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Fernando Villavicencio: "Ponemos a Jesucristo de contralor y termina contaminado”

Legislador y presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea. Periodista que develó la trama Arroz Verde, judicialmente conocida como el caso Sobornos 2012-2016.

FERNANDO VILLAVICENCIO (6860297)
El legislador llegó a la Asamblea con el auspicio de la alianza Corcentación - Partido Socialista Ecuatoriano.MIGUEL CANALES / EXPRESO

Una evidente pugna entre la presidenta de la Asamblea Nacional, Guadalupe Llori; y el titular de la Comisión de Fiscalización, Fernando Villavicencio, tiene en el centro al juicio político a Pablo Celi. Este último conversó con EXPRESO y, concluye, que las ramificaciones de la interpelación son tan extensas que ahora originan estos roces que pretenderían, según argumenta, sacarlo de la Presidencia de la mesa legislativa.

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- Dice que lo quieren sacar de la Presidencia de la Comisión de Fiscalización, ¿el peso del juicio a Pablo Celi llega para tanto?

-    Llegué a la Comisión de Fiscalización y la presidencia y heredé dos procesos de juicio político y tomar una decisión de adelantar el que consideraba era un juicio clave, el juicio a Pablo Celi. Aquí viene el elemento de ruptura. El objetivo del interpelante el cuadro correísta, Juan Cristóbal Lloret, era exactamente poner a Celi contra las cuerdas y a través de este juicio intentar desnaturalizar los procesos judiciales en contra de los líderes del correísmo. Pero mi visión es otra: revelar cómo la Contraloría fue objeto de un asalto, disputa entre grupos mafiosos. Esta disputa tiene un origen en el caso Odebrecht.

- ¿Entonces, no hay cómo interpelar a Celi sin que el proceso lleve al expresidente Rafael Correa?

-    No es posible. Un juicio honrado y digno que ponga todas las piezas en su sitio contra Celi no puede hacerse sin mirar al pasado... Estamos frente a una estructura de delincuencia organizada que no se queda en la Contraloría. Hay una acción coludida del poder Ejecutivo, con la Contraloría, la Procuraduría, lo que llamo un Estado delincuente. Ese andamiaje vertical del correísmo fue la academia para levantar un Estado delincuente.

El juicio a Celi no tiene esencialmente como objetivo la censura. Él está censurado. El objetivo es que el país entienda que la Contraloría fue un instrumento de    delincuencia organizada.

- El enjuiciado políticamente es Pablo Celi, pero en el proceso  empiezan a salir otros nombres que usted menciona, ¿qué pasará con ellos?

-    En mi informe de posición, no solo llego a la conclusión y recomendación de la censura de Celi, sino también a solicitar que toda la información del expediente sea remitida a la Fiscalía. No creo posible un cambio de la Contraloría, cambiando al contralor. La Contraloría debe ser sometida a una limpieza total. A una transformación radical. Obliga a la Asamblea a levantar un proceso de reforma a la Ley de la Contraloría, pero también a la justicia a judicializar a gran parte de los mandos medios de la Contraloría. Tenemos mandos medios contaminados. La Contraloría, de la información que tenemos, da cuenta de que estos mecanismos atraviesan todo el entramado de los gobiernos locales. Todos. ¿Y quiénes controlan los gobiernos locales? Los asambleístas provinciales,  con honrosas excepciones, son parte del reparto del control de las Contralorías provinciales y el poder local. De los 3.205 informes de responsabilidad penal de los últimos 15 años, solo tres han llegado a sentencia y uno está preso. Eso te da cuenta del grado de impunidad de este país... Otro dato que descubrimos. Casi todas las glosas o informes con responsabilidad penal que involucraban a empresas chinas, todas fueron desvanecidas. Conozco que hubo un acuerdo entre el gobierno de Lenín Moreno y el gobierno chino para limpiar los expedientes de las empresas chinas. Esto da cuenta que hubo desde el más alto sitial del poder el control de la Contraloría. Al final fue un instrumento para negociar poder, impunidad, sobornos. Eso es lo que vivimos.

- No solo se apunta al expresidente Correa, sino a Moreno...

-    Claro. Es más, lo que pasó entre el 25 de mayo de 2017 y el 20 de junio de 2017 es una disputa de grupos mafiosos por el control de la silla del juez de cuentas. El grupo de Carlos Pólit, que estaba contra las cuerdas por el caso Odebrecht, y el otro grupo con Carlos Baco, César Navas, José Serrano y Pablo Celi. Puedo decir, en el lenguaje correísta, que el peor presidente de la historia, que según ellos fue Lenín Moreno, nació de esta disputa.

La Contraloría, de la información que tenemos, da cuenta de que estos    mecanismos atraviesan todo el entramado de los gobiernos locales. Todos.

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- ¿Puedo deducir que usted apunta al correísmo como los responsables de este intento de sacarlo de la Presidencia de la Comisión?

-    A Rafael Correa, directamente. Y, sin duda, no tendrán problema en aliarse con un sector de Pachakutik.

- ¿Pueden?

-    No pueden. No tienen las credenciales éticas. O sea, sería la peor victoria de las mafias organizadas. Defender a una legisladora que dice que hay que robar bien, en público y en alta voz y pretender sacar de la Comisión de Fiscalización al legislador, otrora periodista, levantó los más grandes expedientes como Arroz Verde y otros, está claro. Sería la consumación de una jugada perversa de impunidad. Y daría cuenta que esta Asamblea tiene que irse a la casa.

- Si Rafael Correa y el correísmo, a su criterio, impulsan este intento de sacarlo de la Presidencia de la Comisión, ¿en qué parte de la ecuación entra la presidenta Guadalupe Llori? Porque la pugna pública al menos es con ella.

-    Eso tiene una explicación sencilla. La preocupación y la molestia de la presidenta surge cuando pido información a la Contraloría sobre todas las glosas e informes de responsabilidad penal, sola se asusta. Hay algunos legisladores con glosas. No quiere decir que todas sean justas o injustas. Hay incluso algunas que pudieron ser utilizadas como instrumento político de presión, pero hay una.

El día que me posesioné, el extraditable Rafael Correa anunció que mis días estaban contados en la Asamblea. Esto te adelanta un criterio que uno de los objetivos del correísmo fue apuntar toda la batería en mi contra.

- El informe con la postura individual de cada miembro de la Comisión sobre el juicio a Celi ya fue presentado ¿y ahora?

-    Primero es que se quedan en el aire todas las acusaciones de que el juicio se cae. Reconozco que hubo un error y la secretaria lo reconoció y renunció. Lo que contiene el informe es que los nueve legisladores coincidieron con el trabajo de la comisión. Es chistoso, lo que hicieron todos es copiar parte del informe mío. Textualmente, incluso con errores. Lo que les molesta a los correístas es que en ese informe se incluye información que vincula al pasado correísta, morenista y a algunas empresas. El juicio a Celi no tiene esencialmente como objetivo la censura. Él está censurado, está detenido y seguramente será sentenciado. El objetivo es que el país pueda entender que la Contraloría fue constituida en un instrumento de delincuencia organizada. Ahí se lavan todos los pecados de la delincuencia de cuello blanco.

- ¿Y sus compañeros de comisión lo entienden también así?

-    Los correístas saben que es así. En ellos pesa más la marca ideológica de Bélgica. Son obedientes, casi bolcheviquemente obedientes... Las glosas generadas por la Contraloría de Celi tienen como origen la corrupción del gobierno de Correa y eso no quieren que se sepa.

- ¿Y el resto?

-    CREO lo comparte. El colega Pedro Velasco y el exPachakutik Bruno Segovia también. En general hay un consenso para censurar a Celi.