Jubilarse o esperar, el dilema de dar el paso

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Jubilarse o esperar, el dilema de dar el paso

Los expertos aseguran que hay formas de darse cuenta de que ha llegado el momento del retiro. El factor económico influye

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Una pareja disfruta del paisaje en la costa alemana del Mar Báltico.DPA

Mientras algunas personas cuentan los días que les faltan para la jubilación, otras no pueden imaginar lo que vendrá después de su vida laboral. En cualquier caso, hay que planificar bien el tiempo posterior al trabajo.

Según los expertos, hay formas de darse cuenta de que ha llegado el momento del retiro y qué es lo que hay que tener en cuenta tras abandonar una vida laboral activa.

Por supuesto, no hay un único momento adecuado para jubilarse. "Los trabajadores mayores no son un grupo homogéneo", subraya Laura Romeu Gordo, subdirectora de investigación del Centro Alemán de Gerontología.

"Mientras algunos siguen en forma y son productivos a los 60 años, otros ya no lo son tanto con cinco años menos. Sin embargo, cuando se les pregunta por el momento de la jubilación, la mayoría de las personas se guía por el límite de edad estándar", destaca la investigadora.

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La científica basa su argumentación en la Encuesta Alemana sobre el Envejecimiento, entre otros estudios. En Alemania el límite de edad jubilatoria se sitúa entre los 65 y los 67 años.

Según Romeu Gordo, los hombres tienden a querer trabajar más tiempo y lo mismo ocurre con las personas que tienen estudios superiores. Por otro lado, las personas que desempeñan un trabajo físicamente exigente suelen querer jubilarse antes de la edad de retiro estándar.

Según la especialista en gerontología, en general es más frecuente que la gente deje su trabajo antes y no que trabaje más allá del límite de la edad laboral.

"En particular, las personas menos calificadas y aquellas que tienen problemas de salud son más propensas a dejar su trabajo antes de lo previsto", aclara.

Otro factor importante a la hora de decidir cuándo jubilarse es el dinero. La mayoría debe calcular muy cuidadosamente si puede y quiere aceptar las pérdidas financieras que suele conllevar la jubilación anticipada.

Para aquellos que pueden tomar decisiones independientemente del dinero y la salud, hay otros indicios que muestran que puede haber llegado el momento de jubilarse.

Para la psicóloga alemana Kristine Qualen un indicio es cuando observa en sus clientes un uso más económico de sus reservas de energía. Muchos de los que están en la recta final ya no quieren dedicar tiempo a cuestiones desagradables.

"Por ejemplo, ya no se enfadan por problemas estructurales en el trabajo que llevan mucho tiempo", señala.

Según Qualen, una señal de que se está entrando en una nueva fase de la vida también puede ser cuando un nuevo paso profesional ya no parece interesante o si ya no se quiere aceptar cualquier compromiso para avanzar en la escala profesional.

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La psicóloga agrega que muchas personas rechazan las innovaciones con frases como "ya soy mayor" o "no tengo por qué lidiar con eso", que también podrían indicar que llegó la hora de replantearse si vale la pena seguir trabajo o llegó la hora de un cambio más fundamental.

Esto vale también para cuando uno regresa a la rutina y siente hartazgo del trabajo después de un período de descanso o vacaciones. O incluso al comprobar que el trabajo le genera problemas de salud.

Qualen destaca que no siempre hay que pensar primero en un retiro definitivo del trabajo. A menudo basta con cambiar el horario laboral, siempre y cuando, por supuesto, esté permitido. En principio, la experta aconseja no hacer un corte brusco entre el trabajo y la jubilación.

Una transición gradual suele ser más saludable y satisfactoria y hay varias posibilidades para llevarla a cabo. Por ejemplo, reducir el horario de trabajo, asesorar al personal más joven o trabajar de forma voluntaria.

"De este modo, se puede mantener el reconocimiento y la sensación de logro de transmitir lo que uno sabe hacer bien", opina Qualen. Sin embargo, agrega que no siempre es fácil encontrar un sustituto, sobre todo si se ha trabajado con mucha dedicación.

No obstante, una vez que la persona haya decidido jubilarse, debe fijarse un plazo claro para cuando quiera dejar el trabajo. "Sobre todo vale para los autónomos, de lo contrario puede haber un proceso muy largo de idas y vueltas", advierte.

"Llegado el momento, a uno le esperan nuevos retos, ya que hay que reorganizar la nueva vida sin trabajo", subraya Romeu Gordo.

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Inmediatamente después del retiro suele producirse el llamado efecto luna de miel: se trata de un breve período de alegría por la nueva libertad. Pero más tarde, según el científico, para algunas personas la realidad parece menos halagüeña. "Las rutinas, los contactos sociales y las tareas desaparecen, lo que puede tener un impacto negativo en la salud mental", resalta.

En ese sentido, Qualen aconseja pensar antes en cómo se quiere utilizar la nueva libertad: ¿necesito primero un poco de paz y tranquilidad? ¿o quiero mantener mis contactos sociales y salir mucho? En todo caso, la psicóloga recomienda incluir a la pareja en estas consideraciones.