
Estas son las veces que Estados Unidos amplió su mapa comprando territorios
La historia muestra que Estados Unidos ya amplió fronteras mediante acuerdos territoriales, práctica que vuelve al debate
Estados Unidos se independizó el 4 de julio de 1776, cuando las Trece Colonias proclamaron la Declaración de Independencia frente al dominio británico. La guerra continuó varios años más, y el Reino Unido reconoció oficialmente la independencia en 1783, con la firma del Tratado de París.
Desde sus primeros años como nación independiente, Estados Unidos recurrió a acuerdos de compra territorial para consolidar su expansión continental. Así, aunque para muchos resulte sorprendente, la idea del presidente Donald Trump encuentra precedentes en la historia estadounidense y no es un planteamiento aislado.
Esta es la línea del tiempo de los territorios que ha comprado Estados Unidos:
1803 – Compra de Luisiana (a Francia)
Estados Unidos adquiere el vasto territorio de Luisiana por 15 millones de dólares. La operación, impulsada por Thomas Jefferson y negociada con Napoleón Bonaparte, duplica el tamaño del país y garantiza el control del río Misisipi, clave para el comercio y la expansión hacia el oeste.
1819 – Florida (a España)
Mediante el Tratado Adams-Onís, EE. UU. obtiene Florida a cambio de 5 millones de dólares en reclamaciones contra España. El acuerdo pone fin a disputas fronterizas y consolida el control estadounidense en el sureste.
1853 – Compra de La Mesilla (a México)
Conocida como la Compra de Gadsden, Estados Unidos paga 10 millones de dólares por una franja de territorio que hoy forma parte de Arizona y Nuevo México. El objetivo principal era facilitar la construcción de una ruta ferroviaria hacia el Pacífico.
1867 – Alaska (a Rusia)
EE. UU. compra Alaska por 7,2 millones de dólares, en una operación que en su momento fue criticada y llamada “la locura de Seward”. Décadas después, el hallazgo de oro, petróleo y gas reveló su enorme valor estratégico y económico.
1898 – Hawái (anexión tras presión política y económica)
Aunque no fue una compra directa clásica, Estados Unidos anexa Hawái tras años de influencia económica y política. Posteriormente se pagan compensaciones, y el archipiélago se convierte en un punto clave para la proyección militar en el Pacífico.
1917 – Islas Vírgenes (a Dinamarca)
Estados Unidos compra las Islas Vírgenes por 25 millones de dólares en oro. La adquisición responde a motivos estratégicos en plena Primera Guerra Mundial, para evitar que cayeran en manos de potencias enemigas.
Caso único de Puerto Rico
Puerto Rico ocupa un lugar singular en la expansión territorial de Estados Unidos: no fue comprado, sino que pasó a su control tras la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, cuando España lo cedió junto con Filipinas y Guam. Desde entonces permanece bajo soberanía estadounidense sin ser un estado; es un territorio no incorporado cuyos habitantes son ciudadanos desde 1917, pero sin derecho a votar por el presidente ni representación con voto en el Congreso. A diferencia de territorios plenamente integrados como Luisiana, Alaska o Florida, Puerto Rico mantiene un estatus político ambiguo que aún genera debate y refleja cómo la expansión del siglo XIX dejó consecuencias vigentes hasta hoy.
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