Coronavirus: por qué unos tienen más síntomas y corren más peligro que otros

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Coronavirus: por qué unos tienen más síntomas y corren más peligro que otros

Hay menos casos de coronavirus en niños, más en pacientes con cáncer. El porqué de este comportamiento es explicado al detalle por médicos.

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Las respuestas más confiables sobre el coronavirus se encuentran en la ciencia.Pixabay

El coronavirus causante de la pandemia, el SARS-CoV-2, sigue sin ser entendido del todo. Más se conocen, se ven y se padecen sus efectos (fallecidos, crisis de sistemas sanitarios, de gobiernos y sociales) que su naturaleza.

Su comportamiento arroja aún más incertidumbres: la variedad de síntomas que genera (varios mortales), el elevado número de personas asintomáticas y el contagio en otras especies (como felinos y perros).

Así, son varias las preguntas que el causante del Covid-19 genera. Una de ellas es por qué sus síntomas varían entre las personas. Son varios los motivos, los explicaremos a continuación.

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LA VENTAJA EN LOS NIÑOS: DEFENSAS INEXPERTAS

El número de niños infectados con coronavirus es más que suficiente como para saber que en ellos, como sucedió en las epidemias de SARS y MERS —primos hermanos del nuevo coronavirus—, la enfermedad es algo más que en otros grupos etarios. Asimismo, las complicaciones generadas por el SARS-CoV-2 en los más pequeños se dan en tan pocos casos que rayan lo anecdótico.

En cuanto a las maneras de contagio, hasta ahora (esto puede cambiar con el avance de las pesquisas científicas) hay estudios que indican que los niños se contagian de forma similar a los adultos, otros señalan que lo hacen en una proporción bastante menor.

¿Y por qué los niños resisten mejor al coronavirus? Lo explica el médico José Hernández-Rodríguez, responsable de la Unidad Clínica de Enfermedades Autoinflamatorias en el Hospital Clínic de Barcelona a Agencia Sinc: "Es la inmadurez de sus defensas lo que probablemente hace que tengan una mejor respuesta".

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INFECCIÓN Y REACCIÓN

Cuando el organismo recibe al virus, se activan dos sistemas de defensa. Uno, el más rápido, es la inmunidad innata, que reconoce patrones comunes en muchos microorganismos. Otro es la inmunidad adaptativa, que incluye a los  linfocitos, y que se dirige a partes mucho más específicas del visitante. Ambos sistemas se hablan y orquestan la respuesta.

Con el nuevo coronavirus sucede algo curioso: por alguna razón aún no bien conocida, en algunos pacientes, los más graves, el virus irrita a las defensas hasta desatar una tormenta citoquínica o inflamatoria, como si la amenaza fuera mayor de lo que realmente es.

Esa tormenta provoca lo que los especialistas llaman coloquialmente un pulmón líquido, y es lo que en la gran mayoría de los casos está provocando la muerte. Eso no sucede en los niños, cuyo sistema es incapaz aún de generar una respuesta de tal envergadura. Su aparente debilidad final parece ser la que los protege.

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VIRUS SELECTIVO

Ahora, otra pregunta: ¿por qué algunos adultos y bastantes más ancianos desarrollan esa tormenta y otros no? Explica Manel Juan, jefe del Servicio de Inmunología en el mismo hospital de Hernández-Rodríguez: "Parece que tiene que ver con el estado de la maquinaria inmunitaria. Los mayores tienen una maquinaria más inflamatoria".

Con el tiempo, las defensas tienden a sufrir un proceso llamado de inmunosenescencia. Eso no supone que sean incapaces de responder, sino que se disponen en un modo de alerta permanente y excesiva, como si estuviesen irritadas, lo que contribuye a que con la edad haya más enfermedades autoinmunes.

Además, “la comunicación entre la inmunidad innata y la adaptativa funciona de manera distinta con la edad”, explica Manel Juan, lo que dificulta frenar a tiempo la respuesta, “y eso aumenta la probabilidad de que tenga lugar la reacción final”. Una reacción que algunos han descrito como “una alarma de humo que nunca se apaga”.

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Aquí radica la diferencia con los niños. Ese proceso no tiene lugar, pero sus sistemas son suficientes para frenar el avance del virus. Su inmadurez es una ventaja frente a un microorganismo nuevo, pues tienen todas las probabilidades abiertas para responder. "Son más capaces de fabricar anticuerpos de distintos tipos que pueden bloquear al virus", razona Hernández.

Con el paso del tiempo, las defensas se especializan en atacar a los microorganismos ya conocidos, lo que les ayuda con los que resultan parecidos.

Ojo, esta inmadurez en el sistema inmunológico no juega a favor de los niños al afrontar todos los virus. El coronavirus sería una excepción. Por ejemplo, con la gripe, son los ancianos y los niños de menos de cinco años los más afectados. (FUENTE: Agencia SINC)