Egocentrismo masculino: no hay que normalizarlo

  Buenavida

Egocentrismo masculino: no hay que normalizarlo

Un patrón que lamentablemente está presente, pero que se puede romper con terapia. Conozca cómo reconocerlo en su entorno laboral o afectivo.

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Ese compañero o jefe que le gusta ser admirado; aquel galán que conquista a las chicas valiéndose de su auto alta gama, o ese hijo que suele menospreciar incluso a sus propios padres ¿Conoce un hombre así?

Resulta que ese individuo esconde varias caras. Pero en todas tienen algo en común. Su lema del día a día es “yo, yo, y después yo”.

La psicología lo cataloga como egocéntrico. Si quiere cuidarse de estas personas o ayudarlas a cambiar esos patrones, primero tiene que reconocerlas. Y para eso, nos ayudan los especialistas consultados por SEMANA.

Complejo de inferioridad

“El ego te puede más”, “Ya salió tu ego”. Estas y más frases suelen estar en las conversaciones y discusiones de muchas personas. Pero ¿Qué es el ego?

Etimológicamente, “ego” proviene del latín y significa “yo”. Para la psicología, según explica César Valcárcel, especializado en psicopatología en España, ese “yo” es una parte importante en el ser humano porque es el amor propio y valor que nos damos a nosotros mismos. Sin embargo, su exceso, o polaridad es llamado egocentrismo y es considerado como psicopatológico”, explica.

En ese sentido, un estudio realizado en la Arizona State University de Estados Unidos demostró que los hombres muestran tener un mayor ego que las mujeres. Y cuando ya traspasan los límites, hace que el individuo tenga dificultad para conectarse con los demás, partiendo del hecho de que él siempre tiene razón, y que todos los demás están equivocados.

Para Valcárcel, “este patrón esconde un complejo de inferioridad. Al no resolverlo con especialistas, lamentablemente deriva a egocentrismo, narcisismo y un complejo de superioridad”. De ahí que a nivel laboral, familiar o de pareja, relacionarse con este individuo todo el tiempo resulta agotador.

¿Se le viene a la mente un hombre en que todo gira alrededor de él, sin permitir que otros entren en ese espacio? El egocentrismo masculino, incluso ha sido caricaturizado a lo largo del tiempo. Es el caso de Mr. Burns, en los Simpsons. Como jefe, se cree el mejor, y tiene la mejor planta del mundo. Y a su vez, tiene a Smithers que lo idealiza.

“En el día a día se los puede reconocer en cualquier ámbito. En el trabajo, por ejemplo, él siempre tiene que resaltar, el que tomar la decisión acertada o final, e incluso invalida la opinión de un compañero o subordinado, para luego él ejecutarla. A nivel familiar o de pareja, es una dinámica desigual, suele ser egoísta, genera culpa, hace exigencias, no hay empatía porque siempre se alaba a sí mismo”, comenta el experto.

El amor propio es la clave para salir de esa relación. Deben trabajar en sí mismas para subir su autoestima y no vuelvan a pasar por lo mismo.

Sí es posible sanar

Como vemos, el egocentrismo es cegador, insaciable e inconformista, siendo muy dañino para el mismo sujeto y los que están a su alrededor. “A las personas que están siendo afectadas por estos comportamientos, confrontar no es lo ideal. Sino tratar de hacerles ver que no es normal su forma de actuar, y que deben dejar de normalizarlo”, sugiere y agrega que sí es posible cambiar este patrón, sanando los elementos que lo desencadenaron (infancia, entorno, etc). “Muchos vienen a consulta pensando que no pueden, pero se equivocan. De hecho, hay un término que se refiere a él como el psicópata integrado, es decir se ha regulado y adaptado a las condiciones del medio. Trabaja, tiene su familia y no hace daño”.

El ghosting, su típico actuar

A la hora de conquistar recargan en ciertos objetos su poder. Quienes compran autos de altísima gama, por ejemplo, no suelen hacerlo solo por el funcionamiento del motor, lo hacen porque quieren que ese carro hable bien de ellos. Lo mismo sucede con la marca de ciertas prendas que lleva. Y asimismo, sobre su casa, hace alarde que vive en una urbanización exclusiva, o que visita destinos top cada fin de semana.

Así establece sus relaciones de conquista; desde las dinámicas del ego, que a su vez baña al sujeto de admiración por la chica que quiere seducir.

A decir de la psicóloga Thalía Hidalgo, el egocéntrico se relaciona con una mujer previamente “estudiada” por él. “Inicia generando ‘empatía’, y para eso se vale de ciertas manipulaciones, por ejemplo, aparentan tener los mismos gustos de ella. En esa primera etapa, es válido cuestionarse ¿Por qué aquel hombre que muestra ser atento y exitoso, tiene relaciones fallidas?”, explica.

Sin embargo, cuando la víctima no reacciona rápido y cae en las redes del manipulador empieza a mostrar su verdadero yo. “El ghosting, es su típico actuar, es decir, se desaparece por varios días hasta volver a escribirle, llamarla o buscarla disculpándose con excusas. Conseguir que ella se muestre dispuesta, llenará más su ego. Luego empezará a desvalorizar sus criterios, invisibilizarla hasta que quede oculta bajo la sombra de este individuo”, refiere.

En sí, una dinámica tóxica que lleva muchas banderas rojas. “El amor propio es la clave para salir de esa relación. Deben trabajar en sí mismas para subir su autoestima y no vuelvan a pasar por lo mismo”.

En cuanto al hombre, Hidalgo también invita a cuestionarse ¿por qué no logran concretar con la relación con su pareja?. “Suele pasar que son los únicos que no se dan cuenta de su forma de actuar. La terapia siempre va a ser el camino para autoconocerse y sanar todo lo que hizo desencadenar esos patrones egocéntricos. Y sobre todo, entender, que el ego no conquista, sino que daña”, puntualiza.

Pistas para reconocerlo

  • El placer de sentirse admirados. Recae sobre objetos como auto alta gama, celular último modelo, vivir en cierta urbanización o viajes a destinos de lujo con el fin de tener atención o incluso conquistar a sus víctimas.

  • Priorizan casi siempre su punto de vista: Él siempre cree tener la razón e invalida la opinión de los demás.

  • Manipulan a los demás con frecuencia tiende a utilizar a las personas en beneficio propio a través del chantaje emocional.

  • No son personas empáticas: Sus aires de grandeza lo hacen enceguecer ante los sentimientos de los demás.

  • Dificultad al relacionarse: No logra concretar relaciones debido a su personalidad.