Coronavirus en Brasil: Mueren 11 personas tras un estudio con altas dosis de cloroquina

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Coronavirus en Brasil: Mueren 11 personas tras un estudio con altas dosis de cloroquina

Los expertos siempre han prevenido de las complicaciones cardíacas que puede generar el uso generalizado y sostenido de este fármaco.

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Los resultados del estudio de Brasil fueron publicados en un sitio web de investigación y no han sido revisados por otros científicos.EFE

La cifra de contagios de coronavirus sigue en ascenso y ya está próxima a cruzar los 2 millones de casos en todo el mundo. Por eso, la ciencia ha comenzado a acelerar los trabajos para dar con una vacuna para prevenir el virus y en medicamentos para tratar la enfermedad. En este último sentido, una de las propuestas más sonadas es la cloroquina, usada comúnmente para combatir la malaria.

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Y a pesar de que, en múltiples ocasiones, organismos internacionales de salud han advertido sobre los riesgos de este fármaco, un equipo de investigadores brasileños puso en marcha un estudio clínico con este producto en 81 pacientes. Ahora, esa investigación se ha tenido que interrumpir por la identificación de efectos en una parte importante de ellos y por la muerte de 11 personas.

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Como lo reportó The New York Times, en el estudio -patrocinado por el estado brasileño y sus resultados preliminares- participaron pacientes hospitalizados en la ciudad de Manaos. Cerca de la mitad de las personas sometidas al tratamiento recibieron una dosis de 450 miligramos de cloroquina dos veces al día durante cinco días. Al resto, en tanto, se les prescribió una dosis mayor de 600 miligramos durante 10 días.

Pasados tres días del inicio del suministro, los científicos comenzaron a notar arritmias cardíacas en los pacientes que tomaban la dosis más alta. Al sexto día de ensayo, 11 pacientes murieron, lo que llevó a los investigadores a terminar inmediatamente las pruebas.

A los pacientes también se les administró el antibiótico azitromicina, que conlleva el mismo riesgo cardíaco. Como lo ha manifestado el presidente Donald Trump, los hospitales de los Estados Unidos también están utilizando la azitromicina para tratar a los pacientes con coronavirus, a menudo en combinación con la hidroxicloroquina.

Tanto la cloroquina como la hidroxicloroquina son fármacos diseñados para el tratamiento de la malaria. Se ha recurrido a ellos en algunos enfermos de COVID-19, pero los expertos siempre han alertado de su uso generalizado y sostenido en el tiempo por el riesgo que suponen para el desarrollo de afecciones cardíacas.

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Todas estas limitaciones son las que han puesto a dudar a las autoridades sanitarias a nivel internacional para que apuesten por un solo medicamento o por la combinación de ellos, como solución generalizada contra la COVID-19, que ya ha terminado con la vida de más de 120.000 personas en todo el mundo. El estudio de Brasil ha confirmado esas dudas.

A pesar de todo esto, los especialistas brasileños a cargo de esta investigación, indicaron que el estudio no contó con suficientes pacientes que recibieran la dosis más baja del ensayo para determinar si la cloroquina era efectiva en pacientes con enfermedades graves. Por esa razón aseguran que “se necesitan urgentemente” más estudios que evalúen el accionar del medicamento durante las primeras etapas de la enfermedad.

El doctor David Juurlink, jefe de la división de farmacología clínica de la Universidad de Toronto, explicó que el estudio realizado expone que el tratamiento con cloroquina podría llevar a las personas a “una muerte cardíaca súbita”.

Y anteriormente, la Comisión de Salud de la Provincia de Guangdong en China había sugerido que los enfermos con COVID-19 fueran tratados por diez días con 500 miligramos de cloroquina dos veces al día. Con referencia esto, el doctor Marcus Lacerda, uno de los autores del estudio brasileño, apuntó que “la alta dosis que los chinos estaban usando es muy tóxica y mata a más pacientes”.

Por otro lado, el infectólogo francés Didier Raoult fue noticia en las últimas semanas al defender un medicamento antimalárico de la misma familia, la hidroxicloroquina, para tratar el coronavirus. Aseguró incluso, que “es inmoral no administrarlo”.

Las autoridades francesas, tras las recomendaciones de Raoult, autorizaron el tratamiento con hidroxicloroquina. Sin embargo, una semana después el director del principal hospital de Francia, el Pitié-Salpêtrière de París, dijo que en la mayoría de los casos este medicamento “no es efectivo” para combatir al virus originado en Wuhan.

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Semanas atrás, el presidente brasileño Jair Bolsonaro promocionó en repetidas ocasiones los beneficios de la cloroquina y la azitromicina sin tener pruebas. En algún momento dijo que escuchó reportes sobre una efectividad del 100% cuando se administran las dosis correctas, por lo que puso en cero los aranceles para la importación de los fármacos.

Con resultados contrastantes alrededor del mundo, el potencial de los antimaláricos para tratar al nuevo patógeno sigue en el centro de la polémica. En tanto, el coronavirus continúa  su expansión por el mundo.