
Inocar advierte mar agitado en la costa ecuatoriana por oleaje del Pacífico
Olas de hasta 1,80 metros y periodos largos afectan; aumenta la energía marina y el riesgo en playas habilitadas
El oleaje en la costa ecuatoriana se intensifica entre el 3 y el 5 de febrero, según el boletín oceanográfico emitido por Inocar, que advierte condiciones de mar agitado en el borde costero continental e insular del país. El fenómeno afecta tanto al litoral continental como a Galápagos, con olas que llegan desde el norte y sur del océano Pacífico. La fase de aguaje concluye el 4 de febrero, pero los efectos del oleaje se mantienen.
Durante el 3 y 4 de febrero, el estado del mar será agitado en provincias como Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Guayas y El Oro, así como en el occidente y sur del archipiélago de Galápagos. Las olas alcanzan alturas máximas de hasta 1,80 metros en el continente y en el occidente insular, con periodos de hasta 15 segundos. Estas condiciones incrementan la energía del oleaje y el riesgo en zonas de rompiente.
Para el 5 de febrero, el escenario cambia a un estado de mar moderado, aunque persisten olas superiores a lo normal en varios puntos de la costa. En el continente, las alturas máximas oscilan entre 1,20 y 1,40 metros, mientras que en Galápagos pueden llegar hasta 1,60 metros, con periodos de hasta 18 segundos. La transición no elimina completamente los riesgos para bañistas y navegantes.
Oleaje en la costa ecuatoriana: direcciones y alturas por zonas
En Esmeraldas, el oleaje llega predominantemente desde el noroeste, con alturas que varían entre 0,60 y 1,80 metros durante los días más críticos. En Manabí, las olas provienen del oeste, noroeste y suroeste, con máximos de hasta 1,60 metros. Estas combinaciones direccionales favorecen la formación de corrientes de resaca en playas abiertas.
Santa Elena y Guayas registran oleaje desde el oeste y oeste-suroeste, con alturas que alcanzan 1,40 metros en los días de mayor agitación. En El Oro, aunque las olas son más bajas, con máximos de 0,60 metros, el incremento del periodo puede generar efectos acumulativos en el borde costero. La variabilidad regional marca diferencias en el nivel de amenaza.
En Galápagos, el occidente del archipiélago enfrenta las condiciones más severas, con olas de hasta 1,80 metros entre el 3 y 4 de febrero. En el sur insular, las alturas se sitúan entre 0,80 y 1,30 metros, con direcciones predominantes del oeste y noroeste. El 5 de febrero, aunque el mar pasa a moderado, los periodos largos mantienen el oleaje energético.
Mar agitado y moderado: qué significan los niveles de amenaza
El estado de mar agitado representa un nivel alto de amenaza, caracterizado por la presencia de olas medias y altas con mayor energía, además de un posible ascenso del nivel del mar asociado al aguaje. En estas condiciones, es común la aparición de corrientes de resaca en zonas de rompiente, lo que incrementa el riesgo para actividades recreativas y de pesca artesanal.
Cuando el mar se clasifica como moderado, el nivel de amenaza es medio y se relaciona con un oleaje mayor a lo normal, aunque sin alcanzar escenarios extremos. Las olas conservan energía suficiente para generar impactos en la costa, especialmente en playas expuestas. El cambio de estado no implica una normalización inmediata del comportamiento del mar.
El boletín advierte que las olas podrían romper con mayor fuerza durante los días de mayor agitación, generando condiciones variables a lo largo del litoral. Por ello, se recomienda mantenerse atentos a la evolución del oleaje a través de los canales oficiales. “Se recomienda extremar precauciones”, señala el informe técnico difundido por Inocar.