
Turismo: el potencial que tropieza con viejas falencias
En Santa Elena, Manabí y Esmeraldas, turistas exigen servicios básicos, vías óptimas, seguridad y control de los precios
El feriado de Año Nuevo de 2026, que se inició ayer 1 de enero, volvió a poner a prueba el turismo ecuatoriano.
Miles de viajeros se movilizaron hacia la Costa, especialmente a Santa Elena, Manabí y Esmeraldas, tres provincias donde la afluencia de visitantes dejó en evidencia tanto el potencial del país como las deudas estructurales que aún persisten para consolidarse como una potencia turística regional.
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Desde inicios de los años 2000, Santa Elena ha experimentado un crecimiento turístico sostenido, impulsado por inversiones privadas en urbanizaciones frente al mar, hoteles, supermercados y una oferta gastronómica en expansión. Sin embargo, turistas frecuentes coinciden en que el crecimiento debe ir acompañado de mejoras integrales en los servicios públicos.
George Ramírez, visitante guayaquileño, señaló que la provincia debe fortalecer sus atractivos naturales y culturales, estandarizar precios y reforzar la seguridad, por ejemplo.
“Las personas acuden a lugares hermosos, con precios asequibles y con garantías de seguridad. Si Santa Elena logra fortalecer estos aspectos, sin duda se convertirá en el principal referente turístico del país”, mencionó.
Desde Cuenca, Leonardo Rivadeneira puso el foco en los servicios básicos. “En ocasiones llegar a Salinas y tener dificultades para acceder al servicio de agua potable en las viviendas resulta molestoso. Son situaciones que deben resolverse pronto para que el turista venga con mayor confianza y tranquilidad”.
La búsqueda de certificaciones
En paralelo, la provincia impulsa procesos para obtener certificaciones internacionales. Balnearios como Chipipe, Ballenita, Ayangue y Libertador Bolívar forman parte de un programa para alcanzar la certificación Blue Flag, que evalúa estándares ambientales, de seguridad y servicios.
Enrique Castillo, otro visitante, destacó que una playa certificada “automáticamente pasa a ser recomendada a nivel internacional”.
En Manabí, turistas que recorrieron playas como El Murciélago y Santa Marianita, en Manta, coincidieron en que el turismo debe ser abordado de manera integral.
Edison Salvatierra, visitante de la Sierra, consideró que no basta con tener destinos atractivos. “Hace falta dar a conocer mejor ciertos lugares del país y acompañar eso con eventos culturales, deportivos y gastronómicos que atraigan visitantes durante todo el año”, manifestó.
La seguridad aparece, entonces, como un factor clave. “Si uno no se siente seguro, simplemente no viaja. La tranquilidad y la presencia de controles dan confianza al turista”, sostuvo.
Fernando Araujo, quien llegó desde Quevedo, destacó la importancia del estado de las vías. “Las carreteras deben estar en buenas condiciones para que las familias puedan movilizarse con comodidad y seguridad hacia los distintos destinos”, indicó.
También llamó la atención sobre el incremento de precios en zonas turísticas. “Hay lugares donde los precios son elevados solo por ser zonas turísticas, y eso desanima al visitante”.

En Esmeraldas, Atacames se consolidó como uno de los epicentros del feriado. Desde la tarde del 31 de diciembre de 2025, miles de turistas llegaron a sus playas. Este 1 de enero de 2026, el reporte oficial registró más de 40.000 visitantes hasta el mediodía, con un 95 % de ocupación hotelera y restaurantes llenos.
Una mejor vialidad
Sin embargo, los reclamos fueron reiterativos. Andrea López, turista quiteña, señaló que el viaje fue complicado. “La carretera Quinindé-Esmeraldas tiene demasiados puntos críticos, más de treinta, y eso retrasa y pone en riesgo a quienes queremos venir”, lamentó.
La seguridad también pesa en la percepción de los visitantes. Carlos Méndez, desde Quito, expresó su preocupación por los antecedentes de violencia en la provincia, que cerró 2025 con al menos 320 muertes violentas, frente a las 282 de 2024. “Uno viene a disfrutar, pero siempre está el temor”, manifestó.
Aun así, el atractivo del destino se mantiene. Mariana Torres, visitante cuencana, resumió el sentir general: “La hospitalidad es increíble, pero si el país quiere competir con destinos como Cartagena o Cancún, debe invertir en infraestructura vial y garantizar seguridad”.
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