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Tras las fiestas, la prisa por bajar de peso impulsa decisiones poco saludablesFREEPIK

Dietas 2026: por qué las opciones 'extremas' de enero dañan tu metabolismo

Al iniciar enero, muchos buscan soluciones rápidas para bajar kilos tras diciembre, pero no todas son seguras ni efectivas

Al iniciar enero, tras las delicias de Navidad y Año Nuevo, muchas personas se desesperan por bajar esos kilos de más y desean estar rápidamente en forma para poder comenzar a ir a la playa y lucirse. Ese apuro por “volver al cuerpo ideal” impulsa a muchos a probar dietas estrictas o métodos rápidos que prometen resultados inmediatos, aunque no siempre sean seguros ni sostenibles.

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Entre la ciencia y los mitos de las dietas rápidas

Una de las tendencias más populares son las dietas “detox” o depurativas, basadas en jugos verdes o en la eliminación drástica de alimentos. Sin embargo, distintos organismos de salud advierten que este tipo de propuestas carecen de evidencia sólida y pueden generar riesgos físicos y emocionales.

La psicóloga Carmen Grau del Valle, de FISABIO en el Hospital Universitario Doctor Peset (Valencia, España), alerta que “estas dietas milagro, a menudo basadas únicamente en batidos verdes o zumos de fruta, no son inocuas para la salud… a medio y largo plazo, estas creencias pueden convertirse en conductas que sí tienen un impacto real en nuestro cuerpo”.

Grau subraya que estas dietas “pueden acabar afectando a nuestra salud y, a largo plazo, convertirse en un riesgo para determinados trastornos alimentarios”, recordando que se sostienen más en marketing que en ciencia.

En personas con sobrepeso u obesidad, explica, suele aparecer una relación con la impulsividad y los alimentos “prohibidos”, lo que conduce a “tener un control excesivo del peso” que, paradójicamente, termina perdiéndose y generando “sensación de frustración y de fracaso, con impacto en la salud física y mental, además de fluctuaciones de peso”.

También advierte sobre el déficit de nutrientes y la “desestructuración alimentaria muy grande” cuando se saltan comidas o se restringe de forma extrema.

En la misma línea, la Clínica Mayo recuerda que, aunque la causa principal de la desnutrición es la inanición, “la carencia de una única vitamina o mineral también puede hacer que estemos desnutridos… a veces es muy leve y no causa síntomas; otras veces puede ser tan grave que el daño al cuerpo es permanente”. Estas advertencias refuerzan la necesidad de evitar planes alimentarios sin supervisión profesional.

Otra práctica común en enero es el ayuno intermitente. Si bien algunos estudios muestran beneficios potenciales en determinados casos, la misma clínica señala que sus efectos varían entre personas y que no es adecuado para todos, especialmente sin acompañamiento médico o nutricional.

El componente psicológico es clave para comprender por qué estas propuestas resultan tan atractivas tras las fiestas. Grau explica que la obsesión por “depurar” los excesos navideños está ligada a una creencia profunda: el valor personal se asocia al peso y a la apariencia. 

Muchas personas llegan a consulta “reduciendo su propia dignidad a los kilos que marca la báscula”. Y añade: “las creencias y pensamientos sobre la belleza, la delgadez y la salud influyen en nuestro discurso y en nuestra conducta y, al final, en el resultado de lo que somos”.

Frente a ello, los especialistas coinciden en un enfoque más seguro: cambios graduales, alimentación equilibrada, actividad física regular y metas realistas, priorizando la salud física y mental antes que los resultados rápidos.

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