Diario de una madre en cuarentena, día 22: Obsesiones y cuidados

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Diario de una madre en cuarentena, día 22: Obsesiones y cuidados

"Todo puede ser peligroso con tanto tiempo para hacer crecer la imaginación". 'Diario de una madre en cuarentena', desde Guayaquil, Ecuador.

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Diario de una madre en cuarentena. Por Cecilia Tecchi.Goumbik/Pixabay

En estas situaciones extremas lo irracional manda. Pero eso no tiene por qué ser dramático. Esta mañana, mientras escuchaba un programa de radio, los conductores comentaban aquellas necesidades extrañas de la cuarentena.

Uno de ellos mencionó al papel higiénico y ahí comenzó el debate. Yo estoy a favor del que prefiere el papel toalla o rollo de cocina. De hecho, con o sin coronavirus, no puedo vivir sin él. Lo uso como servilleta, para absorber el aceite, para secar algo que se chorrea, te suenas la nariz y hasta puede reemplazar al papel higiénico. Es así, no me siento segura si me quedo sin rollos de papel toalla.

Otro de mis amores irracionales es el detergente para lavar los platos. Cuando veo que la cantidad que hay está por debajo de la mitad del recipiente empiezo a sentir escalofríos. Me pongo demasiado nerviosa porque no puedo salir a comprar y mi esposo pareciera estar empecinado en olvidarse de comprarlo. Y se puso más que a prueba mi estabilidad mental el día que la tienda a la que pedí a domicilio me trajo todo, menos el detergente.

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Y bueno, el tercer puesto lo tienen las naranjas. No siempre tengo ganas de comerlas, pero necesito que estén ahí, en la frutera. No me gusta comer la fruta fría, por eso es raro que las guarde en la nevera. Así que suelo comprar cantidades industriales de naranjas y debo confesar que desde que he llegado a Guayaquil no he encontrado unas realmente deliciosas.

Así que, si algún día andan por mi casa y no ven el rollo de cocina, el detergente y las naranjas, sepan que algo no va bien ahí. ¿Tu has pensado cuáles son esas necesidades irracionales?

Resulta que desde hace un par de semanas, ya estábamos en la cuarentena, mi hijo comenzó a seguir las coreografías de ciertos videos que le gusta ver. Se trata de canciones infantiles que son interpretadas por personajes que le aportan una coreografía o canciones que hablan de animales y él busca imitar el movimiento con su cuerpo.

En eso estaba ayer por la tarde cuando pisó un almohadón y se cayó. Se golpeó la cabeza y lloró un buen rato. El golpe no fue muy fuerte porque ni siquiera le quedó un chichón, pero todos nos asustamos y me quedé pensando en los accidentes domésticos, y en que hoy, más que nunca, debemos extremar los cuidados. Convengamos que la cosa allí afuera no está como para tener que llevar al niño a emergencia.

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Tratemos de usar las hornillas traseras de la cocina, de no dejar nada caliente al alcance de la mano de nuestros peques y de tapar bien los enchufes. Hay que mirar bien dónde dejamos los cuchillos y hasta guardar bien los materiales que empleamos para hacer manualidades. Todo puede ser peligroso con tanto tiempo para hacer crecer la imaginación. Cuando le propuse a mi esposo poner un ventilador en el cuarto de nuestros hijos, me dijo que no, porque él pasó un buen tiempo de su niñez tirando objetos al ventilador para ver lo que ocurría.

Hay que ser especialmente cuidadosos con los medicamentos, vitaminas y cosas por el estilo. Creo que vale mucho el esfuerzo extra para cuidarlos. Porque nuestros hijos no son nuestro futuro, son nuestro presente. Y, por cierto, #QuédateEnCasa.

¿Cómo vive la cuarentena por el coronavirus una madre de dos niños pequeños en Guayaquil, una ciudad que recién conoce y en la que la pandemia causa estragos? Conócelo en 'Diario de una madre en cuarentena'.