límites están claros y, si el próximo 26 de febrero el Congreso decide reestructurar el fútbol, lo hará muy a su pesar. Y LigaPro quedará reducida a 12 equipos, que por simple lógica matemática quedan en minoría ante los 20 de la futura Serie B de la FEF, las asociaciones provinciales y el fútbol de ascenso.
Más allá de la voluntad de llevar la propuesta, a la FEF le hace falta demostrar compromiso real. Si va a organizar la Serie B como organiza la Copa Ecuador, mejor que no haga nada. La carta de presentación federativa a la hora de planificar campeonatos es esa y corresponde hacer algo mucho mejor que esa copa que se juega descoordinadamente, armando fechas a medio camino y sin certezas. Hoy mismo, la Supercopa (partido final entre el campeón de LigaPro y el de la Copa Ecuador del año anterior) se encuentra sin fecha fija.
De todas formas, materializar la necesidad de jerarquizar la competencia vía la reducción de participantes es un tema que debe congregar consenso a partir de lo real y práctico. Sostener que el fútbol ecuatoriano de élite es manejable con 16 equipos es darle la espalda a la calidad a nombre de priorizar otros intereses.
Para seguir leyendo contenido de calidad, ¡SUSCRÍBETE A EXPRESO!