
Cierre de la cárcel de Machala: Policía confirma el fin de sus operaciones
Tras 75 años de servicio, el penal de El Oro cierra por falta de garantías de seguridad y exceso de población
La cárcel de Machala, un recinto que durante 75 años fue el epicentro del sistema penitenciario en El Oro, cerrará sus puertas de manera definitiva. La decisión, anunciada por el comandante de Policía de la provincia, Renato González, surge en un contexto de profunda crisis carcelaria en Ecuador, tras décadas de hacinamiento y episodios de violencia extrema que marcaron la historia reciente de la ciudad.
Infraestructura obsoleta y falta de garantías
El principal argumento de las autoridades es que el penal ya no ofrece condiciones mínimas de seguridad. La edificación, agotada por el tiempo, se volvió vulnerable ante ataques con explosivos y amenazas directas contra el personal administrativo.
Con una capacidad original para 350 personas, el centro llegó a albergar a 1.600 internos, un excedente que derivó en una gestión incontrolable de la vigilancia. Actualmente, tras operativos de traslado realizados este mes, la población se redujo a 447 reclusos, quienes serán reubicados en distintas provincias en los próximos días.
El rastro de la violencia en 2025
La clausura también responde a los alarmantes índices de mortalidad registrados en su interior. Solo durante el año 2025, la violencia escaló a niveles críticos con tres sucesos que conmocionaron a la región:
- 7 de diciembre: 13 internos fallecieron por asfixia durante un amotinamiento.
- 9 de noviembre: Una doble jornada violenta dejó un saldo de 32 víctimas mortales.
- 22 de septiembre: Una revuelta con toma de rehenes terminó con la vida de 13 presos y un guía penitenciario.

En total, más de 70 personas privadas de la libertad fueron asesinadas el año pasado dentro de este recinto, confirmando la inviabilidad de mantenerlo operativo.
Un penal en el corazón de la ciudad
La ubicación estratégica de la cárcel ha sido, durante años, un punto de conflicto urbano. Situada a pocas cuadras del centro de Machala y colindante con el parque ecológico Zoila Ugarte de Landívar, el penal convivía con zonas residenciales y dependencias policiales. Mientras los residentes locales ven con alivio la clausura, anticipando un retorno a la tranquilidad barrial, sectores de la defensa técnica y familiares de los reos expresan preocupación por las dificultades logísticas que implicará el seguimiento de los procesos judiciales fuera de la provincia.
Gestión de la población femenina
Respecto a las mujeres privadas de la libertad, el proceso de desalojo se anticipó desde inicios de año. El pabellón femenino permanece cerrado desde el 15 de enero, luego de que 103 internas fueran trasladadas a otros centros tras el cierre previo de la cárcel de Zaruma. Desde esa fecha, la provincia de El Oro dejó de procesar ingresos de mujeres, derivándolas directamente a otras jurisdicciones del país.
Incertidumbre sobre el predio municipal
Aunque el cierre es una decisión tomada en coordinación entre el SNAI y el Ministerio del Interior, aún no se ha fijado una fecha exacta para el cese total de actividades, pues el proceso depende de la logística de traslado de los últimos 400 internos. Asimismo, el destino del terreno y la edificación sigue siendo una incógnita; las autoridades no han confirmado si la estructura será demolida para proyectos urbanos o si se le asignará un nuevo uso estatal.