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La venda que se pone Moreno

El presidente ignoró los problemas sanitarios para luego echar la culpa a otros cuando estos explotan. Tras un nuevo escándalo cambia otra vez al ministro de Salud

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Orden. El pasado 25 de marzo el presidente visitó uno de los puntos de vacunación en la capital junto al ahora exministro de Salud, Mauro Falconí.Angelo chamba

Desde que inició la emergencia sanitaria el presidente Lenín Moreno actuó como si tuviera una venda en los ojos para evitar enfrentar problemas que involucran directamente a su gestión de gobierno y, cuando esas situaciones se convirtieron en escándalos imposibles de ignorar, la solución más rápida que tomó fue echarle la culpa a otros y desprenderse de la responsabilidad.

El último ejemplo fue lo que sucedió con la desorganizada jornada de vacunación de adultos mayores en varios establecimientos de Quito a la que él, un día después de lo sucedido, denominó solo como una “falta de coordinación, falta de liderazgo por parte del personal de Salud”. Diecinueve días antes él mismo había nombrado a Mauro Falconí, el quinto ministro de Salud del Gobierno.

Sin embargo, Falconí, quien fue retirado del cargo luego de los justos reclamos de familiares en los medios y en las redes sociales, tiene otra versión.

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El exministro de Salud denuncia la interferencia de la vicepresidenta y de otros altos cargos en el plan de vacunación

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El funcionario asegura que la desorganización se formó luego de una “interferencia” de la vicepresidenta María Alejandra Muñoz y la gerenta de CNT, Martha Moncayo, en el plan de vacunación. Pues, según él, habrían sido ellas las que decidieron “romper la planificación” y hacer que se envíen a Quito dosis de la vacuna de Pfizer que estaban en Manabí para inocular a los adultos mayores que desde temprano esperaban parados y bajo el sol. La planificación que había hecho Salud, a decir de Falconí, señalaba que los adultos mayores de Quito debían recibir dosis de AstraZeneca, pues eran las que estaban disponibles en la ciudad.

El presidente, durante una intervención en la capital en la que presentó a Camilo Salinas como nuevo ministro, ni siquiera hizo referencia a la reiterada mención de la vicepresidenta en supuestas intromisiones en el plan de vacunación ni supo justificar por qué no se tomaron acciones más temprano, cuando ya se sabía que las vacunas no iban a llegar rápido a la capital.

Este Diario se contactó con el secretario de gabinete, Jorge Wated, para pedirle una reacción al respecto, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Pero no es lo único. Un día antes el presidente se refirió a los reclamos de los familiares de personas que fallecieron durante los días más duros de la pandemia en Guayaquil y dijo que “la misma gente que botó los cadáveres en la calle es la que reclama que el Gobierno no puede identificarlos todavía”, olvidando que las personas tuvieron que sacar los cuerpos de sus parientes a las calles porque nunca pudieron ser atendidos en el sistema de salud y porque fue el COE nacional el que dispuso que las funerarias cierren a las 14:00 en medio de un colapso sanitario.

Además, la identificación de los cuerpos fue perdida dentro de los contenedores sin refrigeración que funcionaban como morgues improvisadas de los hospitales, donde muchos familiares constataron que los cuerpos fueron manejados de manera negligente. Hospitales como el Guasmo Sur y el Teodoro Maldonado Carbo pidieron disculpas públicas por extraviar los cadáveres.

FERNANDO FLORES

"El extravío de los cuerpos se dio en los hospitales y morgues, no en los cementerios"

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Pasó también hace 20 días cuando Moreno dijo sentirse sorprendido tras descubrir, dos meses después de iniciada la vacunación en el país, que la estrategia de inoculación “solo estaba en la cabeza del ministro de Salud”, Juan Carlos Zevallos. Durante esas semanas él tenía entendido que había un plan porque el exfuncionario lo decía en los medios de comunicación.

No decidió intervenir ni siquiera tras las múltiples alertas que se lanzaban en redes y en los mismos medios sobre personas que se habían vacunado saltándose la fila. Y tras los rumores de que sus cercanos se habían vacunado, enumeró en Twitter a sus familiares que no habían recibido las dosis, evitando nombrar a su esposa, a quien sí se la habían administrado en secreto.

Pero estos casos no son de ahora, Moreno también hizo como si nada y publicó que los ministros anteriores constataban que había insumos hospitalarios cuando los médicos reclamaban por trajes de bioseguridad para enfrentar la crisis, también aseguró en varias ocasiones que el sistema de salud estaba “respondiendo a la COVID-19 con protocolos internacionales” cuando los especialistas y exministros de Salud alertaban que los hospitales no estaban preparados y que no se seguían los protocolos.

EN DETALLE

Hay vacunas perdidas. El exministro Falconí ha señalado que, hasta cuando él estuvo en el cargo, nunca pudo conocer realmente cuántas dosis de vacunas estaban disponibles en el país. “Los números no me cuadran”, dijo en una entrevista con La Posta.

Falconí señaló que eso es parte de la desorganización y el caos que encontró cuando asumió la dirección del ministerio.