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Ceremonia de cambio de guardia
Ecuador vive un proceso democrático para ir a urnas en abril próximo.Presidencia del Ecuador

Ecuador aún no discute lo importante

Aunque algunas de las preguntas impulsadas por el Ejecutivo son positivas, siguen sin generar cambios profundos y necesarios para el país

Una discusión aún divagante. El 21 de abril de 2024, los ecuatorianos deberán acudir, una vez más en poco más de un año, a votar por una nueva propuesta de consulta popular que no generará cambios profundos en el funcionamiento del país.

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Aunque la logística y la millonaria inversión de recursos destinados a este tipo de procesos electorales debería motivar a que esta herramienta sea utilizada para generar cambios importantes, según analistas consultados por este Diario, termina siendo desaprovechada.

Al menos esa ha sido la apreciación de los expertos consultados por EXPRESO en la serie de publicaciones que realizó explicando cada una de las 10 preguntas (seis plebiscitarias y cuatro de referendo) del pliego de preguntas planteadas por el gobierno de Daniel Noboa.

“Las consultas populares siempre se pueden mejorar (...)”, comenta el exministro de Gobierno de Guillermo Lasso, Francisco Jiménez, quien resalta una de las mayores críticas que ha tenido la propuesta del presidente Noboa: la idoneidad de las preguntas.

Según acota, el primer bloque de interrogantes pudo haberse tramitado a través de la Asamblea Nacional, como el propio mandatario ya lo demostró con su proyecto de ley económica urgente para la recuperación de activos de origen ilícito, que terminó siendo aprobada por el pleno del Legislativo.

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Ese criterio, que ha sido compartido por los expertos consultados por este Diario en una serie de publicaciones, muestra que a los ecuatorianos aún no le presentan preguntas que tengan un mayor impacto en el funcionamiento del país, señala el analista político Giuseppe Cabrera.

“Esta (la consulta popular impulsada por Daniel Noboa) pudo ser la oportunidad para debatir temas que por su procedimiento requieren un pronunciamiento de los ecuatorianos”, acota y expone los temas que, según él, son vitales, pero que aún no han sido seriamente presentados al país.

Recursos. Según el presupuesto aprobado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), la consulta popular y referendo del Gobierno costará alrededor de 60 millones de dólares.

La eliminación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), por ejemplo, es uno de los temas que para Cabrera, luego del sinnúmero de incidentes que ha tenido la institución desde su creación en la Constitución de 2008, no se ha tratado seriamente luego del correísmo.

“Ya hemos visto que el CPCCS solo sirve para disputas, como la de Juan Esteban Guarderas con el alcalde Pabel Muñoz, o de Alembert Vera con la fiscal Diana Salazar. Se ha convertido en una guerra entre instituciones”, señala y dice que se debe discutir un mejor mecanismo para designar autoridades.

Siempre puede haber más cambios o menos, pero lo más importante hoy por hoy no son tanto las reformas, sino acciones concretas y gestión (...)

Héctor Yépez exasambleísta

Otro organismo que cuya reforma debe ser puesta en consideración del país es el Consejo de la Judicatura, sigue Cabrera. “También hemos visto lo que ha sido esta entidad en manos de Gustavo Jalk o Wilman Terán (procesado en el caso Metástasis)”, comenta y dice que debería tener un rol administrativo.

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La complementariedad de las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado, aunque solo espera ser votado por los ecuatorianos, según continúa, merecería ser perfeccionado. Además, plantea que sería sano debatir si la Corte Constitucional, como el resto de entidades del Estado, necesitan de un contrapeso que la regule.

Pese a la importancia de estos temas, para el exlegislador Héctor Yépez lo relevante es que lo que se consulte esté acompañado de acciones concretas: “Siempre puede haber más cambios o menos, pero lo más importante hoy por hoy no son tanto las reformas, sino acciones concretas y gestión para superar la crisis (...)”.

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Algunos de estos temas, como la extradición y la reformulación del CPCCS y del sistema de justicia, según recuerda el exministro Jiménez, intentaron ser planteadas por el Gobierno del expresidente Guillermo Lasso. Sin embargo, al momento que se realizó la consulta, la baja popularidad del exmandatario afectó el resultado.

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Algunas de las ocho preguntas planteadas por Lasso, según Jiménez, pudieron haber sido rescatadas, ya que eran positivas, pero no contaron con el contexto político adecuado. “Tal vez se pudo haber tomado en cuenta aquella relacionada para mejorar el funcionamiento de las organizaciones políticas”.

Asimismo, el exministro Jiménez plantea que se pudo rescatar la interrogante sobre la reducción del número de asambleístas, bajo nuevos criterios de cálculo de legisladores por cada provincia. Incluso señala que se la pudo extender a consultar la elección de los parlamentarios en segunda vuelta electoral.

Evitar la confrontación y no arriesgar el capital político es lo que, a criterio del analista Cabrera, hace que las consultas populares no tengan mayor profundidad. De hecho, según acota el exlegislador Yépez, es muy “probable que refleje el apoyo al Gobierno actual (en la consulta popular”, siendo preguntas bien recibidas, aunque no tengan mayor trascendencia.

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“Las consultas populares siempre terminan convirtiéndose en medidores de aprobación de un Gobierno”, sigue Cabrera y anota que, con la popularidad que tiene Noboa, es el mejor momento para plantear preguntas que generen un debate sano y eviten la polarización.

Incluso suelta la idea de que, tal como está el espectro político en el país, se podría pensar en entrar a una nueva Asamblea Constituyente para redactar una nueva y mejor Constitución.

  • EXISTE ESCENARIO PARA UNA CONSTITUYENTE

La reducción lenta, pero progresiva del correísmo en el espectro político, según el analista Giuseppe Cabrera, hace que Ecuador se encuentre en un escenario propicio para una nueva Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución.

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“Hay tantos cambios por hacer que, tal vez, no se debería descartar redactar una nueva”, señala Cabrera y anota que las reformas parciales a la Carta Magna son un proceso que no siempre tendrá éxito por la intervención de la Asamblea Nacional.

Aunque para el resto de consultados la redacción de una nueva Constituyente no debería ser la primera opción (porque también tiene sus riesgos en manos de los legisladores constituyentes), Cabrera bosqueja el panorama ideal.

Tomando en cuenta las elecciones anticipadas, según continúa, el correísmo se ha reducido hasta en un 50 % de aquella mayoría de más de 100 asambleístas que logró tener en su momento, sobre todo, en el apogeo de Rafael Correa.

Ahora, el mantenimiento y surgimiento de bancadas no correístas, como el Partido Social Cristiano, ADN, Construye, otras bancadas e independientes, muestran que cada vez hay más votantes que se alejan de esa línea política.

Otra factor que según Cabrera no se puede ignorar en la alta popularidad del presidente Daniel Noboa. Sus números podrían ayudarlo a impulsar la redacción de una nueva Constitución “más moderada y que incluya a todos”.

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