
Rumichaca lleva 11 días bloqueada y la crisis fronteriza golpea al Carchi
La reunión de la Comunidad Andina en Lima es donde los gremios ponen sus esperanzas para llegar a un acuerdo
El puente internacional de Rumichaca, principal punto de intercambio comercial terrestre entre Ecuador y Colombia, cumple 11 días sin tránsito vehicular. Del lado colombiano, contenedores bloquean la vía e impiden el paso de carga y vehículos particulares. Del lado ecuatoriano, transportistas mantienen un plantón pacífico sin obstruir el tránsito.
La crisis se originó tras la imposición de una tasa de seguridad del 30% a las importaciones colombianas, que derivó en una escalada arancelaria de hasta el 50% entre ambos países.
"Este puente es un desierto"
Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Carga Pesada del Carchi, describe la situación desde el lado ecuatoriano: "El puente de donde se mueve la economía está un desierto, está vacío". El gremio de transporte pesado lleva tres días de medida de hecho en Rumichaca, aunque las autoridades ecuatorianas les han prohibido colocar vehículos o cualquier objeto sobre la vía. "Aquí estamos solo personas", explica Bastidas.
Del lado colombiano, el cierre es total. Óscar Obando, presidente del Comité Gremial de los Trabajadores de la Frontera en Ipiales, señala que llevan 11 días concentrados "7 por 24" en el punto de protesta. "El contenedor lo hemos bajado más cerca del puente internacional con el fin de que seamos visibles", indica.
Obando asegura que la presión ha dado resultados: ya hay una reunión agendada en Lima para el 25 y 26 de marzo, Además, este sábado una comisión de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) llegará al punto del paro para dialogar directamente con los manifestantes. "Son avances muy significativos, logros que a través de este movimiento se han hecho", afirma.
Despidos y vacaciones forzadas en el Carchi
El impacto económico ya se traduce en pérdida de empleos. Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, advierte que "algunas empresas en Tulcán han comenzado a despedir empleados", sobre todo operadores logísticos y compañías de transporte y almacenamiento que dejaron de movilizar mercaderías.
"Nuestros camiones están parados y la gente nos ha tocado obligadamente sacarlos a vacaciones porque no hacemos absolutamente nada", relata Cano, quien además es operador logístico. La preocupación es que, si la situación se extiende, los despidos sean inevitables. "Si se sigue extendiendo el paro y los aranceles, nos tocaría mirar que nuestros colaboradores posiblemente nos toque despedirnos, y eso no queremos que pase", alerta.
La afectación no se limita al transporte. Los pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y almaceneras del Tulcán y Rumicha también reportan una caída en sus ventas.
Cano recuerda que la economía del Carchi depende de la agricultura, la ganadería, el comercio y el transporte internacional. "No hay grandes empresas", resume.
Las cifras dimensionan la crisis. Según la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), seccional Ipiales, el cierre del puente genera pérdidas diarias estimadas en $5,2 millones, que corresponden al valor habitual de importaciones y exportaciones que circulan por este paso fronterizo.
El comercio bilateral entre ambos países mueve alrededor de $2.800 millones al año. A escala gremial, los exportadores ecuatorianos calculan que los aranceles podrían representar pérdidas cercanas a $273 millones anuales, mientras que para el sector transporte colombiano la cifra asciende a $570 millones. De no resolverse pronto, el conflicto podría poner en riesgo hasta 200.000 empleos en Colombia y unos 40.000 en Ecuador, según estimaciones de las cámaras de comercio de Nariño.
Contrabando al alza mientras el comercio formal está en cero
Bastidas es categórico: "El comercio formal está en cero. Y el informal, pues eso sí tendrían que venir ustedes mismos a consultar porque la línea de frontera es muy larga". Según los gremios de ambos lados, los productos están buscando rutas alternas por pasos ilegales.
Sandrino Rosero, periodista de Norvisión en Tulcán, explica que en la ciudad existen numerosas bodegas que abastecían al mercado colombiano, en especial de arroz que llega desde la costa ecuatoriana. "Existía un comercio bastante dinámico en ese sentido", señala. Pero con los aranceles, esa dinámica se rompió. "Ahora ha crecido el tema del contrabando, se están yendo por otras vías que no son legales para lograr pasar el producto", describe Rosero.
En Ipiales, la situación golpea por otro lado. Los fines de semana, la ciudad solía recibir a miles de ecuatorianos que cruzaban para hacer compras. Ahora, por el puente no pasa nadie en vehículo. Quienes logran cruzar lo hacen a pie, caminando unos dos kilómetros para sortear el bloqueo.
La apuesta diplomática: una cita en Lima
Los gremios fronterizos concentran sus expectativas en la reunión que la CAN convocó para el 25 y 26 de marzo en Lima. Es el espacio donde esperan que las cancillerías de Ecuador y Colombia negocien la eliminación de los aranceles y reactiven el intercambio comercial.
Obando se muestra optimista y considera que empieza a abrirse una vía para resolver la guerra arancelaria, con señales de buena voluntad desde Ecuador. Cuenta que habló personalmente con la canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, a quien entregó un documento en el que solicita la activación del gabinete binacional. “Es muy importante que en ese espacio se aborden los problemas de las carteras competentes, como defensa, agricultura y turismo”, dice. Y añade: “La pelota está en la cancha ecuatoriana. El gobierno colombiano tiene toda la buena voluntad”.
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