
La regularización en España da esperanza a las infancias migrantes
Menores heredan la situación de sus padres: sin ayudas ni extraescolares. La regularización extraordinaria podría cambiarlo
Crecer como un niño en situación administrativa irregular en España significa haber aprendido demasiado pronto lo que es vivir con miedo, tratar de pasar siempre desapercibido y hacerse preguntas que un niño nunca debería plantearse.
"Ahora que papá y tú vais a tener los documentos... ¿Me van a devolver para Colombia, me voy a tener que ir sola?", preguntó Samy, de 11 años, a su madre, Sofía Jiménez (42), cuando se enteró de que sus padres estaban cerca de tramitar sus papeles.
Una inquietud que se convirtió en celebración cuando le explicaron que ella también los iba a conseguir: "Mami, ¡ahora podremos salir tranquilas sin que nos digan nada!", exclamó la pequeña, reproduce su madre en una entrevista con EFE.
En España, los niños extranjeros 'heredan' la situación administrativa de sus padres, de forma que, incluso aunque hayan nacido aquí y no hayan pisado nunca su país de origen, si sus padres no tienen la autorización de residencia, ellos tampoco.
Más pobreza, trabas burocráticas y exclusión en el ocio
Ser un crío 'sin papeles' en España significa que es mucho más probable que seas pobre, no vayas a esa excursión como el resto de niños, tengas problemas para recibir el título de tus estudios o no puedas acabar tu formación porque no te dejan hacer las prácticas.
No podrás visitar a tu familia en tu país de origen y es más difícil que, si te pasa algo malo, tus padres acudan a la Justicia por miedo a que su denuncia acabe en un expediente de expulsión.
Es la realidad de cientos de miles de niños y niñas en España, que puede cambiar en unos meses con la regularización extraordinaria que impulsa el Gobierno y que plantea una protección reforzada para la infancia: el permiso otorgado para ellos será de cinco años y no de uno como en los adultos.
No hay datos oficiales sobre la cantidad de niños que residen en situación administrativa irregular en España, pero un informe de Save The Children y PorCausa publicado en 2021 estimó que en 2019 eran casi 147.000, uno de cada cinco niños extranjeros que vivía en España.
Según explica la experta en migraciones de Save The Children Jennifer Zuppiroli, es difícil saber si la cifra bajó o subió desde entonces.
En cualquier caso, subraya que, hasta que no haya medidas específicas para la infancia, existirá un "desfase" temporal entre el momento en que los adultos consiguen regularizar su situación y cuando pueden ampliar este derecho a sus hijos, lo que coloca a los pequeños en una mayor vulnerabilidad.
"Mami, ¿nosotras somos malas?"
Sofía sabe bien lo que es sacar adelante a una familia con dos hijas con todo en contra: hace solo un mes consiguió su permiso de residencia, pero no su marido y su hija menor, Samy.
Desde que llegaron hace cuatro años desde Colombia, el matrimonio ha encadenado trabajos informales y ha comprobado cómo cualquier trámite se vuelve una lucha debido a su situación administrativa.
Durante años no pudo apuntar a su hija al comedor en la escuela y todavía no ha conseguido inscribirla en clases extraescolares porque exigen un NIE (número de identidad de extranjero).
España supera los 49,5 millones de habitantes, con más de 10 millones nacidos fuera.
— EFE Noticias (@EFEnoticias) February 12, 2026
Es la mayor cifra de la historia.https://t.co/JSxILaHZ7Z pic.twitter.com/pMG20Ok4Vs
Sin poder acceder a ninguna prestación por no tener papeles, sobrevivir estos años en España fue un reto, que esta madre sobrellevó un poco mejor gracias a la red de apoyo formada por otras mujeres en su misma situación que conoció en la asociación Mujeres Pa'lante, con la que colabora.
Acceder a una vivienda para una familia como la suya es casi misión imposible. Durante años han vivido los cuatro en una habitación, compartiendo casa con otras personas.
Sofía no duda de que estas dificultades dejaron huella en sus hijas, así como la xenofobia que han vivido desde pequeñas, por ejemplo, con comentarios en el metro.
"El otro día, cuando llegamos a casa, (Samy) me dice: 'Mami, nosotras que somos migrantes, ¿somos malas? ¿por eso la gente no nos quiere?'", reproduce la madre.
Esperan conseguir pronto el permiso de residencia para el padre y su hija menor con la regularización extraordinaria, algo que la madre califica de "maravilloso".
Excluido de la Federación Catalana de Fútbol
La también colombiana Shyrlene Lavalle (42) dejó su país en 2024 tras enfrentar graves amenazas que ponían en riesgo a sus dos hijos y dejó atrás su trabajo como directiva en una empresa para "empezar de cero" en España cuidando a una anciana en su casa, donde sufrió abusos que llegaron incluso a la agresión física.
La familia pasó por albergues y comió en muchas ocasiones solo gracias a los servicios sociales del Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde residen.
Ella también tuvo que ver cómo su hijo enfrentaba discriminaciones como no poder ingresar en la Federación Catalana de Fútbol, algo en lo que sus padres habían puesto muchas esperanzas para ayudarle en su duelo migratorio: "Eso lo bajoneó mucho, se sintió un poco triste", relata la madre.
Todo puede cambiar para ellos en los próximos meses si finalmente el Gobierno aprueba la regularización.
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