
Esteban Enderica, vigente y con la gran motivación de su hija
El nadador, de 35 años, destaca en pruebas de piscina y aguas abiertas, impulsado por su rol como padre de Mía Luciana
Esteban Enderica cerró el 2025 con una de las actuaciones más completas y emotivas de su extensa carrera. A sus 35 años, el nadador cuencano volvió a confirmar su vigencia en la élite al convertirse en uno de los protagonistas de los Juegos Bolivarianos, donde sumó cuatro medallas, impulsado ahora por una motivación adicional: su hija.
Te invitamos a leer: Michael Morales en la UFC 2026: ¿Quién será su rival en el evento de la Casa Blanca?
“Estoy contentísimo con representar a mi país. Siempre ha sido un orgullo poder hacerlo”, señaló Enderica, quien llegó al certamen con un desafío poco habitual incluso para deportistas de alto nivel: competir tanto en piscina como en aguas abiertas dentro del mismo evento.
“Teníamos un objetivo muy grande, que era ganar medallas en piscina y en aguas abiertas. No es común que un nadador haga dos disciplinas en unos Juegos, y menos aún en un mismo torneo”, explicó.
El reto empezó en la piscina, donde el tricolor subió al podio con la medalla de plata en los 400 metros combinados. Apenas 24 horas después, llegó uno de los momentos más exigentes: la competencia de los 1.500 metros modalidad libre.
“Logramos la medalla de oro, pero terminé con un poquito de problemas físicos”, reconoció. Aun así, el objetivo mayor estaba claro: llegar competitivo a las pruebas de aguas abiertas. Con solo una semana de margen, Enderica regresó a Cuenca para enfocarse en la recuperación y entrenamientos. “Fueron días de fisioterapia, entrenamiento y mucho cuidado para llegar al 100 %”, relató.
El esfuerzo dio resultados en los 5 kilómetros, donde obtuvo la medalla de plata, y se coronó en los 10 kilómetros, la prueba reina. “Fue muy especial. Tuve calambres, fue durísimo, pero manejé la carrera como quería y cerrar con el oro escuchando el Himno Nacional (de Ecuador) no tiene precio”.
El balance fue el mejor: dos oros y dos platas que aportan al medallero nacional. “Traer cuatro medallas al país y escuchar las notas del Himno es algo que vale todo”, afirmó.
Mía Luciana, una motivación extra

Más allá de lo deportivo, Enderica destacó el significado personal de la temporada pasada, marcado por su rol como padre. “Ha sido muy especial para mí siendo papá. Mi nena tiene 11 meses y ha estado en todos los momentos importantes”, contó emocionado.
Las medallas, incluso, se convirtieron en un símbolo familiar. “El primer día que regresé, saqué las medallas y ella las cogía, se las metía a la boca. Poder vivir esto junto a ella y a mi esposa Gabriela es muy motivante”, expresó el padre de Mía Luciana.
Enderica ya tiene lista la planificación para 2026, con los Juegos Sudamericanos en la mira, en busca de mantenerse al más alto nivel. “Quiero seguir sumando medallas y representando al país. Ojalá que las lesiones queden atrás”. Espera seguir dando pasos para estar en Los Ángeles 2028, aunque enfatizó que quiere disfrutar cada competencia del ciclo olímpico.
El nadador también espera que se solucionen los conflictos entre el Viceministerio del Deporte y el Comité Olímpico Ecuatoriano, “porque el único que pierde es el deportista y nosotros no podemos parar los entrenamientos y las competencias”.
Para seguir leyendo contenido de calidad, ¡SUSCRÍBETE A EXPRESO!