
El invierno ya deja estragos: 700 hectáreas bajo el agua
En Guayas unos 38.000 productores están en riesgo de ser afectados por el invierno
Las primeras lluvias fuertes del invierno ya empiezan a mostrar sus efectos en varias zonas del país. Aunque en algunos territorios no se registran mayores novedades, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos activó la alerta naranja en 12 provincias, lo que implica el monitoreo permanente de la situación por parte de mesas técnicas y la activación constante de los Comités de Operaciones de Emergencia (COE).
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Las provincias en alerta naranja son Zamora Chinchipe, Guayas, Azuay, Pichincha, Cotopaxi, Santo Domingo de los Tsáchilas, Napo, Orellana, Chimborazo, Bolívar, Esmeraldas y El Oro. En tanto, permanecen en alerta amarilla Manabí, Los Ríos, Loja, Imbabura, Morona Santiago, Tungurahua, Carchi, Cañar, Pastaza, Sucumbíos y Santa Elena.
En la provincia de Los Ríos ya se reportan afectaciones concretas. En el cantón Montalvo, al menos 700 hectáreas han resultado impactadas por las inundaciones, principalmente cultivos de arroz, maíz y cacao. Agricultores de la zona alertan que el problema podría agravarse si no se actúa con rapidez. Los recintos más afectados son Salvador Allende, Caimito y Bosque de Oro.
Fernando Gaibor, agricultor riosense, señaló que urge la intervención de las autoridades para reparar los muros que han sido destruidos por el crecimiento de los ríos.
Diario EXPRESO solicitó al Ministerio de Agricultura información detallada sobre el plan de contingencia y las medidas de apoyo para los productores afectados por el invierno, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta oficial.
En Guayas, otra de las provincias bajo alerta naranja, el monitoreo se intensifica. Patricio Urresta, director de Desarrollo Productivo de la Prefectura del Guayas, explicó que la declaratoria implica mantener activo el COE provincial y estar preparados ante cualquier eventualidad derivada del invierno.
Hasta el momento, dijo, no existen reportes oficiales de cultivos afectados en la provincia. Sin embargo, la Prefectura trabaja en coordinación con la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) en el levantamiento y monitoreo de información, tanto por satélite como con verificaciones en territorio.
La institución cuenta con un mapa de riesgos elaborado a partir del censo agropecuario realizado el año pasado, que permitió identificar las unidades productivas y su ubicación exacta dentro de zonas vulnerables a inundaciones. Mediante el cruce de información georreferenciada, se han determinado los puntos críticos en cantones como El Empalme, Naranjal, Marcelino Maridueña, El Triunfo, Daule, Naranjito, Pedro Carbo, Balzar, Colimes, Salitre y Samborondón, entre otros.
Con base en ese análisis, se estima que alrededor de 38.000 pequeños productores de arroz y maíz -con extensiones de hasta cinco hectáreas- se encuentran en zonas de riesgo y podrían verse afectados si las lluvias se intensifican.
En caso de pérdidas totales, la Prefectura activará nuevamente el bono agrícola, que por tercer año consecutivo busca mitigar el impacto económico. El apoyo contempla 450 dólares para productores de arroz y 540 dólares para productores de maíz que registren pérdida total del cultivo.
Urresta recordó que el primer año del programa se benefició a aproximadamente 4.200 agricultores. El año pasado, con un invierno más severo, se apoyó a casi 7.000 productores, con una inversión cercana a los 3 millones de dólares.
Uno de los factores que incide en las inundaciones es la operación de la represa Daule-Peripa. Aunque actualmente el embalse no se encuentra en nivel de riesgo, se estima que, de mantenerse las lluvias, hacia finales de marzo o inicios de abril podrían realizarse descargas controladas, lo que históricamente ha generado afectaciones en zonas agrícolas de la cuenca baja, advirtió José Luis García, coordinador de la Defensa del Agricultor.
Las autoridades provinciales aseguran que durante el verano se ejecutan trabajos de limpieza de cauces y desazolve como parte del plan invernal, pero reconocen que, por la ubicación geográfica de Guayas en la cuenca baja, las inundaciones seguirán siendo una amenaza recurrente. A mediano y largo plazo, se analiza la construcción de muros de contención en áreas agrícolas vulnerables, aunque aún no se precisan montos ni alcances de esas obras.
En El Oro se teme que la lluvia crea focos de Fusarium R4T
Mientras tanto, en El Oro la preocupación no solo es por el agua, sino por sus posibles consecuencias sanitarias. Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros de El Oro, advirtió que el aguacero del pasado sábado inundó la mayoría de fincas en la provincia, situación que atribuye en parte a la falta de mantenimiento de los drenajes por parte del gobierno provincial.
La inquietud mayor se centra en el sector de Santa Rosa, específicamente en el sitio El Quemado, donde se detectó previamente la presencia del hongo Fusarium Raza 4 Tropical (R4T). Solano cuestionó que no se haya informado oficialmente qué se hizo con las aguas acumuladas tras la inundación ni hacia dónde fueron evacuadas.
“El problema es que el hongo avanza principalmente a través del agua y puede hacerlo a una velocidad vertiginosa”, advirtió. Según explicó, los resultados que confirman nuevos contagios pueden tardar entre cinco y seis meses, por lo que el riesgo no es inmediato, pero sí latente.
Hasta ahora, tampoco se ha emitido un pronunciamiento oficial de Agrocalidad o del Ministerio de Agricultura sobre las medidas adoptadas frente a esta situación, según Solano.
El invierno recién empieza y, aunque en varias provincias el panorama aún está bajo control, las alertas activadas y las primeras hectáreas afectadas evidencian que el monitoreo permanente y la coordinación interinstitucional serán claves para evitar que las lluvias se conviertan en una crisis agrícola de mayores dimensiones.
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