
León XIV propone una Cuaresma de escucha, ayuno y conversión vivida en comunidad
El vicario de Cristo este año centra su mensaje en la escucha de la palabra, el ayuno integral y un camino de conversión
En su mensaje para la Cuaresma de 2026, el León XIV invita a los fieles a redescubrir este tiempo litúrgico como una oportunidad concreta de transformación interior y comunitaria. Bajo el lema “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el papa propone tres ejes esenciales: abrir el oído a Dios, vivir un ayuno auténtico y asumir la dimensión comunitaria del camino cuaresmal.
Desde el inicio, el papa recuerda que la Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia “pone de nuevo el misterio de Dios en el centro”, para evitar que el corazón se disperse en las distracciones cotidianas. La conversión -subraya- comienza siempre por la escucha.
Escuchar para reconocer el clamor
El primer llamado es claro: dar espacio a la Palabra de Dios. Para León XIV, escuchar no es un acto pasivo, sino el signo de quien desea entrar en relación. Dios mismo -recuerda el Papa evocando el pasaje del Éxodo- escucha el clamor de su pueblo oprimido. Esa escucha inaugura una historia de liberación.
En ese sentido, la liturgia educa el oído del creyente para reconocer también los gritos actuales: los pobres, las víctimas de injusticia, quienes sufren exclusión. Escuchar a Dios implica aprender a escuchar la realidad. La Cuaresma se convierte así en una escuela de sensibilidad espiritual y social.
Ayunar también de palabras
El segundo eje es el ayuno. Más que una práctica externa, el pontífice lo presenta como un ejercicio que ordena los deseos y mantiene viva el hambre de justicia. No se trata solo de abstenerse de alimentos, sino de disciplinar el corazón.
En una de las propuestas más concretas del mensaje, León XIV invita a practicar una forma de abstinencia poco valorada: ayunar de palabras que hieren. Renunciar a la calumnia, al juicio precipitado, a la agresividad en redes sociales o debates públicos. “Desarmar el lenguaje” -propone- para que las palabras de odio cedan espacio a las de esperanza y paz.
Una conversión que se vive juntos
Finalmente, el sumo pontífice subraya que la Cuaresma no es un camino individualista. Parroquias, familias y comunidades están llamadas a recorrer juntas este itinerario, escuchando no solo la Palabra de Dios, sino también el clamor de los pobres y de la tierra.
La conversión, afirma, debe reflejarse en el estilo de las relaciones, en la calidad del diálogo y en la capacidad de dejarse interpelar por la realidad. Solo así, concluye, las comunidades cristianas podrán convertirse en espacios donde el sufrimiento encuentre acogida y la escucha genere auténticos caminos de liberación.
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