
Nueva reforma al Sercop promete medicinas, pero expertos advierten fallas claves
Expertos advierten falta de planificación y perfiles técnicos; piden reforma integral al sistema de compras públicas
En menos de dos meses, el presidente Daniel Noboa volvió a reformar la contratación pública, esta vez con énfasis en el desabastecimiento de medicamentos. Mediante el Decreto Ejecutivo 289, el Gobierno modificó el reglamento para incorporar el abastecimiento centralizado y la compra de bienes estratégicos en salud. La medida promete eficiencia, control y ahorro, aunque también plantea interrogantes sobre su aplicación real.
La reforma propone centralizar la compra de fármacos, insumos críticos y dispositivos médicos, e incluso servicios de alta complejidad, mediante compras corporativas y agregación de demanda con apoyo tecnológico. El objetivo es adquirir de forma conjunta y planificada para reducir costos y evitar quiebres de stock en la Red Pública de Salud. Para ello, se establecen límites de cuantía, criterios técnicos obligatorios y controles reforzados, con al menos tres proformas, salvo excepciones justificadas y bajo autorización de la máxima autoridad institucional.
En este contexto, EXPRESO consultó al MSP y al Sercop sobre cómo la reforma ayudará a reducir el desabastecimiento de medicamentos. Al no obtener respuesta hasta el cierre de esta edición, se acudió al análisis de expertos en la materia.
Reformas como “parches” y distorsiones de precios
Por su parte, Francisco Andino, exministro de Salud, cuestionó que las reformas al reglamento de compras sean solo “parches” mientras no se modifique la ley de fondo. Señaló que existen distorsiones en los precios referenciales que derivan en observaciones subjetivas de los entes de control, al comparar hospitales de distinto nivel. “Eso perturba la salud pública y es un crimen de lesa humanidad”, afirmó, al advertir que sin reglas claras no habrá condiciones óptimas para el sector.
En relación con las excepciones por proveedor único o baja concurrencia, Andino recordó que estas ya están previstas en la ley, pero criticó que la responsabilidad recaiga únicamente en los funcionarios operativos. “Se le imputa todo al IESS y al MSP, pero no a los asambleístas vagos que no han hecho ninguna observación”, dijo, al denunciar compras de bajo costo y baja calidad, sin controles sanitarios adecuados.
Respecto a la centralización de las compras y el contexto invernal, sostuvo que la solución pasa por contratos plurianuales y una mejor planificación. “Cuando compras tarde, la licitación dura meses y el invierno ya se acabó”, advirtió, al señalar fallas en la sistematización del Sercop y en el uso de médicos para tareas administrativas. “La Contraloría está remando en contra de la contratación pública”, concluyó, al llamar a una reforma integral del sistema.
Lea también: Jorge Luis Moncayo es designado vocal de los asegurados del IESS tras fallo judicial
Catálogo electrónico y retos de planificación
En la misma línea, Luis Alberto Andrade, exsubdirector del Sercop, señaló que el procedimiento “puede ayudar a contratar de una manera más ágil”, pero advirtió que cerrar la brecha histórica de desabastecimiento “es un tema muy complejo” si las unidades no determinan correctamente las cantidades que requieren los hospitales públicos.
Uno de los puntos críticos, según Andrade, es retomar el catálogo electrónico de medicamentos, pese a los fallos previos del sistema. “El catálogo electrónico es la forma más fácil de compra”, afirmó, al sostener que el fracaso anterior “no impide que se vuelva a lanzar un nuevo procedimiento de catalogación”, siempre que se incorpore la mayor cantidad posible de medicamentos del cuadro básico, así como insumos y dispositivos médicos necesarios para la red pública.
Finalmente, explicó que las compras centralizadas no tienen una cuantía fija porque dependen del presupuesto institucional y recalcó que “lo importante es que este proceso se lleve de una manera transparente”. Advirtió riesgos en conceptos como la “baja concurrencia” si no se definen técnicamente. Añadió que recurrir a proveedores internacionales es válido cuando la oferta nacional no cubre la demanda, porque “lo primero que hay que precautelar es el interés general”.