AQUILES ALVAREZ Y MARCELA AGUIÑAGA EN 2023
Aquiles Álvarez y Marcela Aguiñaga llegaron a sus cargos cobijados por la Revolución Ciudadana, en 2023.ALEX LIMA/EXPRESO

Elecciones seccionales 2027: ¿Excorreístas pueden ganar votos sin Rafael Correa?

Los casos de Aquiles Álvarez y Marcel Aguiñaga, que analizan reelegirse lejos de la RC, tienen el reto de emanciparse

Las últimas semanas para la Revolución Ciudadana han significado varios cambios, no solo en su dirigencia, con la elección de Gabriela Rivadeneira como nueva presidenta, sino también por el distanciamiento de figuras claves dentro de este movimiento político.

A la desafiliación de Marcela Aguiñaga se suma el cada vez más evidente distanciamiento de Aquiles Álvarez, quien ya habla con mayor soltura de la que se perfila como su nueva casa política: el movimiento Renovación Total (RETO), presidido por su amigo el asambleísta Raúl Chávez.

Pese al distanciamiento, tanto Aguiñaga como Álvarez ya exploran la posibilidad de reelegirse en la Prefectura del Guayas y la Alcaldía de Guayaquil, respectivamente, amparados por nuevos colores y banderas, pero con la interrogante de si tendrán la misma fuerza de antes.

En entrevista con EXPRESO, publicada días atrás, la prefecta Aguiñaga confirmó su intención e incluso aseguró tener ya un casillero electoral para 2027. El alcalde Álvarez, por su lado, se muestra más cauto sobre los detalles de su posible reelección, aunque ha confirmado que analiza seguir en el cargo.

Fuera de la RC, el arrastre de votos se complica

Sin embargo, analistas consultados por este Diario sostienen que perfiles como los de Aguiñaga y Álvarez (y otros que podrían seguir desertando) enfrentan el principal reto de despegarse de la sombra del expresidente Rafael Correa, máximo líder de su anterior partido.

“En las deserciones del correísmo no hay ganadores; hay perdedores, porque el efecto de arrastre lo generaba la imagen de Correa y también la estructura partidaria (del movimiento político)”, comenta el analista político y docente universitario Alfredo Espinosa.

De hecho, Espinosa sostiene que haber pulsado fuerzas con la convención de la Revolución Ciudadana (realizada en Manta, provincia de Manabí) en un evento de la Prefectura del Guayas, no es algo que necesariamente se traslade en votos, pese a la acogida que tuvo.

Un distanciamiento que no implica pérdida de votos

No obstante, más allá de las consecuencias electorales de la decisión de perfiles como el de Aguiñaga y Álvarez, el estratega y docente universitario Andrés Jaramillo opina que el mensaje de fondo es mucho más profundo y significativo para el tablero político.

“Las candidaturas por fuera no representan una ruptura ideológica, sino una emancipación estratégica: conservar electorado sin someterse a una dirigencia que ya no ordena ni convence”, señala y acota que eso también responde a una lógica que se ha consolidado en la RC.

Y es que para Jaramillo, estas deserciones en el movimiento correísta no son solo una anécdota más de la política nacional; sino “un síntoma que revela el agotamiento de un modelo político que exige disciplina vertical, pero ya no logra ofrecer cohesión, relato ni proyección”.

En los hechos, replica Espinosa, la realidad es otra y debería ser tomada en cuenta por quienes piensan salir de las filas correístas: “En el país hay dos partidos fuertes: ADN y la Revolución Ciudadana. Todos los demás son simplemente espacios que abultan el registro de organizaciones políticas, ubicadas en la marginalidad del espectro electoral, con resultados que no llegan ni al 5 %, como se vio en la última elección”.

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