Banano
La producción de banano en Ecuador.Archivo

Situación del banano ecuatoriano tras el acuerdo Mercosur-UE: ¿Amenaza o oportunidad?

La firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea reabre el debate sobre el futuro del banano ecuatoriano en Europa

La firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, tras más de dos décadas de negociaciones, reabre el debate sobre su impacto en los principales productos de exportación de la región. En el caso de Ecuador, la atención se centra en el banano, uno de los pilares de su oferta exportable hacia el mercado europeo.

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Para José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), el acuerdo genera, en términos generales, una mejora competitiva para los países miembros plenos del Mercosur. En el caso específico del banano, advierte que podría fortalecer la posición de Brasil, uno de los mayores productores mundiales. Sin embargo, aclara que se trata de un país cuya producción se destina mayoritariamente al consumo interno, lo que limita su capacidad de competir directamente con Ecuador en los mercados internacionales.

Hidalgo también señala que el acuerdo Mercosur–UE ha generado una fuerte presión de los agricultores europeos sobre sus autoridades, lo que podría traducirse, en el mediano y largo plazo, en un endurecimiento de las medidas no arancelarias para los alimentos provenientes de países extracomunitarios. Frente a este escenario, considera clave reforzar las estrategias que han permitido al banano ecuatoriano mantener su liderazgo: sostenibilidad social y ambiental, capacidad de abastecimiento constante, cumplimiento de certificaciones internacionales y una calidad que garantice durabilidad y buen desempeño en percha.

Una visión que coincide con la de Richard Salazar, director ejecutivo de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (ACORBANEC), quien subraya que, aunque Brasil es el cuarto mayor productor de banano del mundo, casi el 100 % de su producción se consume internamente, debido a su alta demanda local. Ecuador, en cambio, es el quinto productor mundial, pero exporta alrededor del 95 % de su producción.

Salazar enfatiza que Brasil exporta volúmenes muy reducidos, inferiores a las 100.000 toneladas, una cifra muy distante de la realidad ecuatoriana. Por ello, considera que, lejos de ser una amenaza inmediata, el escenario sigue ofreciendo oportunidades para Ecuador, siempre que se refuerce la competitividad del sector.

Actualmente, el banano ecuatoriano, al igual que el de otros países de América Latina, paga un arancel cercano a los 75 euros por tonelada para ingresar a la Unión Europea. Aun así, desde la entrada en vigencia del acuerdo comercial con la UE en 2017, Ecuador se ha consolidado como el principal proveedor de banano de ese mercado, que importa en promedio 1,65 millones de toneladas anuales.

El precio spot del banano

En cuanto a los precios, Salazar explica que la reducción de la oferta mundial —afectada por factores climáticos en Asia y América— ha impulsado los precios internacionales. De hecho, el precio spot del banano cerró el año pasado por encima de los 10 dólares, reflejo de esa menor disponibilidad. En el caso de Ecuador, pese a los impactos climáticos, la mayor siembra permitió cerrar el año con un crecimiento aproximado del 3 % en las exportaciones, incluso en mercados como la Unión Europea y Estados Unidos.

Respecto al Fusarium R4T, Salazar dice que la situación se mantiene bajo control. Las medidas de bioseguridad y los planes de contención se activaron de forma inmediata, y las evaluaciones realizadas no evidencian una expansión del hongo. Sin embargo, las alertas se mantienen, especialmente con la llegada de la temporada lluviosa, y el sector insiste en la necesidad de reforzar los controles sanitarios en finca.

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De cara a 2026, el sector proyecta un escenario relativamente estable. Aunque el cambio climático ha afectado la producción en los últimos años, la demanda internacional se mantiene firme. Además, Ecuador apunta a diversificar mercados a través de nuevos acuerdos comerciales, como el de Corea del Sur, que ya está firmado y a la espera de los procesos internos para su entrada en vigencia. Un menor arancel, como se evidenció en 2024 con una reducción unilateral por parte de Corea, puede traducirse en un fuerte incremento de las exportaciones.

Así, frente al acuerdo Mercosur–Unión Europea, el banano ecuatoriano no enfrenta una amenaza inmediata, pero sí el desafío de sostener y fortalecer su competitividad en un mercado cada vez más exigente, donde la calidad, la sostenibilidad y el acceso preferencial seguirán marcando la diferencia.

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