Morada: Sweaters de autor hechos por artesanas ecuatorianas
Sweaters hechos solo para ti. Morada teje prendas únicas y llenas de color que desafían lo normativocortesía: morada

Caridad Carrión y Morada: Sweaters de autor hechos por artesanas ecuatorianas

Morada teje prendas únicas y llenas de color que desafían lo normativo. Conoce el proceso de diseño de Caridad Carrión

Detrás de cada sweater de Morada hay mucho más que lana e hilos. Hay historias de mujeres, convicciones firmes y una búsqueda personal de autenticidad. La diseñadora ecuatoriana Caridad Carrión, creadora de la marca, elabora cada pieza con responsabilidad social, amor por la artesanía y, sobre todo, de encontrarse a una misma.

El interés de Caridad por diseñar abrigos nace de su propio deseo. “Parto siempre de algo que quisiera ponerme, algo que quisiera utilizar”, confiesa. El resultado son prendas tejidas que se alejan de lo que la sociedad ecuatoriana acepta como normativa, cargadas de personalidad, color y una presencia única que las distingue.

Pero el camino hacia el diseño de moda no fue lineal. Caridad admite haber llegado a él “equivocándose bastante”. Estudió marketing influenciada por la percepción de su padre sobre su carisma para las ventas, pero a los dos años y medio se dio cuenta de que ese no era su lugar. El cambio a diseño de modas vino después, aunque el amor por la profesión floreció casi tras graduarse. “Tenía bastantes contradicciones con la industria de la moda”, recuerda, un ‘amorodio’ que finalmente encontró su camino en el valor de lo hecho a mano, la artesanía y el diseño conceptual.

Su trayectoria vital es un mosaico de experiencias que han enriquecido su perspectiva. Pasó de ser animadora de fiestas infantiles y vendedora de paquetes turísticos hasta diseñadora gráfica en Quito, vestuarista, directora de arte y productora. Todas estas vivencias llegaron a su fin hace unos 4 o 5 años cuando fundó Morada por primera vez. Tras un paréntesis obligado de tres años, retomó el proyecto hace apenas ocho meses, y esta vez, con una fuerza renovada.

“Creo que esta forma de volver a Morada ha sido una forma de autocuidado y de amor propio”, afirma. “Me di cuenta que estaba haciéndolo siempre para fuera y no hacia adentro”. Esta revelación personal se tradujo en una marca con una identidad mucho más clara y segura. Donde antes se vendían prendas a precios bajísimos ”solo pagaba mano de obra y no entendía absolutamente nada de la vida”, ahora el valor refleja el trabajo, el proceso y la esencia de una creadora que por fin se valora a sí misma.

La Morada de la Artesanía Ecuatoriana con Diseño de Autor
De izquierda a derecha: Elsa Borja, Ana Borja, Maribel Lucero, Gladis Nivelo, Caridad Carrión, Carmita Cuji, Martha Ruiz, Victoria Ruiz, Martín Solíscortesía: morada

¿Quién está detrás de Morada?

El alma de Morada está en las manos de sus tejedoras. Caridad encontró en la artesanía su “aporte a la vida”, especialmente durante el encierro de la pandemia. Decidió que su camino sería trabajar con artesanos, pagándoles de manera justa y dándole más notoriedad a su labor.

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Esta idea mutó hacia una “marca de diseño de autor con responsabilidad social”. Caridad explica como funciona este modelo de esta manera. Al pagar bien a una artesana, no solo se le brindan oportunidades de desarrollo a ella, sino a toda su familia. Además, se potencia que las técnicas ancestrales no se pierden. “Si ella no alcanza a tejer, le enseña a sus hijas, y así las futuras generaciones entienden que sí se puede vivir de la artesanía”.

La exigencia en el control de calidad es una de las prioridades de la marca. Caridad se considera estricta, y aunque al principio costó, las artesanas entendieron que un producto excelente les permite competir en un mercado grande y exigente, lo que justifica así un pago justo. “Ustedes están lidiando solo conmigo y yo lidio afuera con un mercado enorme que me está devorando”, les decía.

Hoy, el equipo se ha reducido a un grupo pequeño pero poderoso de 10 artesanas que comparten la misma perspectiva. El proyecto no solamente busca un impulso económico, va más allá, porque se dirigen con un “crecimiento horizontal”. Las tejedoras reciben acompañamiento emocional y talleres de habilidades blandas con un psicólogo organizacional, donde aprenden a trabajar en equipo y a reconocerse como mujeres integrales, madres, hermanas, hijas, seres humanos que habitan un mundo entero, no solo artesanas.

“Si en algún punto ellas deciden irse, abrir su propia marca, pues sería hermoso que Morada sea un lugar de paso para que puedan seguir avanzando”, dice Caridad con generosidad. El aprendizaje es mutuo, de ellas ha recibido lecciones de “constancia, resiliencia y humildad”. Recuerda con cariño cuando, para una colección, les dijo “No sé cómo lo vamos a hacer” y ellas respondieron “Nosotras tampoco, pero vamos a buscar las formas”.

Un acto de resistencia consciente

Para su fundadora, Morada es, ante todo, “un acto de resistencia”. Es una negativa a entrar en los sistemas establecidos de producción, venta y comunicación que “oprimen”. Por eso, da visibilidad a los artesanos, muestra los procesos con honestidad (incluyendo los retrasos o errores) y se resiste a la presión de lanzar colecciones constantemente.

“Muchas veces me exigía sacar una tercera colección y me estaba forzando”, confiesa. Al retomar la marca, lo hizo con la misma colección de hace tres años, un gesto que pocos hacen en la industria. La nueva colección la lleva trabajando mentalmente casi dos años. “No me voy a obligar a hacer algo que no me nace y que no tiene un proceso sincero”.

Esta filosofía se extiende a la temporalidad de sus prendas. No le interesa crear para una ocasión específica como la Navidad, sino diseñar piezas atemporales que las personas puedan usar cuando quieran.

Conoce la historia detrás de los sweaters de morada
Sweaters de diseño de autor tejidos a mano por artesanas ecuatorianascortesía: morada

El significado de morada: un lugar propio

El nombre de la marca, Morada, encapsula toda su esencia. Nace de una búsqueda personal de Caridad por encontrar un lugar propio. “Siempre he sido una persona que no se encuentra en ningún lugar, que siempre se quiere ir, inquieta... me sentía un poco loca y fuera de lugar”, comparte.

El concepto de ‘morada’ -del verbo morar, sinónimo de vivir, permanecer, residir- se transformó para ella. Descubrió que su lugar no era necesariamente físico, sino que ella era su propia casa. “Es un lugar en el que no me siento loca, que nadie me está diciendo exagerada o temática... un lugar que voy haciendo las cosas desde lo que soy”.

Cada sweater de Morada es más que un abrigo; es la materialización de ese lugar seguro, construido con paciencia, comunidad, honestidad y mucho, mucho corazón. Es una invitación a habitarse a uno mismo, a llevar puesta una pieza de arte que cuenta una historia de resistencia, empoderamiento y un profundo amor por lo hecho a mano.

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