
Experiencias viajeras en América
Desde la admiración a un vasto humedal, un paseo a caballo entre volcanes hasta colaborar en proyectos de conservación
En América le esperan al viajero muchas experiencias únicas y emocionantes que destilan aventura, desvelan desde otros ángulos la relación del ser humano con la naturaleza, aunando el avistamiento de la fauna silvestre, la exploración de los grandes espacios naturales, la inmersión en la vegetación exuberante, el conocimiento de las culturas tradicionales y la apreciación de los frutos de la tierra.
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Los especialistas y colaboradores sobre el terreno de la editora de guías de viajes Lonely Planet (www.lonelyplanet.com), incluyen en su lista de mejores destinos y experiencias de viaje para el próximo año ‘Best in Travel 2026’ (BIT-2026), algunas de las experiencias americanas más interesantes, que invitan por sus propios méritos a viajar a los países que las albergan.
Avistar fauna silvestre en los humedales de Iberá (Argentina). En los humedales con sinuosos cursos de agua del Iberá (norte argentino), que parecen apenas contenidos por el paisaje llano, los ciervos rojos de las pampas pastan en los pastizales, los caimanes se deslizan silenciosamente por los arroyos, pantanos y ciénagas, vigilados por grandes grupos de roedores capibaras, y cada vez con mayor frecuencia, los jaguares recorren el territorio.
Conservacionistas de la organización ‘Rewilding Argentina’ calculan que su programa de reintroducción del jaguar ha conseguido repoblar los humedales de Iberá con al menos 25 ejemplares, tras 70 años de ausencia, y a medida que crece su población silvestre, los avistamientos de estos esquivos felinos se vuelven cada vez más frecuentes en Iberá, según ‘BIT-2026’.
El avistamiento de fauna silvestre en la remota, extensa y poco visitada Reserva Provincial de Iberá nunca está garantizado, pero conviene tener binoculares y cámaras a mano durante las exploraciones de la zona en lancha, a caballo o en canoa, acompañados por guías locales, expertos en escudriñar la hierba alta, la densa maleza y las aguas tranquilas en busca de animales.
Una experiencia memorable en esta zona es sentir la emoción de adentrarse en el hábitat de los jaguares y la satisfacción de saber que estos depredadores supremos están regresando a su lugar natural en el ecosistema, sabiendo que, aunque el visitante no divise un jaguar, es muy probable que este felino lo esté viendo a él, según la experta en viajes de aventura Karen Catchpole.
Aventura a caballo en la cordillera
Aventura a caballo en la cordillera de los Andes (Ecuador). En lo alto de los Andes, a 2.600 metros de altitud, los ‘chagras’ o ‘vaqueros andinos’, unos jinetes expertos dedicados a sus animales y a la conservación de la tierra y conocidos como los ‘Espíritus de las Tierras Altas’, recorren desde hace siglos el majestuoso paisaje de esta región de Ecuador.
Hoy en día es posible pasear a caballo entre ellos, siguiendo su ejemplo y recorriendo las tierras altas andinas con el imponente volcán Cotopaxi como telón de fondo, partiendo desde ‘Hacienda el Provenir’, un centenario rancho y hotel, donde los huéspedes visten la tradicional ‘chagra’ (ponchos de lana a rayas verticales, chaparreras y sombreros de ala ancha), añadiendo un casco para los viajeros con poca experiencia en andar a caballo.
Tras esta excursión grupal de dos horas, suave, deliberadamente lenta y durante la cual no se galopa; se llega al mirador del Cotopaxi, donde el viajero desciende de su montura y disfruta de una taza de té de ‘muña’, una hierba regional que alivia el ‘mal de altura’, contemplando a lo lejos el majestuoso volcán andino, de perfecta simetría, mientras los cóndores surcan el cielo.
“Pasar algo de tiempo en un lugar tan hermoso, rodeado de volcanes y vida silvestre; participar en una tradición centenaria que solo puede tener lugar en este sitio extraordinario y sumergirse en una cultura ancestral de manera auténtica y tangible, es una experiencia para saborear y recordar”, señala la especialista en viajes Chamidae Ford.
Colaborar como científico aficionado en el Amazonas (Perú). Monos aulladores rugientes y guacamayos con plumaje llamativo esperan a los visitantes en la Reserva Nacional Tambopata, uno de los últimos bosques tropicales vírgenes del mundo fácilmente accesibles, según los expertos de BIT-2026.
Ubicado cerca de Puerto Maldonado, Tambopata se ha convertido en el epicentro del enfoque práctico y educativo del ecoturismo amazónico, impulsado por Rainforest Expeditions, cuyo programa Wired Amazon vincula a biólogos de campo con viajeros que se transforman en científicos aficionados.
Allí, en la selva, los visitantes pueden colocar cámaras automáticas para visualizar la vida silvestre en rutas de migración del jaguar; instalar ‘trampas de luz’ (dispositivos que atraen a los insectos nocturnos y crepusculares) para descubrir nuevas especies; volar drones para observar la salud de los árboles de castaña o grabar los sonidos de ocho especies de primates.
En el cercano complejo hotelero Inkaterra, se anima a los huéspedes a documentar la flora y fauna de la región en los terrenos que rodean sus dos alojamientos en Tambopata y su estación de campo amazónica, en una demostración práctica de turismo regenerativo, concepto consistente en ofrecer al viajero experiencias transformadoras que le permitan valor al entorno y dejarlo en mejores condiciones de las que lo encontraron.
“Tambopata es el mejor lugar del mundo para observar guacamayos en su hábitat natural. Cientos de estos grandes loros se reúnen cada mañana a la orilla del río, creando un arcoíris de colores tropicales. Observadores de aves y fotógrafos de vida silvestre se levantan al alba para llegar con las primeras luces y registrar el espectáculo”, señala el comunicador Mark Johanson.
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