
Las FARC pierden la batalla electoral
El partido Comunes volvió a sufrir un nuevo revés el fin de semana pasado, que lo borró del mapa democrático de Colombia
La “larga noche de la guerra” a la que se refería la senadora Sandra Ramírez parece haber mutado en un crudo invierno político para los antiguos combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tras el conteo final de las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo de 2026, el veredicto de las urnas fue inapelable: el partido Comunes no logró sobrevivir al fin de los beneficios del Acuerdo de Paz de 2016.
Por primera vez en ocho años, los exguerrilleros debieron salir a buscar votos sin la red de seguridad de las 10 curules directas que les otorgó el pacto de La Habana.
El resultado fue un naufragio electoral. Con apenas el 0,2% de los sufragios a nivel nacional, la agrupación política queda eliminada del mapa democrático al no alcanzar el umbral requerido de aproximadamente 750.000 votos.
Sandra Ramírez, conocida en la insurgencia como Griselda Lobo y compañera sentimental del fallecido Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, cofundador y primer comandante de las FARC, personificó la caída. A pesar de mimetizar su campaña bajo las banderas de la coalición Fuerza Ciudadana para eludir el estigma del pasado, la estrategia no fue suficiente para convencer a un electorado joven que, aunque ajeno al conflicto directo, castigó la falta de renovación y las deudas pendientes con la justicia.
A pesar del resultado, “refrendamos nuestro compromiso indeclinable con la implementación integral del Acuerdo Final de Paz”, expresaron los miembros de Comunes en un comunicado, tras conocerse los resultados que la dejarán fuera del Senado a partir del próximo julio.
Estas elecciones no solo marcaron el fin parlamentario de las ex-FARC, sino que se desarrollaron bajo una sombra de violencia que recuerda los peores años de Colombia. El asesinato del senador de derecha Miguel Uribe en agosto pasado, presuntamente a manos de las disidencias de Iván Márquez, inclinó la balanza hacia sectores que exigen una revisión de lo pactado hace una década.
#COMUNICADO ✊🏻
— Partido COMUNES 🌹 (@ComunesCoL) March 12, 2026
A quienes siempre han apoyado nuestro proceso de reincorporación, la implementación del Acuerdo y la construcción de paz, les agradecemos profundamente y les garantizamos que no vamos a desfallecer, que la brega por la paz continúa cada día con más fuerza y moral.… pic.twitter.com/Jqwa4zofIZ
Sin financiamiento estatal
Con la pérdida de la personería jurídica, el partido Comunes dejará de recibir financiamiento estatal, lo que pone en duda la sostenibilidad de su estructura política. No obstante, cerca de 13.000 desmovilizados continúan en el proceso de reincorporación civil, un desafío que ahora recae enteramente en el Gobierno de turno y en la vigilancia internacional.
El Partido Comunes, surgido de la desmovilización de la guerrilla de las FARC, tuvo en los dos últimos periodos (2018-2022 y 2022-2026), diez escaños adjudicados a dedo, cinco en el Senado y cinco en la Cámara, beneficio otorgado por el acuerdo de paz de 2016, sin necesidad de elección popular, que termina este año.
“Comunes tenía la posibilidad de fusionarse dentro del Pacto Histórico con otros partidos, lo que para ellos era muy difícil porque parte de su reivindicación, de su razón de ser, del discurso histórico que mantuvieron las FARC” es que “no les dejaban participar en política, que el sistema era excluyente”, afirma profesor Yann Basset, de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.
El partido Comunes, formado por guerrilleros de las FARC que dejaron las armas tras acogerse al acuerdo de paz de 2016, pierde su representación legislativa al no obtener escaños en las elecciones del domingo.https://t.co/y3LOEf237X
— EFE Noticias (@EFEnoticias) March 9, 2026
Líderes detrás de rejas
La violencia política ensombrece las elecciones por numerosos ataques contra candidatos, el peor de estos el que sufrió el senador de derecha Miguel Uribe, que murió en agosto por un atentado. Uno de los sospechosos es Iván Márquez, exnúmero dos de las FARC que retomó las armas luego de la firma de la paz.
A diez años del acuerdo, Ramírez y la mayoría de los desmovilizados aseguran mantenerse comprometidos con lo pactado. Pero en redes sociales enfrenta insultos de ciudadanos que no perdonan su pasado en la guerrilla ni las acusaciones que pesan en su contra sobre el reclutamiento de menores.
El último comandante de las FARC y actual líder de Comunes, Rodrigo Londoño, “Timochenko”, y los demás miembros de la cúpula fueron condenados en septiembre a ocho años de trabajos sociales y restricciones de la libertad por más de 21.000 segundos.
También esperan sentencias por otros delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!