
¿Qué está pasando con los operativos militares y el toque de queda en Ecuador?
Radiografía de la nueva ofensiva militar en Ecuador: bombardeos, apoyo de EE. UU. y ciudades bajo llave
Ecuador ha elevado la apuesta en su conflicto contra el crimen organizado. Lo que comenzó hace dos años como una declaratoria de guerra interna por parte del presidente Daniel Noboa, ha mutado en las últimas semanas hacia una estrategia de “tenaza” que combina bombardeos en zonas selváticas con un estricto control social en las urbes. Este giro ocurre en paralelo al anuncio del ‘Escudo de las Américas’, un plan de seguridad presentado hace apenas diez días junto a Donald Trump y otros mandatarios de la región, que marca el retorno de una implicación directa y operativa de Estados Unidos en territorio ecuatoriano.
El frente amazónico y la fricción diplomática
La artillería pesada volvió a sonar en la frontera norte. A inicios de marzo, tras oficializarse la "coalición militar" regional, fuerzas conjuntas de Ecuador y Estados Unidos ejecutaron ataques aéreos contra campamentos de los Comandos de la Frontera, un grupo disidente de las antiguas FARC que opera en la zona de Sucumbíos.
Aunque el Gobierno difundió videos de explosiones en estructuras rústicas, la operación ha dejado dos frentes abiertos:
- El reclamo de Bogotá: El presidente colombiano, Gustavo Petro, denunció que los impactos de los bombardeos cruzaron la línea fronteriza, afectando suelo soberano de su país.
- La duda en el terreno: Pobladores y denuncias locales sugieren que algunos de los objetivos no eran bases militares criminales, sino fincas ganaderas. Hasta el momento, Carondelet ha guardado silencio frente a estos cuestionamientos, limitándose a resaltar la efectividad del soporte logístico estadounidense.
Artillería contra la economía ilegal
Mientras los aviones patrullan el norte, en el sur la guerra es contra el subsuelo. Las Fuerzas Armadas han desplegado una ofensiva sin precedentes contra la minería ilegal, considerada hoy una de las mayores cajas chicas de las organizaciones delictivas.
- En el Parque Nacional Podocarpus: Se reporta la destrucción de 129 campamentos y 94 bocaminas en operativos que han incluido el uso de lanzamisiles portátiles.
- En Carchi: Actualmente se desarrolla una incursión masiva en el sector de El Chical para desmantelar infraestructuras que contaminan y financian la violencia.
Guayaquil y el país bajo la sombra del toque de queda
Para el ciudadano de a pie, la guerra se siente en el silencio de la noche. Desde el 15 de marzo, Noboa decretó un toque de queda nocturno (de 23:00 a 05:00) en cuatro provincias críticas, incluyendo a Guayaquil. La medida busca "limpiar" las zonas urbanas de posibles centros de acopio y guaridas criminales mientras la ciudad duerme.
Sin embargo, la implementación ha generado roces por su opacidad. Al prohibirse la circulación incluso de la prensa, no existe una verificación independiente de lo que sucede durante esas seis horas de restricción total. Aunque las primeras noches han dejado detenciones de presuntos integrantes de bandas, el objetivo estratégico final de mantener a la población encerrada sigue siendo un enigma que el Gobierno aún no termina de aclarar.