
Ballenas en cautiverio enfrentan eutanasia
Los últimos 30 cetáceos en cautiverio en el parque Marineland en Canadá no tienen más que esperar un destino incierto
Las últimas 30 ballenas en cautiverio en el parque temático Marineland, en Canadá, no tienen más que hacer sino esperar... un destino incierto.
La antigua atracción turística, supuestamente en bancarrota, está cerrada al público. Las ballenas nadan en círculos en sus deterioradas piscinas, mientras los dueños del parque amenazan con practicarles la eutanasia y batallan con el gobierno sobre el futuro de los animales.
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Marineland, cerca de las famosas Cataratas del Niágara (noreste), ha estado en el centro de la controversia por años.
Desde 2019, al menos 20 orcas y 19 belugas murieron en este parque temático, según un conteo de la prensa canadiense.
Marineland dijo que todas fueron muertes por causas naturales, pero inspectores de bienestar animal de la provincia de Ontario reportaron que todos los animales estaban angustiados por la mala calidad del agua en el parque.
Como crecieron en cautiverio, las ballenas no podrían sobrevivir en la naturaleza.
Marineland pensó tener una solución el mes pasado, cuando anunció planes para enviar las belugas al parque temático Chimelong Ocean Kingdom, en China.
Pero el gobierno federal de Canadá bloqueó esa idea, ya que la solución perpetuaría la explotación de las ballenas.
El parque anunció además que estaba “completamente endeudado y quedándose sin recursos para proporcionar cuidado adecuado a las ballenas”.
Marineland se ha negado a responder
“Nuestras únicas opciones en este momento son reubicar a las ballenas o enfrentar la devastadora decisión de la eutanasia”, dice un comunicado.
Marineland se ha negado a responder repetidamente una solicitud de comentarios de la AFP sobre qué pasará con los cetáceos.
Phill Demers, un exentrenador del parque temático, ha trabajado para documentar los supuestos abusos dentro del recinto.
La amenaza de eutanasia “no es real”, dijo a la AFP. “Es ilegal. Nadie participaría jamás en algo tan atroz”, agregó.
Demers insistió en que el parque solo está motivado por el dinero y quiere vender las ballenas. Aun así, comentó, el plan de Marineland de mover a las belugas a otro parque, incluido uno en China, era la única opción viable.
“Es una cuestión de cuándo y dónde, no de si ocurrirá”, apuntó.
Pero uno de los principales obstáculos es la Ley para Acabar con el Cautiverio de Ballenas y Delfines, aprobada en Canadá en 2019.
La legislación, que hizo ilegal retener a ciertos mamíferos marinos en cautiverio, impidió que el gobierno aprobara el plan de exportación a China.
Como en muchos parques similares, Marineland sufrió una caída en los ingresos debido a la creciente resistencia global hacia las atracciones donde se entrenan mamíferos en cautiverio para hacer espectáculos.
Demers señaló que no hay muchas instalaciones en el mundo que puedan acomodar a varias belugas, y la instalación china, que ha invertido masivamente en enormes tanques, podría funcionar.
“Creo que la ministra se equivocó al rechazar el permiso de exportación, pero el tiempo dirá”, afirmó.
Un portavoz de la ministra de Pesca, Joanne Thompson, dijo a la AFP que “Canadá está abierta a considerar otras transferencias o permisos de exportación” y que se revisarían nuevas propuestas.
El primer trabajo de Kristy Burgess en Marineland fue como mesera. Después de que vio nacer una beluga, estudió y se volvió entrenadora en el parque.
Aunque las ballenas estaban viviendo en un ambiente “abusivo”, con instalaciones sucias que “se están derrumbando”, el personal a su cargo las quiere mucho, confesó a la AFP.
“Hay una cantidad de ballenas, tres en particular, en las que constantemente pienso y me pregunto cómo estarán”, contó Burgess. “Las extraño mucho”.
Las belugas necesitan un hogar decente, y Marineland claramente no es la solución, considera.
Otra opción que ha surgido es un santuario en la costa atlántica de Canadá, en la provincia de Nueva Escocia.
El proyecto está en discusión y no se ha iniciado su construcción, por lo que algunos lo descartan.
El director ejecutivo del proyecto, Charles Vinick, dijo que se necesita una discusión más amplia sobre cómo manejar las ballenas en cautiverio.
Los mamíferos marinos, indicó, necesitan opciones que “les permitan retirarse con gracia, con dignidad y con un entorno donde puedan prosperar”.
Sobre la calidad del agua, los estudios y reportes más relevantes se realizaron entre 2012 y 2017, a raíz de denuncias de exempleados y organizaciones de bienestar animal que alertaron sobre problemas en el mantenimiento de los sistemas de filtración y tratamiento del agua.
Los resultados de esas investigaciones señalaron que, en varios momentos, el agua presentaba niveles inadecuados de cloro y otros químicos, lo que habría provocado irritaciones en la piel y ojos de los animales, así como problemas de salud más graves. En 2012, un reportaje del Toronto Star reveló testimonios de trabajadores que describían condiciones deficientes en el control de la calidad del agua, lo que derivó en inspecciones oficiales. Posteriormente, en 2017, el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de Ontario confirmó que Marineland había recibido advertencias y órdenes de mejorar sus sistemas de tratamiento.
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