
Ciclistas de la Calle cruzan el Ecuador en una exigente ruta Santo Domingo–Riobamba
El grupo urbano salió desde Santo Domingo y recorrió 262 kilómetros.
Ciclistas de la Calle volvió a demostrar que la perseverancia y la pasión por la bicicleta pueden vencer cualquier desnivel. El colectivo completó con éxito una épica travesía en bicicleta desde Santo Domingo de los Tsáchilas hasta Riobamba, una ruta exigente que puso a prueba la resistencia física de los participantes y, al mismo tiempo, les regaló algunos de los paisajes más imponentes del Ecuador.
La aventura se desarrolló “a puro pedal” y se convirtió en una muestra clara del crecimiento del cicloturismo en Ecuador, una disciplina que no solo promueve el deporte, sino que también conecta regiones y culturas. La ruta inició en la calidez de la llamada tierra colorada, donde el clima tropical marcó el primer reto del recorrido.
Desde Santo Domingo, los ciclistas avanzaron con ritmo sostenido hacia Alluriquín, uno de los tramos más exigentes por su ascenso constante. El cambio radical de clima fue uno de los principales desafíos de la jornada, ya que el grupo pasó del calor húmedo de la Costa al frío intenso de la Sierra en pocas horas. La preparación fue clave: chompas impermeables y equipamiento adecuado permitieron continuar sin contratiempos.
El primer día concluyó en Machachi, punto elegido para la pernoctación. Allí, el cansancio acumulado se mezcló con la satisfacción de haber superado una etapa compleja, marcada por la altura y el descenso de temperatura.
El reto mayor: cruzar los Andes
El segundo día de la travesía fue decisivo. Desde Machachi, los ciclistas se adentraron en el corazón de la cordillera de los Andes, afrontando uno de los tramos más duros del recorrido. La ruta atravesó Latacunga y Ambato, donde los paisajes volcánicos acompañaron cada pedalazo y reforzaron el espíritu del grupo.
La camaradería entre los participantes fue fundamental para completar el trayecto, ya que las largas horas de esfuerzo exigieron apoyo mutuo y constancia. Finalmente, la caravana de pedalistas llegó a Riobamba, sellando una gesta deportiva que quedará en la memoria de quienes la vivieron.
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Más allá del logro personal, la travesía dejó un mensaje claro: la bicicleta se consolida como una herramienta para reescribir las rutas del turismo y la aventura en Ecuador, fomentando un modelo sostenible que integra deporte, naturaleza y comunidad.
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