
El agro ecuatoriano, entre cupos y temores por el ART
El sector agrícola enfrenta nuevos riesgos de competencia. También abre una oportunidad para mejorar la productividad
El Acuerdo de Comercio Recíproco (ART) con Estados Unidos compromete a Ecuador a otorgar trato preferencial a más del 90 % de su cronograma agrícola, con reducciones o eliminación de aranceles para una amplia gama de productos, según el Departamento de Comercio de ese país.
En muchos casos, las desgravaciones serán progresivas y llegarán a cero en un plazo máximo de cuatro años, mientras que en otros se reducirán de forma significativa. La apertura incluye productos sensibles como cerdo, pollo, lácteos y granos, que en acuerdos con la Unión Europea (UE) y China fueron excluidos o tuvieron plazos de hasta quince años con asistencia técnica.
El Gobierno sostiene que la apertura está concentrada en productos que Ecuador no produce. En una entrevista en Teleamazonas, el ministro de Producción, Luis Alberto Jaramillo, aseguró que las concesiones se enfocan en bienes como manzanas y vinos, así como en maquinaria agrícola e industrial que fortalecería al aparato productivo.
Sobre los sectores sensibles, exolicó que se establecieron "pequeñas cuotas de lácteos y cárnicos".
Sin embargo, varios gremios consultados por EXPRESO discrepan de esa lectura y advierten posibles efectos para el sector agrícola.
¿Cómo afecta el acuerdo a los productores de cerdo y pollo?
Estefanía Ávila, directora ejecutiva de la Asociación de Porcicultores del Ecuador, fue contundente: "Lo que se hizo fue entregar el sector agropecuario a cambio de reducir una sobretasa". Si bien el acuerdo establece un cupo de 100 toneladas para cerdo, este aplica solo para la canal entera, es decir, el animal completo, un formato que en la práctica no se comercializa.
Los cortes que sí se venden en el mercado —costillas, chuletas, carne deshuesada— no tienen cupo y entran en desgravación directa a cero en el año cuatro. "Si hoy no somos competitivos porque compramos maíz un 30 % más caro que el precio internacional, peor cuando venga la carne a mitad de precio", advirtió.
Un patrón similar se repite en el pollo: el cupo de 500 toneladas es para aves enteras frescas, pero los trozos congelados, que son los que realmente se importan, van a una desgravación directa con aranceles que hoy llegan al 85 %.
El sector porcícola agrupa a 166.000 productores y genera unos 200.000 empleos directos, que se podrían poner en riesgo. Ávila recordó que en el acuerdo con la UE toda la proteína animal quedó excluida y que en Corea se negoció un cupo manejable sin apertura total. "Nunca nos consultaron", dijo.
¿Qué dice el sector lácteo sobre el impacto del acuerdo?
En el sector lácteo, la lectura es distinta. Verónica Chávez, directora ejecutiva del Centro de la Industria Láctea (CIL), señaló que las 500 toneladas anuales con arancel cero que contempla el acuerdo "no representan ni un día de producción de leche en Ecuador".
El cupo, además, es menor al otorgado a la Unión Europea, que alcanza las 650 toneladas, y se distribuye entre varias partidas: leche en polvo, quesos, crema, mantequilla y proteína whey. Chávez precisó que las importaciones siguen requiriendo una licencia no automática del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). "El 98 % de la producción nacional se consume internamente. No vemos mayor afectación", afirmó, al señalar que el impacto del acuerdo en este subsector sería limitado.
¿Qué pasa con el maíz y el trigo?
En maíz, Henry Peña, presidente de la Corporación Nacional de Maiceros, señaló que las 25.000 toneladas del cupo son un volumen bajo frente al consumo de la industria. El problema, dijo, es lo que viene detrás: el trigo, que en los últimos años ha ido reemplazando al maíz en la fórmula del alimento balanceado. "La industria ya no utiliza tanto maíz, utiliza trigo", advirtió.
El acuerdo lo facilita. Según el cronograma arancelario, el trigo estadounidense pasará de pagar 10 % a cero desde el primer día de vigencia, mientras que el maíz mantiene restricciones fuera de su cupo de 25.000 toneladas.
Ávila, desde el sector porcícola, reforzó esa preocupación: si ingresa proteína animal más barata desde Estados Unidos, los productores de cerdo y pollo comprarán menos alimento balanceado, reduciendo la demanda de maíz nacional. "¿Qué va a pasar con los 100.000 productores de maíz?", cuestionó.
¿Qué oportunidades ve el sector agrícola en el acuerdo?
Rodrigo Gómez de la Torre, presidente de la Cámara de Agricultura, matiza el panorama. Aunque reconoció que "hay cancha inclinada", considera que el acuerdo también podría abaratar insumos clave para el productor. Según explicó, un mismo insumo agropecuario importado desde un tercer país puede costar en Ecuador hasta un 40 % más que en Colombia, y lo mismo ocurre con tractores y fertilizantes. El acuerdo, añadió, también permitiría el ingreso de maquinaria remanufacturada a precios más accesibles.
Para Gómez de la Torre, el foco ahora no debería estar solo en lo que se perdió en la negociación, sino en reducir los costos internos que restan competitividad al campo ecuatoriano.
¿Qué implica la eliminación de la Franja de Precios?
Otro punto sensible es la eliminación del Sistema Andino de Franja de Precios, un mecanismo que permitía a Ecuador fijar pisos y techos a los precios de ciertos productos agrícolas importados para proteger a sus productores de las fluctuaciones internacionales. Con el ART, ese sistema dejará de aplicarse a los productos provenientes de Estados Unidos.
El presidente de la Cámara de Agricultura confirmó el desmontaje, pero no lo ve únicamente como una pérdida. Explicó que está de acuerdo con eliminar "ciertos proteccionismos", siempre que el país avance en mejorar su competitividad interna.
Diego Borja, exministro de Economía, por su parte advirtió que la medida deja al país con menos herramientas frente a variaciones abruptas de los precios internacionales. "Estamos desmontando años de historia de protección comercial", afirmó.
¿Qué cambia en las licencias de importación agrícola?
Las licencias de importación agrícola son otro punto donde las lecturas no coinciden. Si bien los expertos consultados reconocen que aún están estudiando el alcance del acuerdo, las primeras interpretaciones ya marcan diferencias.
Iván Ortiz, presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano Americana, sostuvo que no fueron eliminadas, sino que se volvieron "más transparentes y previsibles". "Todavía existen licencias para estos productos. No es que la agricultura quedó desprotegida", afirmó.
Chávez, desde el sector lácteo, coincidió y precisó que las importaciones del sector siguen requiriendo licencia no automática del MAG. Gómez de la Torre, en cambio, fue directo: "Se eliminan las licencias no automáticas de importación, que funcionaban como una restricción paraarancelaria. No es solo lácteos, son también cárnicos de varios orígenes".
El acuerdo establece que las licencias deben emitirse en un plazo máximo de diez días, con renovación automática y ventanilla abierta todo el año.
¿Qué viene ahora para el sector agrícola?
El acuerdo aún debe pasar por la Corte Constitucional y la Asamblea Nacional antes de entrar en vigor, un proceso que el Gobierno espera completar para agosto. Para los gremios agrícolas, ese trámite será una oportunidad para expresar sus reparos. "Vamos a llegar hasta lo último para dar a conocer nuestra sensibilidad y las pérdidas de empleo", anticipó Ávila.
Desde el Ejecutivo, el ministro Jaramillo insistió en que el acuerdo es apenas el inicio de un proceso más amplio. "El cierre de este acuerdo es solo un primer paso", explicó, y añadió que los productos que quedaron fuera podrán discutirse en futuras rondas de diálogo con Estados Unidos.
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