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Mente positiva: 'Luchando contra los delirios de grandeza'

Todos somos iguales. El ego aleja a quienes queremos y nos da una falsa sensación de superioridad

A diario nos encontramos luchando contra los delirios de grandeza.
A diario nos encontramos luchando contra los delirios de grandeza.pixabay

El ego, en palabras del escritor estadounidense Ryan Holiday, es el mayor enemigo que podemos enfrentar. Los delirios de grandeza y la falsa sensación de superioridad traban el crecimiento personal y te convierten en un ser humano molesto que incomoda y afecta a los demás.

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Lo digo por experiencia propia. Durante años creí estar por encima de otros basado en ideas vacías y superficiales que solo estaban en mi cabeza. Pensar en esos momentos me incomoda porque se que lastimé a muchos y que me cerré a aprender nuevas cosas y a mejorar como persona.

Afortunadamente, como hemos advertido antes en Mente Positiva, todos podemos cambiar de opinión y mejorar. Ahora veo al egocentrismo como un defecto y no como una virtud. No creo ser mejor que nadie porque todos -absolutamente todos- somos iguales. Eso me permite entender y empatizar con el entorno. El concepto de igualdad facilita el diálogo y la aceptación de criterios diferentes.

Incluso los conflictos se resuelven de mejor manera si comprendemos que ninguna de las partes involucradas es superior o inferior. Cuando se habla o discute entre pares, la resolución se consigue más de prisa.

El filosofo griego Epicteto -uno de mis estoicos favoritos- recordaba que otro beneficio de dejar el ego de lado es que uno enriquece su pensamiento con cada interacción. “Es imposible empezar a aprender lo que uno cree saberse”, dijo en sus Disertaciones.

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En otras palabras, solo alguien que no se cree un genio perfecto puede aprender de los demás.

Otro punto a favor de desechar el ego es que podemos ofrecer más a nuestro entorno. Los consejos, ejemplos y hasta regaños se asimilan mejor si vienen de una persona sencilla que no trata de imponerse por creerse superior.

Dejar el ego no es sencillo. Toma tiempo e incluso pueden existir recaídas momentáneas. Lo importante es que sepamos que nuestra forma de ser y de ver la vida es solo una de las tantas que existen. Cada persona es un mundo de opiniones y posturas, todas tan correctas e incorrectas como las tuyas. Hoy, dejemos el ego para aquellos que prefieren vivir engañados. Nosotros -los demás- sabemos que en la igualdad se encuentra la mayor riqueza.