Cartas de lectores | El femicidio todo lo destruye
Todas las mujeres son potenciales víctimas; el 96 % de ellas son ecuatorianas
El cóctel de la violencia contra la mujer empieza con caricias pastusas, coscorrones, golpes sutiles, gritos con ofensas, celos compulsivos, misoginia, racismo, agresión física y verbal, y llega hasta quitar la vida de la mujer.
El femicidio, expresión extrema del machismo, es denunciado por voces que claman por un humanismo capaz de detener este flagelo.
En la obra Corazones rotos, la Dra. Julieta Falconí Samaniego, integrante de colectivos que defienden los derechos de la mujer, señala que el femicidio es una de las formas más extremas de violencia de género, una epidemia que afecta todo el territorio.
Todas las mujeres son potenciales víctimas; el 96 % de ellas son ecuatorianas.
La Dra. Falconí Samaniego cita cuatro casos que conmovieron a la opinión pública y a las familias:
• Se llamaba Karina, 20 años, femicidio grupal. Este caso impulsó la tipificación del femicidio en Ecuador, con pena de 26 años de cárcel.
• La Hechicera, artista hermosa y afamada, cuya muerte estremeció al pueblo.
• Belén, abogada de 34 años, asesinada por su esposo en la Escuela de la Policía Nacional.
• Diana, trágico suceso en Ibarra; un venezolano celópata y antisocial cegó su vida ante espectadores y 30 policías impotentes.
Como en la obra, debemos reflexionar sobre esta problemática social y recordar el rol de la familia en la formación de los niños, para erradicar el machismo, fuente de futuros femicidios.
Raúl V. M. Zambrano Sarango