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Disciplínelos con amor y firmeza

No se trata de ser indulgente siempre con los hijos, pero tampoco de herirlos, sino de guiarlos con paciencia,
inteligencia y cariño.

Madre corrigiendo a su hija
El mal comportamiento de los hijos deben ser corregido a tiempo.Shutterstock

Cada vez que Carlitos, de 6 años, se porta mal su mamá recurre a la misma estrategia para corregirlo: le jala las orejas o le da 3 chancletazos. Mientras que Rossana, la mamá de Mathías, prefiere ignorar su mal comportamiento.

Ninguna de las dos formas de reaccionar es la adecuada. La vieja práctica del ‘castigo’, aunque es mucho más rápida, también es menos efectiva, porque el niño pronto empieza a identificar la violencia como un método para resolver los problemas.

Y mostrarse demasiado permisivos o negligentes ante las faltas tampoco es una buena decisión, porque criarán hijos desobedientes. “Es necesario ponerles límites, los cuales son necesarios y deben ser comprendidos como una expresión de afecto hacia los pequeños. Así, ellos se vuelven conscientes del sentido de protección por parte de sus padres”, explica la psicóloga Andrea Velasco, especialista en dificultades de aprendizaje y emociones.

La disciplina positiva representa el término medio entre ser estrictos y permisivos con sus niños. Esta perspectiva promueve la firmeza sin olvidar los derechos y el respeto hacia los más pequeños, pero sobre todo, volviéndolos partícipes de la toma de decisiones, enfatiza la experta, quien comparte las claves para criar hijos obedientes, respetuosos de las normas y límites.

Consejos para padres

Andrea Velasco Santillán, especialista en dificultades de aprendizaje y emociones, aconseja:

  • Sea empático. Póngase en el lugar de su hijo e intente comprender su punto de vista; empezará a notar una mejor actitud de su parte debido a que se siente escuchado.

  • Papás: Pónganse de acuerdo en privado. Incluso si su pareja ha dado una orden a los niños, con la cual no coincide, lo conveniente es que esperen encontrarse a solas para conversarlo, de esta manera evitan desautorizarse frente a los niños.

  • Ayude a su hijo a generar pensamiento propio. Cada vez que su hijo intente evadir alguna norma, haga preguntas que generen en él un análisis: ¿Qué crees que pasaría si dejas de hacer las tareas?

  • Siempre tenga una razón para dar. A su hijo no siempre le convence que las decisiones que se toman son por su bien (o por el bien común) y por ese motivo suele cuestionarlo; muchas discusiones pueden evitarse solo con decirle las razones de su pedido.

  • Demuestre firmeza y constancia. Para que las normas se cumplan, es importante que su postura frente a ellas sea continua. Si un día le permite a su hijo jugar fútbol dentro de casa y al día siguiente se lo impide, creará en él una confusión y no sabrá cuál indicación seguir.

  • Evite los sermones. Si su niño no ha cumplido con una norma; exprese con claridad su postura usando un lenguaje claro y directo. Hay padres que hablan del mismo tema, incluso horas después del suceso: los sermones o la ‘cantaleta’ solo provocan que, en determinado momento, la persona deje de escuchar.

  • No castigue, elimine privilegios. Converse primero con el niño para definir los límites permitidos y las posibles consecuencias ante incumplimientos; de esta manera él empieza a tomar la responsabilidad por sus actos. Algunas ideas de ‘retiro de los privilegios’ pueden ser: menos tiempo de juego, entregar su juguete preferido, menos pantallas, entre otras. Y deben tener un tiempo de duración definido, por ejemplo: ‘El día de mañana no podrás ver televisión’.

Su hijo da lo que recibe. Si desea que sea un niño sereno, que resuelva los problemas con calma, que hable sin gritar, sea tolerante y además, deberá verlo primero en usted. La palabra convence, pero el ejemplo arrastra.

Psic. Andrea Velasco

  • Critique el hecho, no a su hijo. No emita contra él, ningún tipo de calificativo, con ello solo provocará que se crea dichos atributos y actúe como tal. Refiérase al hecho en concreto; no es lo mismo decir ‘eres desordenado’ a decir ‘tu cuarto está muy desordenado’.

  • Del mismo modo, resalte el hecho y no a su hijo. Cada vez que él realice alguna acción de manera correcta, hágalo notar con palabras positivas y enfatice la buena acción: ‘Gracias por ayudar a tus hermanos con la tarea’, en lugar de ‘qué bueno eres’, de esa forma tendrá clara la conducta exacta que se espera de él.

El grito, otra forma de violencia

La Asociación Americana de Pediatría da a los padres estas recomendaciones:

  • No se debe pegar en los glúteos, cachetear o golpear a los niños porque aumentan la agresividad en ellos. Golpearán a otros cuando no obtengan lo que quieren.

  • Gritar a los niños y usar palabras que causen dolor emocional o vergüenza, puede ocasionar problemas de comportamiento y salud mental. Y si a medida que crecen este tipo de disciplina verbal se mantiene, originar depresión en los adolescentes.

  • El castigo físico puede también afectar el desarrollo del cerebro. Un estudio americano descubrió que los adultos jóvenes a los que se había golpeado con frecuencia en la niñez tenían menos materia gris (parte del cerebro ligada al autocontrol), y bajos resultados en evaluaciones del CI (coeficiente intelectual).