
Salud oral infantil: cómo crear buenos hábitos desde la infancia
El cepillado correcto y una rutina positiva en casa fomentan el autocuidado y una relación saludable con la higiene.
De niños, todos escuchamos sobre el ratón Pérez y el hada de los dientes, personajes que nos animaban a cuidar nuestra sonrisa y a vivir la experiencia de un diente caído como algo especial. Sin darnos cuenta, esas historias fueron clave para aprender sobre la salud oral desde los primeros años de vida y hoy, ya adultos, muchas de ellas se transmiten de generación en generación a los más pequeños de la casa.
Pero, más allá de estos relatos mágicos, existen hábitos fundamentales que los padres deben enseñar desde la infancia y que tienen un impacto directo en la salud oral a corto y largo plazo.
La responsabilidad es de los padres
Según la odontóloga Juliana Jiménez, especialista en odontopediatría, es fundamental que los padres hagan un acompañamiento en la higiene oral de los hijos durante su crecimiento. “Hasta los 10 años, los niños deben contar con la supervisión de los padres en el cuidado de su salud bucal. Esto no significa que siempre deban cepillarles los dientes, sino asegurarse de que la técnica y la rutina se realicen correctamente”.
En el caso de los menores de siete u ocho años, sí es recomendable que los padres participen de forma directa en el cepillado. ¿Por qué? Porque hasta esa edad, sus habilidades motrices aún no están completamente desarrolladas, por lo que necesitan la guía y apoyo para lograr una limpieza efectiva. “Supervisar, corregir y acompañar no solo previene problemas dentales, también refuerza el hábito y la constancia desde casa”.
Así es el cepillado correcto
Para la especialista enseñar una buena técnica desde pequeños hace que el cepillado (tres veces al día), se convierta en un hábito natural y efectivo.
- Hilo dental: Es obligatorio desde la aparición de los primeros dientes, ya que ayuda a retirar restos de comida acumulados entre diente y diente, donde el cepillo no llega.
- Cepillado: En niños pequeños se recomienda la técnica circular, suave y sin fuerza excesiva, cubriendo todas las superficies de los dientes. Al escupir la pasta dental, no se debe enjuagar con agua del grifo. Lo ideal es hacerlo solo con agua filtrada.
- Enjuague bucal: Este paso final está indicado únicamente para niños mayores de 6 años. En menores no se recomienda su uso.
La importancia de ir al especialista
Durante la infancia, todo niño es una ruleta de emociones al descubrir nuevas experiencias y uno de los lugares a los que más suelen tener temor, es el consultorio del odontólogo. Por eso, más que esperar a que exista una molestia, la especialista comenta que lo ideal es normalizar estas consultas desde temprana edad. “Esto ayuda a que los niños se familiaricen con el espacio y el profesional, evitando que el consultorio se convierta en un lugar asociado al miedo o al dolor”.
¿Cada cuánto tiempo deben ir? Cuando un niño se encuentra dentalmente sano, el control odontológico debería realizarse al menos dos veces al año. Sin embargo, en casos donde existen caries, lesiones en la boca, enfermedades periodontales o incluso riesgo de maloclusiones dentales, las visitas deben ser más frecuentes. “Desde pequeños sí es posible prevenir malas mordidas y otros problemas que, tratados a tiempo por un odontopediatra, pueden evitar complicaciones a futuro”.
Atención a los malos hábitos
Existen hábitos frecuentes en la infancia que, aunque suelen parecer inofensivos, pueden tener consecuencias importantes en el desarrollo bucal. Entre los más comunes están la succión del chupón, el uso prolongado del biberón, la succión del dedo, morderse las uñas (onicofagia), el bruxismo y la respiración bucal. “Todos ellos ejercen una presión constante sobre los maxilares, lo que puede provocar que se acorten, se estrechen y no tengan el espacio necesario para el correcto alineamiento de los dientes, dando paso a las maloclusiones dentales”, dice Jiménez.
Por eso, ante la presencia de cualquiera de ellos, lo recomendable es acudir al profesional para erradicarlos y, si ya existe alguna alteración, iniciar tratamientos que permitan prevenir o corregir según cada caso. “Tampoco hay que normalizar la respiración bucal y el ronquido en niños, no son normales y, además de afectar la salud oral y la forma de los maxilares, pueden traer consecuencias más serias para su bienestar general”.
Error común
Aunque el cuidado dental infantil puede parecer sencillo, existen creencias que afectan la salud oral desde temprana edad. Como señala Jiménez, uno de los errores más frecuentes es pensar que los dientes de leche no son importantes porque “igual se van a caer”, cuando en realidad cumplen un rol central en la masticación, el desarrollo del habla y en mantener el espacio adecuado para los dientes permanentes.
Comer bien, sonreír mejor
La alimentación también cumple un papel fundamental en la salud oral de los niños. Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y alimentos frescos, contribuye al fortalecimiento de los dientes y encías, mientras que según Jiménez, el consumo excesivo de azúcares y carbohidratos aumentaría el riesgo de caries desde edades tempranas. Recuerde, cuando la alimentación se acompaña de una buena higiene oral, se convierte en una aliada crucial para mantener una buena salud oral y prevenir problemas a largo plazo.
Puntos claves
- Pasta dental: En menores de un año se recomienda usar una cantidad equivalente a medio grano de arroz. De uno a tres años, la proporción a un grano de arroz; y a partir de los tres años, el tamaño de una arveja. La pasta debe ser dosificada y colocada por los padres, ya que actúa como un medicamento y el niño no debe tener acceso libre a ella. Las presentaciones con flúor, en las cantidades adecuadas, están permitidas y son seguras.
- Cepillo dental: Debe ser acorde a la edad del niño. Se recomienda un cepillo con mango de goma, cerdas suaves y cabezal pequeño y recubierto, para evitar lesiones en encías y carrillos durante el cepillado.
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