
El acuerdo de Mercosur y UE saca a Ecuador de su zona de confort
Brasil produce banano y cacao; mientras que Argentina, camarón entonces Ecuador debe fortalecer su competitividad
Tras 26 años de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea firmaron finalmente, durante el fin de semana, el acuerdo de libre comercio que dará paso a una de las zonas comerciales más grandes del mundo. El bloque sudamericano está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y su entrada en vigor —una vez que sea ratificado por los parlamentos— abre un nuevo escenario para el comercio regional.
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Ante este hito, surge una pregunta clave: ¿qué implicaciones tendrá este acuerdo para las exportaciones de Ecuador, considerando que la Unión Europea es uno de sus principales socios comerciales?
Daniel Legarda, ex presidente de Fedexpor, ex ministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, y actual CEO de Exportconsulting, explica a Diario EXPRESO que este acuerdo es histórico, no solo por el tiempo que tomó concretarlo, sino porque se negoció en paralelo a los acuerdos que la Unión Europea impulsó con los países de la Comunidad Andina.
“Es una buena noticia para la región y para el mundo. Habla de mayor apertura, de reglas claras a largo plazo y de integración entre dos regiones clave. En momentos de tensión global, profundizar la relación entre Europa y América Latina es positivo”, enfatiza.
Desde el punto de vista comercial, el acuerdo crea una de las zonas de libre comercio más importantes del planeta, considerando el peso económico de la UE y, dentro del Mercosur, el rol de Brasil y Argentina. Para Ecuador, el principal efecto no sería una pérdida inmediata de mercado, sino un incremento de la competencia en ciertos rubros.
Legarda advierte que habrá mayor presión competitiva en productos donde Ecuador coincide con países del Mercosur. Entre ellos menciona el banano —aunque aclara que Brasil produce mayoritariamente para consumo interno—, ciertos productos del mar, como el camarón argentino, así como frutas y vegetales procesados, congelados y en conserva provenientes principalmente de Brasil y Argentina.
“Lo que corresponde a las empresas ecuatorianas es mapear su competencia, identificar en qué segmentos habrá mayor presión y ajustar sus estrategias comerciales según el canal, el cliente y el producto”, sostiene.
En términos generales, el exministro no prevé un impacto severo en la relación comercial entre Ecuador y la Unión Europea, que ha crecido de forma sostenida en los últimos años. Sin embargo, reconoce que la mayor competencia exigirá ajustes, especialmente para pequeñas y medianas empresas que operan en nichos más reducidos y con menor margen financiero.
Sobre la relación de Ecuador con el Mercosur, Legarda aclara que el acuerdo no altera su estatus como país asociado. No obstante, considera que puede abrir oportunidades para profundizar programas de cooperación entre el Mercosur y la Comunidad Andina, lo que podría fortalecer una integración regional que ha perdido dinamismo en los últimos años.
Una visión similar tiene el analista de comercio exterior Eddy Astudillo, quien coincide en que el acuerdo es relevante, pero advierte que sus efectos dependerán de la ratificación en los parlamentos europeos y sudamericanos.
Astudillo también concuerda con que Ecuador cuenta con productos claramente posicionados en el mercado europeo, como el banano, camarón, atún procesado, flores, cacao y frutas tropicales. En contraste, los principales productos del Mercosur son carnes, soya, café, azúcar, madera, aceite de palma, minerales y petróleo.
Donde sí ve un cambio claro es en el poder de negociación de la Unión Europea. “La UE tendrá más alternativas preferenciales y eso puede traducirse en presión sobre precios, cambios de proveedores o reconfiguración de contratos”, señala.
En conclusión, el acuerdo Mercosur–Unión Europea no desplaza a Ecuador del mercado europeo, pero sí reduce una ventaja cómoda que mantenía. El desafío, coinciden los analistas, será reforzar la competitividad, diversificar estrategias y adaptarse a un escenario donde la competencia será mayor y las reglas del juego más exigentes.
Los bloques miran ahora a Asia
Tras firmar su acuerdo, la Unión Europea (UE) y el Mercosur se buscan nuevas asociaciones, como con Asia, en un contexto marcado por la guerra arancelaria de EE. UU., según indica EFE.
El bloque en dos años ha concluido tres acuerdos comerciales, con Singapur, el EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y la UE. El tratado con los 27, que aún tiene que superar algunas etapas para su entrada en vigor, creará la más amplia zona de libre comercio del mundo, al reducir o eliminar gradualmente el 90 % de los aranceles en un espacio con 720 millones de personas.
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