Diana Acosta-Feldman | Rugido del León
Cuando alguien anuncia públicamente, con extremismo, la eliminación de un pueblo, hay que creerle
Hay momentos en la historia en que el silencio deja de ser una opción, así como la inacción ante un régimen extremista que ha subyugado a su pueblo, que discrimina a las mujeres, que viola los derechos humanos y la libertad de expresión, que suministra armas a grupos radicales terroristas, que mantiene estrechos vínculos con organizaciones narco criminales de América Latina, que desestabiliza Estados y que ha amenazado con destruir al Estado de Israel.
Por todo ello, y porque la inacción ante una potencial amenaza nuclear no es una opción, Israel y Estados Unidos lanzaron la operación Rugido del León, una ofensiva militar conjunta contra el régimen iraní que durante décadas ha financiado el terrorismo y ha declarado su voluntad de borrar del mapa al Estado de Israel. Estas son amenazas documentadas, repetidas y sistemáticas. La humanidad lo sabe, y cuando alguien anuncia públicamente, con extremismo, la eliminación de un pueblo, hay que creerle.
Con los regímenes terroristas la diplomacia no funciona, pues cuando un régimen proclama querer destruir a otro Estado no existe el beneficio del camino diplomático.
Desde el punto de vista del derecho internacional y de los derechos humanos, el derecho a la defensa preventiva no solo es legítimo, sino también obligatorio ante una amenaza existencial real, documentada y en proceso de materialización mediante armas nucleares que podrían destruir naciones libres.
La decisión histórica y valiente del presidente de Estados Unidos de atacar a Irán en una operación conjunta para alcanzar estabilidad y paz en la región era necesaria y urgente. La condena al régimen extremista de Irán debe ser unánime, más aún tras los despiadados ataques contra Catar, Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos.
El Rugido del León no es solo el nombre de una operación militar, es el sonido de un pueblo valiente que no podrá ser eliminado.
‘Am Israel Chai’: el pueblo de Israel vive y seguirá existiendo, defendiéndose con todas las herramientas del derecho, la resistencia, la fuerza y resiliencia que su historia acredita.